El papa León XIV, el presidente de los obispos españoles y el Servicio Jesuita a Migrantes se pronuncian sobre la crisis de la frontera sur

La crisis de Ceuta ha provocado la reacción del papa León XIV, quien reconoció su preocupación por los últimos acontecimientos y reclamó “soluciones de paz, estabilidad y justicia”, así como del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello que enfocó la cuestión desde la “biopolítica” y el el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) que ha puesto el acento en la dimensión humanitaria de la crisis.
El papa León XIV mostró este domingo su preocupación por la crisis humanitaria y migratoria que atraviesa Ceuta y reclamó la búsqueda de “soluciones de paz, estabilidad y justicia” ante la situación generada tras la llegada masiva de migrantes registrada en los últimos días en la ciudad autónoma.
Durante el rezo dominical del ángelus en la plaza de San Pedro, el Pontífice dedicó una parte de su intervención a la situación española, en la que calificó de “alarmante” el escenario que vive Ceuta.
“Sigo con preocupación la alarmante situación en Ceuta”, afirmó León XIV ante miles de fieles congregados en el Vaticano. A renglón seguido, expresó su deseo de que se puedan encontrar “soluciones de paz, estabilidad y justicia” para afrontar la crisis.
El Papa también elevó una oración por la ciudad autónoma y pidió la protección divina “por medio de la intercesión de Nuestra Señora de África”, patrona de Ceuta, coincidiendo con las celebraciones en honor a la imagen mariana.
Se trata de la primera referencia pública de León XIV a la crisis fronteriza desencadenada tras la avalancha migratoria registrada esta semana en la ciudad autónoma, un episodio que ha situado a Ceuta en el centro del debate político y humanitario en España y en la Unión Europea.
Tras abordar la situación en la frontera sur española, el Pontífice reiteró su llamamiento a favor de la paz y exhortó a la comunidad internacional a impulsar vías diplomáticas para resolver los conflictos. “Continuemos rezando por la paz”, pidió, con una mención especial a los niños, los ancianos y las personas enfermas afectadas por distintas crisis en el mundo.
Reacción de la Conferencia Episcopal Española
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha difundido un mensaje horas antes de las palabras del Papa, en el que enmarcó lo sucedido en la ciudad autónoma dentro de una reflexión sobre la denominada “biopolítica”.
“La biopolítica es clave en el actual poder mundial”, escribió Argüello, quien sostuvo que “se juega con la vida y se utiliza a las personas, sus sueños, hambre, sexualidad y datos, en favor del lucro y del poder”.
El prelado afirmó además que “las migraciones forman parte de esta estrategia” y consideró que “la invasión de Ceuta es un test”, para añadir a continuación que “la demografía es un arma”.
Argüello ya había recurrido con anterioridad al concepto de biopolítica en distintas intervenciones públicas. En la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal celebrada el pasado noviembre, defendió que se vive un momento de “extrema irracionalidad en materia de bioética al servicio de la biopolítica”, en referencia a los debates contemporáneos sobre la gestión de la vida, la natalidad y la demografía.
SJM: Emergencia humanitaria
El Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) y el conjunto de entidades del Sector Social de la Compañía de Jesús en España, que expresaron su preocupación por la evolución de la crisis en Ceuta y trasladaron su solidaridad con las víctimas.
En un comunicado, las organizaciones mostraron su “primer pensamiento” hacia las personas fallecidas durante la emergencia y señalaron que, hasta el momento, se han confirmado 34 muertes.
Así mismo, reconocieron la complejidad del desafío que la situación plantea tanto a la sociedad como a las distintas administraciones públicas.
No obstante, insistieron en que cualquier actuación debe garantizar “el más escrupuloso respeto a las personas, a los derechos humanos y a los principios humanitarios” ante una situación que califican de “emergencia humanitaria”. A su juicio, lo ocurrido constituye una crisis política y social que trasciende el fenómeno migratorio en sí mismo.
Las entidades jesuitas alertaron además sobre el riesgo de la polarización social y reclamaron frenar “los discursos de odio y cualquier narrativa que deshumanice a las personas migrantes”, advirtiendo de que el debate público debe desarrollarse desde el respeto a la dignidad humana.
En relación con las personas que han accedido a territorio español, defendieron la necesidad de garantizar una evaluación individualizada de cada caso, especialmente de quienes puedan requerir protección internacional u otras formas de amparo. También reclamaron el mantenimiento de garantías reforzadas para los menores de edad.
Según el SJM, la respuesta política, tanto nacional como internacional, debe situar a las personas en el centro de la actuación pública y asegurar en todo momento el respeto de los derechos fundamentales.
El comunicado coincide además con la inminente aplicación del nuevo marco europeo de gestión migratoria. En este sentido, las entidades consideran que la crisis evidencia las limitaciones de las políticas migratorias de carácter restrictivo y sostienen que los retos actuales requieren medidas apoyadas en el reconocimiento de la dignidad de todas las personas, así como en la creación de vías legales, seguras, eficaces y accesibles para migrar.
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