La OIT alerta del colapso del trabajo en Gaza: el desempleo alcanza el 85% y desaparecen más de 250.000 empleos

El informe presentado ante la 114 Conferencia Internacional del Trabajo advierte de que los lugares de trabajo permanecen “en ruinas” y reclama que la reconstrucción de Palestina tenga como eje el empleo digno, los derechos laborales y la protección social
La guerra y la ocupación están provocando una destrucción sin precedentes del mundo del trabajo palestino. Así lo constata la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el anexo a la Memoria del director general presentado ante la 114 Conferencia Internacional del Trabajo, que se está desarrollando en Ginebra, con el título La situación de los trabajadores de los territorios árabes ocupados.
El documento describe un escenario de devastación laboral, especialmente en Gaza, donde el mercado de trabajo prácticamente ha dejado de funcionar: el desempleo alcanza el 85,1%, se han perdido más de 250.000 empleos desde el inicio de la guerra y los ingresos laborales desaparecidos ascienden a 2.800 millones de dólares.
En el prefacio del informe, el director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo, reconoce la gravedad de la situación: “Me gustaría que el informe de este año pudiera dar cuenta de una mejora significativa en el mundo del trabajo palestino, pero no es así”. Por el contrario, advierte de que “los lugares de trabajo en Gaza permanecen en ruinas y la dependencia de la ayuda humanitaria es generalizada”.
El análisis de la OIT parte del impacto de los ataques perpetrados por Hamás en Israel en octubre de 2023, que provocaron la muerte de cerca de 1.200 israelíes y extranjeros y el secuestro de unas 230 personas llevadas a Gaza. Desde entonces, las operaciones militares israelíes a gran escala han provocado, según recoge el organismo internacional, más de 72.000 muertes, una destrucción generalizada de infraestructuras y una profunda crisis humanitaria, económica y laboral.
Gaza: un mundo del trabajo que “ha dejado de funcionar”
El informe señala que, pese al alto el fuego declarado en octubre de 2025 y los esfuerzos internacionales de estabilización, Gaza sigue en una situación crítica. La actividad económica se concentra principalmente en organismos de Naciones Unidas, ONG, pequeños talleres, comercios callejeros y actividades informales de supervivencia.
“La mayoría de los lugares de trabajo están destruidos o inutilizables, y las oportunidades de empleo productivo son extremadamente escasas”, señala la OIT, que llega a afirmar que “para la inmensa mayoría de los trabajadores de Gaza, el mercado de trabajo ha dejado de funcionar en la práctica”.
Las condiciones laborales existentes muestran un fuerte deterioro: salarios pagados de forma irregular, remuneraciones por debajo del salario mínimo legal, contratación diaria y dependencia creciente de programas temporales de “efectivo por trabajo”.
La destrucción también afecta a las instituciones laborales. La OIT calcula daños por valor de 16,8 millones de dólares en edificios públicos, oficinas regionales de empleo, centros de educación y formación profesional y sedes de sindicatos y organizaciones empresariales, sin contar la pérdida de capacidades institucionales acumuladas.
La crisis está modificando incluso la estructura social del trabajo. La participación laboral masculina en Gaza cayó del 62,8% antes de la guerra al 36,2%, mientras que la femenina aumentó del 16,5% al 19,7%. La OIT explica este fenómeno por la incorporación de mujeres al mercado laboral ante la pérdida de ingresos familiares y el aumento de hogares donde ellas pasan a ser el principal sostén económico tras la muerte o incapacidad de familiares varones.
Además, la organización alerta de que la inseguridad alimentaria, la destrucción agrícola y la interrupción educativa están generando estrategias de supervivencia que pueden tener consecuencias a largo plazo, incluido el aumento del trabajo informal y del trabajo infantil.
Cisjordania: más informalidad, restricciones y pérdida de derechos
La situación laboral también se ha deteriorado profundamente en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental. Allí, el informe identifica como principales obstáculos las restricciones a la libertad de circulación, las operaciones militares, los desplazamientos, la violencia de colonos y la expansión de asentamientos.
La OIT calcula que estas restricciones provocan una pérdida diaria de 191.000 horas de trabajo, equivalente a 73 millones de horas anuales o a la desaparición de 36.500 empleos a tiempo completo durante todo un año.
Aunque algunos indicadores mejoraron ligeramente en 2025 respecto al momento más crítico del año anterior, la situación continúa siendo extremadamente frágil. La tasa de desempleo en Cisjordania se redujo del 31,4% al 28,7%, pero continúa siendo más del doble que antes de la guerra, cuando era del 13,1%.
Además, buena parte del empleo recuperado es de baja calidad. El empleo informal aumentó hasta afectar a 351.000 personas, casi la mitad de la población trabajadora ocupada. Para la OIT, esta evolución indica que la recuperación del mercado laboral se está produciendo “en gran medida a costa de la reducción de la calidad del trabajo”.
El informe también analiza la situación de las personas palestinas empleadas en Israel y los asentamientos. Antes de octubre de 2023 eran casi 200.000; actualmente son unas 44.000, de las cuales solo alrededor de 14.000 cuentan con permiso de trabajo. La organización advierte del crecimiento del empleo irregular, sin protección jurídica ni seguridad social.
Para la OIT, las consecuencias de la ocupación no son únicamente económicas. El organismo vincula la expansión de los asentamientos, el control sobre tierras y recursos, los desalojos, las demoliciones y las restricciones de movimiento con el deterioro de los derechos fundamentales en el trabajo.
La reconstrucción, concluye el informe, no puede limitarse a levantar infraestructuras. La recuperación de Palestina necesita reconstruir también su mundo laboral: empresas, empleos, servicios públicos de empleo, formación profesional, protección social, diálogo social y organizaciones de trabajadores y empleadores.
En palabras del director general de la OIT, las posibilidades de mejorar la situación de los trabajadores palestinos dependerán de los avances hacia una solución política “de conformidad con el derecho internacional” que permita alcanzar “una paz justa y duradera”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



