Díaz pide un debate público con el actual al director general de la OIT para confrontar sus programas

Díaz pide un debate público con el actual al director general de la OIT para confrontar sus programas
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha propuesto al actual director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Gilbert F. Houngbo,  celebrar un debate público para confrontar sus propuestas de cara a las elecciones que decidirán el futuro liderazgo del organismo

Las elecciones para la dirección general de la OIT se celebrarán mediante votación secreta el próximo 16 de noviembre. Junto a Díaz y Houngbo concurre también el excanciller peruano Javier González-Olaechea, cuya candidatura cerró una contienda a tres bandas. El nuevo mandato comenzará el 1 de octubre de 2027 y tendrá una duración de cinco años.

En un mensaje difundido en redes sociales, Díaz sostuvo que la organización se encuentra en una situación crítica y cuestionó la gestión desarrollada durante los últimos años. “El continuismo de un modelo de gestión deficiente está socavando gravemente la relevancia de la OIT”, afirmó la ministra española, que defendió una organización “más fuerte, visible y con mayor peso” en el sistema multilateral.

La vicepresidenta emplazó directamente a Houngbo a un debate público para “contrastar modelos” y decidir entre “el continuismo que nos ha traído a esta crisis” o una estrategia orientada a reforzar la capacidad de la organización para responder a los desafíos globales del mundo del trabajo.

El próximo 23 de septiembre los tres aspirantes participarán en un acto público organizado por la organización, mientras que el 9 de noviembre los candidatos comparezcan en sesiones privadas ante los miembros del Consejo de Administración, órgano que elegirá al nuevo director general.

La votación definitiva tendrá lugar el 16 de noviembre mediante sufragio secreto. Para resultar elegido será necesario reunir el respaldo de más de la mitad de los 56 miembros titulares del Consejo, por lo que la mayoría se sitúa habitualmente en 29 votos.

Una elección marcada por los recortes

La agencia de Naciones Unidas atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. El organismo celebró una reunión extraordinaria de su Consejo de Administración centrada en un plan de ajuste destinado a hacer frente a las dificultades presupuestarias derivadas, principalmente, de los impagos de Estados Unidos.

La documentación interna elaborada por la Oficina Internacional del Trabajo calcula que será necesario obtener alrededor de 22 millones de dólares adicionales en ahorros durante el bienio 2026-2027, incluso manteniendo congeladas las contrataciones y prolongando las restricciones en gastos distintos del personal.

Para alcanzar ese objetivo, la organización estima que podría verse obligada a reducir aproximadamente 120 empleos equivalentes a tiempo completo a partir de enero de 2027.

Entre las medidas analizadas figura la supresión de hasta 73 puestos de plantilla, una decisión de carácter excepcional que permitiría extinguir contratos indefinidos si resultara imprescindible. La propia organización ha reconocido que la disposición estatutaria que contempla esta posibilidad nunca ha sido aplicada desde su reforma en 1988.

La deuda de Estados Unidos condiciona el futuro de la organización

La situación financiera de la OIT está estrechamente vinculada a los impagos acumulados por Estados Unidos, que mantienen una deuda cercana a los 280 millones de euros con la organización.

La falta de esas aportaciones ha tensionado la liquidez de la agencia y ha abierto un debate sobre cómo garantizar su funcionamiento, su independencia y su capacidad normativa ante los intentos, entre ellos del presidente de Estados Unidos, de acabar con el multilateralismo internacional.

La gestión de esta crisis se ha convertido en uno de los principales asuntos de la campaña. Houngbo concurrirá a la reelección defendiendo su actuación ante las dificultades presupuestarias, mientras que Díaz ha situado el debilitamiento institucional de la OIT en el centro de su diagnóstico político.

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La propuesta de Yolanda Díaz

Díaz sostiene que la OIT atraviesa una “encrucijada crítica” y ha propuesto recuperar protagonismo mediante el fortalecimiento de la capacidad normativa del organismo, una mayor movilización de recursos y la elaboración de una Carta Global de Derechos Laborales que establezca estándares mínimos universales ante los retos derivados de la digitalización, la transición ecológica y los cambios demográficos.

La ministra ha defendido además que la producción de normas laborales sigue siendo la principal fortaleza de la organización y ha reivindicado su experiencia al frente del Ministerio de Trabajo español como ejemplo del valor del diálogo social para afrontar las crisis económicas y laborales.

Un tercer candidato en liza

La principal novedad del proceso electoral ha sido la incorporación de Javier González-Olaechea, excanciller peruano y antiguo alto funcionario de la propia OIT. Su trayectoria combina responsabilidades en la Administración peruana y en organismos internacionales, aunque su candidatura ha atraído atención por algunas posiciones conservadoras expresadas en materia política e internacional.

La estructura tripartita de la OIT convierte la elección en un complejo ejercicio de equilibrios políticos y laborales. El Consejo de Administración está integrado por 28 representantes gubernamentales, 14 de las organizaciones empresariales y 14 de las organizaciones de trabajadores, todos con capacidad de voto.

Fuentes conocedoras de la organización consideran que el bloque sindical podría ser el terreno más favorable para la candidatura de Yolanda Díaz, cuya trayectoria política ha estado ligada a la defensa de los derechos laborales, la subida del salario mínimo, la reforma laboral y el diálogo social.

Sin embargo, incluso en el escenario de lograr un amplio respaldo entre los representantes de los trabajadores, la candidata española necesitaría sumar apoyos significativos entre gobiernos y empresarios para alcanzar la mayoría necesaria.

El empresariado español, por boca de su principal portavoz, Antonio Garamendi, ya ha expresado su negativa a apoyar a Díaz y ha confesado haber mantenido contactos para convencer a sus colegas del resto del mundo para que no respalden sus candidaturas.

Así que muy probablemente serán los representantes gubernamentales, que disponen de la mitad de los votos, los que inclinen a su favor o en su contra el resultado final.

Fundada en 1919, la OIT reúne actualmente a 187 Estados miembros y constituye el principal organismo internacional encargado de promover el trabajo decente, la protección social, el diálogo social y las normas internacionales del trabajo. España ha ratificado 141 convenios de la organización y, en caso de resultar elegida, Yolanda Díaz se convertiría en la primera mujer y la primera persona española en dirigir la institución.

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