El sindicalismo global alerta del mayor retroceso de los derechos laborales: “Cuando nos negamos a aceptar el ‘statu quo’, las cosas cambian”

El sindicalismo global alerta del mayor retroceso de los derechos laborales: “Cuando nos negamos a aceptar el ‘statu quo’, las cosas cambian”
FOTO | Movilizaciones contra la reforma laboral en Argentina. La política del gobierno de Milei contra los sindicatos y las libertades civiles perjudica gravemente a los trabajadores y las trabajadoras. Vía Luis Robayo, AFP
El Índice Global de los Derechos 2026 de la CSI, presentado durante la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, denuncia una ofensiva contra la libertad sindical, la negociación colectiva y el derecho de huelga. La organización advierte de un “golpe de Estado de los multimillonarios contra la democracia”, pero recuerda que la acción colectiva puede revertir la pérdida de derechos

Los derechos de los trabajadores y las trabajadoras atraviesan su peor momento desde que existen registros. Así lo advierte el Índice Global de los Derechos 2026 de la Confederación Sindical Internacional (CSI), presentado coincidiendo con la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, el espacio tripartito mundial donde gobiernos, sindicatos y organizaciones empresariales debaten el presente y el futuro del trabajo.

La 13 edición del informe, que analiza la situación de los derechos laborales en 151 países, constata un deterioro generalizado de las libertades sindicales y democráticas. El derecho de huelga se vulnera ya en el 87% de los países, la negociación colectiva en el 80% y en tres de cada cuatro Estados existen obstáculos para crear sindicatos o afiliarse a ellos.

“Los resultados de este año son los peores que hemos visto hasta la fecha”, ha denunciado Luc Triangle, secretario general de la CSI, quien advierte de que esta regresión “no está ocurriendo por casualidad”.

Para la organización sindical global, el debilitamiento de los derechos laborales forma parte de una crisis democrática más amplia. “Así es como luce el golpe de Estado de los multimillonarios contra la democracia: los ricos y poderosos, junto con sus aliados políticos, colaboran para silenciar a los trabajadores, debilitar a los sindicatos y reescribir las reglas en su propio beneficio, dejando a los trabajadores de lado”, afirma Triangle.

El informe identifica tres grandes tendencias mundiales: la persecución de dirigentes sindicales, la aprobación de reformas laborales sin diálogo social y el uso creciente de la tecnología como herramienta de control laboral. La CSI alerta de que las nuevas formas de vigilancia digital y la inteligencia artificial están siendo utilizadas para “vigilar, disciplinar y silenciar a los trabajadores”.

Argentina entra entre los peores países del mundo para trabajar

El Índice Global de los Derechos 2026 sitúa como los diez peores países del mundo para las personas trabajadoras a Argentina, Belarús, Ecuador, Egipto, Eswatini, Myanmar, Nigeria, Panamá, Túnez y Türkiye.

La incorporación de Argentina representa una de las principales novedades del informe. En apenas dos años ha pasado de una calificación 3 (violaciones regulares de derechos) a la peor categoría, la 5, donde los derechos laborales no están garantizados.

La CSI vincula este deterioro con las políticas impulsadas por el Gobierno de Javier Milei, al que atribuye una “agenda antisindical” basada en despidos masivos, restricciones a la negociación colectiva y represión de la protesta social.

También entra en la lista Panamá, mientras que Belarús continúa señalado por la persecución de sindicatos independientes y Myanmar por la destrucción de derechos en un contexto de ruptura democrática.

El informe recoge además que sindicalistas y trabajadores fueron asesinados en Angola, Colombia, Indonesia y México. La violencia contra trabajadores se registró en 48 países y en 75 se produjeron arrestos o detenciones vinculadas a la actividad sindical, la cifra más alta registrada por el Índice.

La CSI también pone el foco en Estados Unidos, incluido por primera vez en la lista de vigilancia tras la retirada de derechos de negociación colectiva a más de un millón de trabajadores federales.

Europa tampoco queda al margen. La región registra su peor puntuación desde que comenzó a publicarse el Índice en 2014. Francia baja de categoría tras la represión sufrida por más de un millar de activistas sindicales después de las movilizaciones contra la reforma de las pensiones, mientras que la CSI alerta de la creciente criminalización de determinadas formas de protesta en países europeos.

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Solo ocho países alcanzan la máxima protección laboral

Ante este deterioro global, solo ocho países logran la máxima calificación del Índice (violaciones esporádicas de derechos): Alemania, Austria, Dinamarca, Irlanda, Islandia, Noruega, Suecia y Uruguay.

La incorporación de Uruguay a este grupo es una de las mejoras destacadas del informe, junto con los avances registrados en Botsuana y Reino Unido.

En el caso británico, la CSI subraya la aprobación de la Ley de Derechos Laborales de 2025, fruto de años de campaña del movimiento sindical, que elimina restricciones al ejercicio del derecho de huelga. Para la organización, demuestra que la acción colectiva puede revertir la pérdida de derechos.

España mantiene una calificación de 2, correspondiente a países con “violaciones repetidas de derechos”. Aunque continúa entre los Estados con mayores niveles de protección laboral, queda fuera del grupo con mejores garantías.

La CSI (a la que pertenecen CCOO, UGT, USO y ELA) señala en el caso español restricciones relacionadas con el ejercicio del derecho de huelga, especialmente por la interpretación de los servicios esenciales o mínimos. También recoge denuncias de prácticas antisindicales y represalias contra trabajadores por participar en actividades sindicales.

El informe llega en un momento clave para la Organización Internacional del Trabajo. La 114 CIT aborda algunos de los grandes desafíos señalados por la CSI, como la regulación del trabajo en plataformas digitales, la inteligencia artificial, la formalización de la economía informal, la igualdad en el empleo y la necesidad de reforzar el diálogo social.

Pese al diagnóstico, Triangle defiende que el retroceso de derechos no es irreversible: “Cuando los trabajadores se organizan, cuando los sindicatos tienen aliados, cuando nos negamos a aceptar el statu quo, las cosas cambian”.

“La lucha por los derechos de los trabajadores es la lucha por la democracia misma. Sin sindicatos fuertes, no puede haber verdadera democracia”, concluye el secretario general de la CSI.

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