El delegado de las personas trabajadoras de España en la OIT: “El debate sobre la inteligencia artificial es un debate sobre poder y democracia”

El delegado de las personas trabajadoras de España en la OIT: “El debate sobre la inteligencia artificial es un debate sobre poder y democracia”
Ramiro Vega (UGT) defiende ante la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT una gobernanza democrática de la revolución digital para garantizar que sus beneficios se distribuyan de manera justa y fortalecer el trabajo decente

La inteligencia artificial es, además de una enorme transformación tecnológica, una cuestión social, política y democrática. Así lo defendió Ramiro Vega Díaz (UGT), delegado de las trabajadoras y trabajadores de España ante la 114 Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante su intervención en el pleno celebrado este 4 de junio en Ginebra.

La delegación trabajadora española en este parlamento global sobre el trabajo está integrada por representantes sindicales de CCOO, UGT, ELA, LAB y CIG, que participan en una conferencia marcada por los debates sobre la inteligencia artificial, el trabajo decente en la economía de plataformas, la igualdad de género y la defensa del diálogo social en un escenario internacional atravesado por profundas tensiones.

En nombre de las trabajadoras y trabajadores de España, Vega situó la memoria presentada por el director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo, sobre inteligencia artificial y trabajo decente en un contexto más amplio: el debilitamiento del multilateralismo, los conflictos internacionales, los ataques a los derechos laborales y la creciente concentración del poder económico y tecnológico.

“Nos encontramos en un momento de profundas transformaciones tecnológicas, pero también de creciente cuestionamiento del respeto a las normas internacionales y al multilateralismo”, señaló.

El representante sindical alertó de un escenario internacional donde “la presión y, en algunos casos, la extorsión económica, política e incluso militar” se utilizan para imponer los intereses de los países más poderosos.

En este contexto, expresó la solidaridad de la representación trabajadora española con el pueblo palestino y reclamó “el pleno respeto del derecho internacional”. También denunció las vulneraciones de la libertad sindical que se producen en distintos países, la violencia contra organizaciones sindicales y los retrocesos en derechos “que creíamos consolidados”, especialmente en los derechos de las mujeres.

Gobernar la inteligencia artificial para evitar nuevas desigualdades

Para Vega, todos estos desafíos tienen una raíz común: “Quién tiene el poder para decidir y cómo se ejerce ese poder”. Una reflexión que considera especialmente urgente en un momento de “concentración sin precedentes del poder económico, tecnológico e informativo, en manos de un número cada vez más reducido de actores privados”.

Desde esta perspectiva, defendió que una de las aportaciones más importantes de la memoria del director general de la OIT es situar la inteligencia artificial dentro del debate sobre la democracia.

“El debate sobre la inteligencia artificial es, en realidad, un debate sobre poder, un debate político y, en última instancia, un debate sobre democracia”, afirmó ante el pleno.

El delegado de las trabajadoras y trabajadores de España advirtió de que la tecnología por sí misma no genera los problemas estructurales existentes, pero puede agravarlos si queda fuera del control democrático.

“La inteligencia artificial no crea la desigualdad, la inteligencia artificial no crea la concentración del poder económico, ni la discriminación o la precariedad laboral. Pero la inteligencia artificial puede reforzar cada una de estas dinámicas y ampliar sus consecuencias”, explicó.

Por ello, insistió en que la cuestión fundamental no es si esta revolución tecnológica transformará el mundo del trabajo, porque “sabemos muy bien que sí que lo hará”, sino “si seremos capaces de gobernar democráticamente esas transformaciones y asegurar que sus beneficios se distribuyan de manera justa”.

Frente a quienes pretenden sustituir la negociación por la imposición y la cooperación por la confrontación, Vega reivindicó el papel histórico del diálogo social como herramienta para construir respuestas equilibradas.

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“La experiencia histórica demuestra que el diálogo social sigue siendo una de las herramientas más eficaces para construir respuestas justas y sostenibles”, subrayó.

Una norma internacional para proteger el trabajo en plataformas digitales

Uno de los debates centrales de esta 114 Conferencia Internacional del Trabajo es la elaboración de un convenio y una recomendación sobre trabajo decente en la economía de plataformas digitales, una discusión normativa con la que la OIT pretende responder a los nuevos modelos de organización laboral mediados por algoritmos.

Vega valoró este proceso como una demostración de la capacidad del organismo tripartito para afrontar colectivamente los nuevos desafíos del mundo del trabajo.

“Esperamos que esta discusión concluya con un marco normativo robusto, capaz de garantizar derechos, protección y trabajo decente para millones de personas trabajadoras”, afirmó.

En este debate internacional, el representante sindical destacó la experiencia española de la conocida como ley rider, aprobada tras un acuerdo en el marco del diálogo social, como referencia para regular las nuevas formas de empleo vinculadas a la digitalización.

“La conocida ley rider constituye un ejemplo pionero de cómo es posible regular actividades organizadas mediante algoritmos y plataformas digitales, garantizando derechos laborales a través del diálogo social”, señaló.

Para Vega, esta experiencia demuestra que “la innovación tecnológica y la protección de derechos no son objetivos incompatibles”.

En paralelo al debate normativo de esta agencia tripartita de la ONU, organizaciones internacionales de personas trabajadoras de plataformas y de la economía informal reclaman que la futura regulación garantice una protección efectiva a todas las personas trabajadoras, independientemente de su situación contractual, y asegure transparencia sobre el funcionamiento de los algoritmos y las decisiones que afectan al empleo, la remuneración y las condiciones laborales.

El delegado español destacó en su intervención el papel de la OIT como espacio imprescindible para preservar el multilateralismo social en un contexto internacional marcado por “la incertidumbre, el unilateralismo, las tendencias autoritarias y la creciente concentración del poder”.

“La OIT debe seguir demostrando que existe una alternativa basada en normas, derechos y diálogo”, aseguró. Una alternativa basada en la justicia social frente a “la ley del más fuerte”, concluyó.

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