La economía, la vivienda, la sanidad y la calidad del empleo dominan las preocupaciones personales, según el CIS

La crisis económica se convierte en septiembre en el problema que más afecta personalmente a la ciudadanía, seguida de la vivienda, la sanidad y la calidad del empleo, según el barómetro de septiembre del CIS. La distancia con las preocupaciones políticas muestra un mapa muy distinto cuando la encuesta pregunta directamente por la vida cotidiana
La economía, la vivienda, la sanidad y las condiciones de trabajo concentran las principales preocupaciones personales de la población española. El último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sitúa los problemas económicos en primer lugar, mencionados por el 30,1% de las personas entrevistadas cuando se les pregunta de manera espontánea por aquello que más les afecta personalmente.
Inmediatamente después aparece la vivienda, con un 27,9%, seguida de la sanidad, con un 20,1%, y de los problemas relacionados con la calidad del empleo, con un 16,4%. Son los cuatro asuntos que encabezan con claridad el listado y dibujan una agenda fundamentalmente vinculada con las condiciones materiales de vida.
La migración ocupa el quinto lugar, con un 12,6%; la inseguridad ciudadana alcanza el 7,8%; la educación, el 7,7%; los problemas relacionados con la juventud y la falta de oportunidades, el 7,6%; el cambio climático, el 7,4%; y el paro, el 7,1%.
El estudio, realizado entre el 1 y el 4 de septiembre, permite observar además un desplazamiento respecto al comienzo del verano. En julio, la vivienda era todavía el principal problema personal, con un 26,9%, seguida muy de cerca por la crisis económica, con un 26,1%. Dos meses después, los problemas económicos ascienden hasta el 30,1%, mientras la vivienda también aumenta, hasta el 27,9%.
La sanidad prácticamente permanece estable, al pasar del 20% al 20,1%, mientras los problemas relacionados con la calidad del empleo bajan ligeramente, desde el 16,9% de julio al actual 16,4%. Aun así, continúan muy por encima del paro, que se sitúa en el 7,1%.
Las condiciones de trabajo preocupan más que el paro
Este último contraste resulta especialmente significativo. El barómetro distingue entre el desempleo y los “problemas relacionados con la calidad del empleo”. Mientras el paro preocupa personalmente al 7,1% de las personas entrevistadas, la calidad del empleo alcanza el 16,4%, más del doble.
El resultado señala que la inquietud laboral no se limita a disponer o no de un puesto de trabajo. También tiene que ver con las condiciones en las que este se desarrolla: estabilidad, salarios, horarios, derechos o posibilidades de conciliación, aunque el cuestionario no desagrega en esta pregunta qué aspecto concreto de la calidad del empleo preocupa a cada persona.
Además, el empleo aparece de manera persistente entre los problemas generales del país. Cuando el organismo público pregunta cuáles son los principales problemas de España, la calidad del empleo alcanza el 13,7% y el paro el 11,5%.
La vivienda continúa encabezando esa clasificación general, con el 37,5%, seguida de la crisis económica, con el 21,6%; la migración, con el 19,7%; y el Gobierno y partidos o políticos concretos, con el 18,8%.
La política pierde peso cuando la pregunta entra en la vida cotidiana
La comparación entre ambas preguntas permite apreciar una diferencia clara. En la percepción de los problemas generales del país tienen un peso considerable las cuestiones estrictamente políticas. El 18,8% menciona al Gobierno o a políticos concretos; el 13,9%, los problemas políticos en general; el 9,7%, el mal comportamiento de los políticos, y el 7,7%, lo que hacen los partidos.
Cuando la pregunta se formula sobre aquello que afecta personalmente, su peso disminuye de forma considerable. El Gobierno o los partidos concretos bajan al 6,3%, mientras los problemas políticos en general se sitúan en el 6,1% y el mal comportamiento de los políticos, en el 3,5%.
En cambio, crecen las cuestiones directamente relacionadas con la vida diaria. La crisis económica pasa del 21,6% como problema general del país al 30,1% cuando se pregunta por el impacto personal; la sanidad, del 11,1% al 20,1%; y la calidad del empleo, del 13,7% al 16,4%.
La vivienda presenta el movimiento contrario ya que, aunque continúa siendo una preocupación personal central, su peso es mayor como problema general de España (37,5%) que como problema que afecta directamente (27,9%).
El resultado ofrece así una imagen bastante nítida: cuando la mirada se desplaza de la conversación política general a la experiencia concreta de las personas, ganan terreno el coste de la vida, el acceso a la vivienda, la atención sanitaria y las condiciones laborales.
Una economía personal mejor valorada que la del país
Ese malestar material convive, sin embargo, con una valoración relativamente positiva de la situación económica propia. El 64,6% considera que su economía personal es buena o muy buena, mientras un 24,4% la califica como mala o muy mala.
La percepción cambia considerablemente cuando la pregunta se refiere al conjunto de España. Solo el 34,9% califica la situación económica general como buena o muy buena, frente a un 56,2% que la considera mala o muy mala.
Los buenos datos macroeconómicos no han despejado la incertidumbre de la vida diaria. Economía, vivienda, sanidad y calidad del empleo siguen marcando el horizonte de una parte muy significativa de la ciudadanía.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



