Laura Alfers (WIEGO) en la OIT: La inteligencia artificial no será justa sin la voz de las personas trabajadoras invisibilizadas

Laura Alfers (WIEGO) en la OIT: La inteligencia artificial no será justa sin la voz de las personas trabajadoras invisibilizadas
FOTO | Margarida Teixeira, StreetNet
La coordinadora internacional de Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO), Laura Alfers, reclama en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT ampliar el diálogo social para incluir a los 2.000 millones de personas trabajadoras de la economía informal. “Que la inteligencia artificial contribuya al trabajo decente dependerá de quiénes puedan tomar las decisiones”, asevera

La revolución tecnológica no garantizará por sí misma un futuro del trabajo más justo. La clave estará en quién participa en las decisiones que definirán cómo se gobiernan la inteligencia artificial, las plataformas digitales y las transformaciones laborales. Este fue el mensaje trasladado por Laura Alfers, coordinadora internacional de Mujeres en Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO), durante su intervención ante la plenaria de la 114 Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En un debate en torno a la memoria del director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo, dedicada al impacto de la inteligencia artificial en el mundo del trabajo, Alfers puso el foco en quienes con demasiada frecuencia permanecen fuera de las grandes decisiones: las personas trabajadoras de la economía informal, que representan alrededor de 2.000 millones de personas en todo el mundo.

Para explicar esta realidad, la representante de WIEGO comenzó con dos historias. La primera, la de una madre soltera en Nairobi que durante siete años entrenó sistemas digitales utilizados para mejorar cirugías complejas, reforzar la seguridad vial o moderar contenidos en internet. Pese a realizar un trabajo que beneficiaba a millones de personas, perdió su empleo sin apenas aviso y sin ninguna protección.

La segunda historia fue la de un vendedor ambulante de Dakar que llevaba trabajando desde 1994 y cuyos ingresos sostenían también a familiares de su comunidad de origen. En 2023 fue una de las miles de personas desalojadas de su lugar de trabajo “en nombre de la modernización urbana”.

“Una de estas personas trabajadoras contribuía a construir la infraestructura digital del futuro; la otra ayudaba a sostener la economía cotidiana de la ciudad”, señaló Alfers ante los delegados y delegadas de gobiernos, empleadores y trabajadores presentes en la conferencia.

Trabajos esenciales, pero invisibles

Para la organización, ambas historias muestran una misma realidad: millones de personas realizan trabajos necesarios para la sociedad, pero siguen sin reconocimiento suficiente ni derechos garantizados.

“Ambas realizaban trabajos socialmente necesarios que permanecían en gran medida invisibles y subvalorados”, afirmó Alfers. Tampoco eran plenamente reconocidas como personas trabajadoras “con derechos legalmente protegidos” y podían perder sus medios de vida “de un día para otro”, con poco o ningún acceso a la protección social.

La coordinadora internacional de WIEGO valoró positivamente que el informe del director general de la OIT sitúe la gobernanza de la inteligencia artificial como una cuestión colectiva y no únicamente tecnológica. “La tecnología, por sí sola, no determina los resultados. Las decisiones de política importan. Las instituciones importan. La gobernanza importa”, subrayó.

Pero también advirtió de que los riesgos actuales no nacen con la inteligencia artificial. “La inteligencia artificial puede ser una tecnología nueva. Muchos de los desafíos de gobernanza que pone de manifiesto no lo son”, afirmó.

Según Alfers, durante décadas las personas trabajadoras de la economía informal ya han señalado “las brechas existentes en el diálogo social, las brechas en la cobertura de la protección social y las deficiencias en la gobernanza de los mercados laborales”.

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Por eso, insistió en que el reto no consiste solo en proteger las instituciones laborales existentes, sino en transformarlas para que lleguen a quienes históricamente han quedado fuera.

Ampliar el diálogo social para no dejar a nadie atrás

La intervención de Alfers defendió reforzar la Recomendación 204 de la OIT sobre la transición de la economía informal a la economía formal, garantizando que todas las personas trabajadoras puedan ejercer los derechos fundamentales de libertad sindical y negociación colectiva, con independencia de su situación laboral.

“Muchas instituciones de diálogo social ya estaban dejando por fuera a grandes sectores de la fuerza laboral mucho antes de que la inteligencia artificial entrara en escena”, advirtió.

En este sentido, reclamó que las personas trabajadoras de la economía informal puedan crear y registrar sindicatos, elegir representantes y participar en negociaciones sobre sus condiciones de trabajo.

Alfers también planteó la necesidad de adaptar las instituciones laborales a nuevas realidades, porque “las contrapartes de negociación no siempre son empleadores”. En muchos casos, explicó, las condiciones laborales dependen de municipios, empresas de plataformas digitales, contratistas o grandes compañías dentro de cadenas globales de suministro.

Su intervención coincide con el debate abierto en la CIT sobre la elaboración de nuevas normas internacionales para garantizar el trabajo decente en la economía de plataformas. Organizaciones de personas trabajadoras –entre ellas, WIEGO– reclaman que estas protecciones alcancen a todas las personas que trabajan mediante plataformas, independientemente de su situación contractual, e incluyen demandas como transparencia algorítmica, protección social, negociación colectiva y una remuneración justa.

“Si el futuro del trabajo ha de ser justo, inclusivo y sostenible, entonces esas decisiones deben incluir a todas las personas trabajadoras, independientemente de dónde trabajan, cómo trabajan o cuál sea su situación en el empleo”, concluyó Alfers.

La representante de WIEGO finalizó su intervención expresando su solidaridad “con los trabajadores y trabajadoras de Palestina y de los Territorios Ocupados”.

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