La brecha salarial entre hombres y mujeres rompió en 2024 la tendencia decreciente

En España, la brecha salarial entre mujeres y hombres sigue siendo una realidad, a pesar de los avances. Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística (INE), las mujeres trabajadoras cobran de media un 16,1% menos que los hombres.
Los últimos datos, referidos a 2024, reflejan que las mujeres percibieron un salario medio anual de 26.904,90 euros, frente a los 32.057,55 euros de los hombres, unos 5.150 euros brutos al año de diferencia. Por primera vez desde 2013, la diferencia se ha ampliado, dado que en 2023 era del 15,7%, rompiendo así la tendencia de reducción de los años anteriores.
Las diferencias son más acusadas en determinados sectores y categorías profesionales, especialmente en aquellos donde los complementos salariales, incentivos, pluses de disponibilidad o productividad tienen un peso relevante en la remuneración final.
El sindicato USO señala que las mujeres continúan concentrándose en sectores con remuneraciones más bajas, como la hostelería, los cuidados, el comercio y otros servicios, donde las subidas salariales suelen ser más moderadas.
La organización sindical sostiene que la infravaloración económica de los trabajos vinculados a los cuidados sigue siendo uno de los factores que explican la desigualdad retributiva. Asimismo, reclama medidas para favorecer una mayor presencia femenina en sectores mejor remunerados y reforzar las políticas de corresponsabilidad para evitar que las tareas de cuidados recaigan mayoritariamente sobre las mujeres.
Entre sus propuestas, el sindicato también plantea reforzar los mecanismos de transparencia salarial y la actuación de la Inspección de Trabajo para detectar posibles situaciones de discriminación directa o indirecta en materia retributiva.
El repunte de la brecha salarial se produce en un contexto en el que la Unión Europea impulsa nuevas medidas de transparencia retributiva destinadas a facilitar la detección de diferencias salariales injustificadas entre mujeres y hombres y a garantizar el principio de igual remuneración por trabajos de igual valor.
España avanza en transparencia, pero mantiene retos pendientes
La reciente aprobación del Real Decreto 723/2026, que transpone parcialmente la Directiva europea sobre condiciones laborales transparentes y previsibles, deberá contribuir a cerrar la brecha.
La norma, que entrará en vigor el próximo 5 de octubre, obligará a las empresas a ofrecer una información más detallada sobre la composición del salario, los complementos salariales, los incentivos variables, la jornada, los turnos y otros aspectos esenciales de la relación laboral.
No obstante, sindicatos y organizaciones feministas recuerdan que la principal herramienta europea contra la brecha salarial sigue pendiente de aplicación completa en España. Se trata de la Directiva 2023/970 sobre transparencia retributiva, cuyo plazo de transposición concluyó el pasado 7 de junio.
La norma contempla derechos como conocer la banda salarial antes de acceder a un empleo, impedir que las empresas pregunten por salarios anteriores o facilitar información desagregada por sexo sobre remuneraciones dentro de las organizaciones.
También establece mecanismos para que las personas trabajadoras puedan exigir explicaciones cuando existan diferencias salariales significativas que no estén justificadas por criterios objetivos.
Un desafío económico y social mundial“La igualdad salarial por trabajo de igual valor no puede esperar”, subraya ONU Mujeres en un comunicado difundido con motivo de la jornada internacional, en el que expresa su respaldo a las trabajadoras de todo el mundo que reclaman una remuneración justa. La organización recuerda que la desigualdad salarial va mucho más allá de la nómina mensual. Menores ingresos a lo largo de la vida laboral implican una menor protección económica, pensiones más reducidas y un mayor riesgo de pobreza, especialmente entre mujeres migrantes, con discapacidad o pertenecientes a minorías étnicas y raciales, que suelen sufrir una discriminación múltiple. Aunque la igualdad retributiva forma parte de los compromisos históricos de Naciones Unidas en materia de derechos humanos y de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el progreso ha sido limitado. La ONU reconoce que, pese al amplio respaldo político y social al principio de igual salario por trabajo de igual valor, la aplicación efectiva de este derecho continúa encontrando importantes obstáculos. Entre las causas estructurales que perpetúan la brecha salarial figuran la segregación ocupacional, la sobrerrepresentación femenina en empleos precarios o informales, los estereotipos de género, las dificultades de acceso a puestos de responsabilidad y el reparto desigual de los cuidados. Según datos de Naciones Unidas, las mujeres realizan diariamente tres horas más de trabajo de cuidados no remunerado que los hombres en todo el mundo. Además, la denominada “penalización de la maternidad” sigue teniendo un impacto directo sobre los salarios y las carreras profesionales de millones de trabajadoras. La desigualdad se agudiza en algunos grupos sociales. En Estados Unidos, por ejemplo, por cada dólar que perciben los hombres blancos, las mujeres negras reciben 63,7 centavos, las indígenas 59 centavos y las latinas 57 centavos, según los datos recogidos por la organización internacional. ONU Mujeres considera que 2026 ha supuesto un nuevo impulso en la lucha por la igualdad salarial. La organización destaca la adopción en junio del Convenio 193 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la primera norma internacional centrada en el trabajo decente en la economía de plataformas digitales. La nueva regulación abre la puerta a reforzar la protección de millones de personas trabajadoras frente a prácticas como la remuneración injusta, la discriminación, el acoso o las decisiones automatizadas basadas en algoritmos opacos, una realidad que afecta especialmente a las mujeres empleadas a través de aplicaciones y plataformas digitales. La Coalición Internacional para la Igualdad Salarial (EPIC), impulsada por la OIT, ONU Mujeres y la OCDE, mantiene su labor de coordinación entre gobiernos, empresas y organizaciones sindicales para trasladar los compromisos políticos a medidas concretas. Naciones Unidas insiste en que la igualdad salarial no constituye únicamente una cuestión de justicia social, sino también un factor clave para el crecimiento económico y la cohesión social. La organización concluye que cerrar la brecha salarial es una meta alcanzable, pero exige voluntad política, diálogo social y medidas concretas para garantizar que todas las personas reciban una remuneración igual por un trabajo de igual valor. |
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