CCOO alerta del riesgo de “envenenarse civilmente” si la migración se convierte en campo de batalla político

CCOO alerta del riesgo de “envenenarse civilmente” si la migración se convierte en campo de batalla político
FOTO | Antonio Sempere, AP Photo, vía RTVE
El sindicato denuncia la utilización de las personas migrantes por Marruecos como instrumento de presión, cuestiona la estrategia europea de externalización de fronteras y acusa a Italia y al líder del Partido Popular Europeo (PPE), Manfred Weber, de deslealtad por vincular la crisis de Ceuta con la regularización española

CCOO ha advertido de que la crisis vivida en Ceuta trasciende ampliamente una emergencia migratoria y revela un escenario político y geopolítico en el que los movimientos de población pueden convertirse en instrumentos de presión entre Estados, mientras las divisiones internas de la Unión Europea y la utilización partidista de la inmigración aumentan el riesgo de fractura social.

La central sindical reclama afrontar esta realidad desde los derechos humanos, las vías legales de migración y la inclusión laboral, pero también desde una política europea capaz de defender su autonomía frente a terceros países y preservar la convivencia en sociedades que, recuerda, necesitarán importantes flujos migratorios durante las próximas décadas.

Su advertencia final resume el alcance político del pronunciamiento: España “no puede envenenarse civilmente por la cuestión migratoria”, porque las rupturas sociales que pueden generarse tienen difícil recomposición y sus consecuencias pueden trascender los propios ciclos políticos.

La organización sindical comienza su valoración expresando su “pésame y consternación” por las personas fallecidas en el mar intentando alcanzar territorio español, 67 de manera provisional según los datos que recoge el comunicado. Las define como “trabajadores y trabajadoras en busca de un futuro mejor” que pudieron ser inducidos por mafias u otras estructuras mediante engaños sobre lo que encontrarían al cruzar la frontera.

Traslada igualmente su apoyo a la población de Ceuta, sometida a una enorme tensión y con el precedente de anteriores crisis fronterizas. Destaca el civismo mostrado pese a algún “irresponsable llamamiento al enfrentamiento civil” y reconoce la sensación de abandono experimentada temporalmente por la ciudadanía.

El sindicato cuestiona, en este punto, la falta de previsión: considera que “no es de recibo” que un movimiento de personas de semejantes características no hubiera podido anticiparse para adoptar las medidas necesarias.

Frente a quienes han reclamado una actuación más contundente de las fuerzas de seguridad, plantea una pregunta particularmente directa: si lo que están proponiendo es impedir alcanzar tierra a hombres, mujeres y niños que ya se encuentran en el mar.

La organización de trabajadoras y trabajadores considera que la respuesta española se ha mantenido dentro del marco normativo internacional y ha priorizado la vida y la integridad de las personas. También elogia la profesionalidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuya actuación considera determinante para evitar situaciones de pánico y una tragedia todavía mayor, frente a “dinámicas represivas” como las que atribuye al Gobierno marroquí durante anteriores acontecimientos en Melilla.

Reconoce igualmente el trabajo de los centros de acogida, el CETI y el personal sanitario, que han actuado, pese al desbordamiento, con “una humanidad inmensa”.

CCOO exige al Gobierno central reforzar urgentemente los medios humanos y materiales de Ceuta, especialmente para garantizar la protección de los niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados. También reclama que la población ceutí pueda sentirse segura y acompañada y pide adoptar precauciones ante posibles nuevos episodios para evitar un conflicto social.

A ello añade una reivindicación de carácter estructural: medidas de promoción económica específicas para Ceuta y Melilla debido a la excepcionalidad de su situación geográfica.

Una crisis que trasciende la cuestión migratoria

Es a partir de este punto donde el sindicato liderado por Unai Sordo amplía sustancialmente su diagnóstico. Lo ocurrido, sostiene, “trasciende” una crisis migratoria convencional y adquiere implicaciones políticas y geopolíticas.

Considera “impensable” que decenas de miles de personas pudieran desplazarse por un espacio reducido desde Marruecos hacia Ceuta sin, al menos, la “aquiescencia” de las autoridades marroquíes.

Su acusación va más allá. La organización sindical denuncia que el régimen marroquí ha utilizado en diferentes momentos a su propia población y sus situaciones de pobreza y necesidad para provocar escenarios de inestabilidad con los que “negociar o chantajear” sobre cuestiones políticas o comerciales.

Pero el análisis no se limita al reino Alauita. Lo ocurrido revelaría también una debilidad estructural de la estrategia seguida por la Unión Europea al externalizar el control de sus fronteras mediante acuerdos con países mediterráneos que carecen, según el sindicato, de una “homologación democrática mínima”.

La situación se vuelve especialmente preocupante, añade, cuando esos países establecen alianzas estratégicas con potencias como Estados Unidos o Israel. Lo que puede terminar estando en juego, sostiene, es “la propia estabilidad de la UE”.

El sindicato evita especular sobre posibles intereses concretos detrás de la actuación marroquí porque asegura carecer de información contrastada. Pero sitúa la crisis de Ceuta dentro de un escenario internacional mucho más amplio.

A su juicio, la Unión Europea, sus sociedades y “su clase trabajadora” están siendo amenazadas simultáneamente en varios frentes: en la frontera sur, en el este de Europa y en Groenlandia, además del riesgo de una “implosión interna” provocada por el crecimiento de fuerzas ultraderechistas y eurófobas tanto en gobiernos nacionales como en las propias instituciones comunitarias.

CCOO cuestiona en este contexto las políticas europeas de “apaciguamiento” y “contemporización” ante gobiernos que califica de beligerantes, entre los que cita expresamente al marroquí y al estadounidense. Considera que esa estrategia, lejos de obtener los resultados esperados, está debilitando las posiciones europeas.

A esta presión exterior se suma otra vulnerabilidad, como es el uso partidista que determinadas fuerzas políticas hacen desde dentro de la UE de desafíos estructurales como la migración.

Esa falta de cohesión y de “lealtad”, advierte la central sindical, proporciona oportunidades a terceros países capaces de identificar y alimentar conflictos internos que debilitan a las sociedades europeas.

“Deslealtad” de Italia y Manfred Weber

Es desde esta lectura geopolítica desde donde la organización de trabajadoras y trabajadores interpreta también las reacciones producidas tras la crisis de Ceuta.

El sindicato denuncia expresamente la “injerencia” del Gobierno italiano y del presidente del Partido Popular Europeo y de su grupo parlamentario, Manfred Weber, en la política española.

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Considera una “deslealtad” vincular la llegada masiva de personas a Ceuta con el proceso español de regularización extraordinaria mientras se evita cualquier crítica a Marruecos. Para la central sindical, esta posición supone además una ruptura del principio mínimo de solidaridad que debería existir entre países pertenecientes a un espacio político común.

Especialmente dura es su respuesta a la propuesta italiana de recuperar temporalmente los controles fronterizos dentro del espacio Schengen. CCOO considera que plantearlo supone convertir “bulos, desinformaciones y mentiras” en política de Estado y reclama una respuesta contundente de las instituciones europeas frente al Gobierno de Giorgia Meloni.

El sindicato respalda en este punto a la CGIL italiana, que también ha criticado la posición de su Gobierno, y señala lo que considera una contradicción fundamental de la política migratoria italiana.

Italia, recuerda la organización sindical, recibe más inmigración irregular que España y, simultáneamente, ha establecido un cupo anual de medio millón de entradas de personas extracomunitarias para responder a las necesidades de mano de obra planteadas por su gran patronal.

Para CCOO, esta contradicción revela el “cinismo” de una política que necesita trabajadores y trabajadoras migrantes mientras alimenta políticamente un discurso contrario a la migración. Su rechazo al “populismo y demagogia nacionalista” del Gobierno italiano es explícito.

El dilema no es “inmigración sí o no”, sino “¿cómo?”

La central sindical sitúa finalmente esta discusión dentro de una realidad que considera imposible eludir. “El dilema no es ‘inmigración sí o no’. La pregunta en todo caso es ‘inmigración ¿cómo?'”.

Recuerda que la Unión Europea se encuentra junto a uno de los mayores espacios de desigualdad del planeta y señala esa desigualdad como uno de los motores fundamentales de los movimientos migratorios.

A ello se suma una segunda realidad: el envejecimiento de la población europea hará necesaria la migración para garantizar la viabilidad de las sociedades occidentales de la UE.

Por ello, la organización sindical reclama vías legales de migración, respeto a los derechos humanos, derechos y obligaciones para quienes llegan e igualdad de trato en las relaciones laborales. Este último elemento ocupa un lugar central en su posición: evitar que las personas migrantes sean utilizadas como mano de obra vulnerable con la que rebajar las condiciones laborales y los estándares sociales del conjunto de la población trabajadora.

CCOO propone un sistema migratorio “legal, seguro, ordenado y eficaz”, fundamentado en los derechos y la inclusión laboral y no únicamente en la seguridad y la protección de las fronteras, orientación que contrapone al énfasis del actual Pacto europeo de Migración y Asilo.

Desde esta perspectiva defiende también la regularización extraordinaria impulsada en España. El sindicato recuerda que busca normalizar administrativamente la situación de cientos de miles de personas que ya vivían en el país en condiciones de extrema vulnerabilidad y expuestas a la explotación laboral.

Subraya, además, que el proceso fue respaldado también por las organizaciones empresariales –también la Iglesia española y el propio Papa León XIV–, interesadas en disponer de más personas trabajadoras en situación administrativa regular.

Y desmonta la relación entre esta regularización y la crisis de Ceuta con un dato elemental: únicamente pueden beneficiarse quienes ya estaban en España el 1 de enero de 2026.

Por ello, califica de “indigno” sostener que las decenas de miles de personas llegadas a Ceuta pretendían acogerse a esa regularización. Si ese supuesto “efecto llamada” hubiera desempeñado algún papel, señala, se habría construido sobre mentiras difundidas por mafias o por quienes propagan falsedades “desde Marruecos, desde España, desde las redes sociales, o desde los atriles parlamentarios”.

La organización sindical extrae, sin embargo, otra conclusión del elevado número de personas que necesitan acogerse a una regularización extraordinaria: evidencia las insuficiencias de los mecanismos ordinarios de gestión migratoria.

Por ello reclama al Gobierno y al conjunto de las Administraciones recursos suficientes para desarrollar una verdadera política estratégica de país, estable y duradera, que vaya mucho más allá de una regularización excepcional.

CCOO apela al “sentido de Estado” de los partidos que han convertido la migración en uno de los principales campos de confrontación política. Cuando la migración se aborda desde la demagogia y el oportunismo, sostiene, el riesgo social ya es elevado. Pero cuando ese enfrentamiento interno coincide con intereses geopolíticos y la intervención de actores externos capaces de explotar esas divisiones, el peligro se multiplica.

Las brechas sociales generadas alrededor de la migración son especialmente difíciles de recomponer. Y una sociedad que necesariamente tendrá que convivir con importantes flujos migratorios “no puede envenenarse civilmente por la cuestión migratoria”. Porque, advierte, “el riesgo de quiebra de la convivencia trascenderá de ciclos políticos”, concluye el sindicato.

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