La EPA mantiene abierto el debate sobre el registro horario con 3,1 millones de horas extra sin pagar cada semana

La EPA mantiene abierto el debate sobre el registro horario con 3,1 millones de horas extra sin pagar cada semana
El análisis de CCOO sobre la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre revela que el 43% de las horas extraordinarias no se remuneran, un dato que refuerza la necesidad de mejorar el control de la jornada mientras el Gobierno aplaza a septiembre la reforma del registro horario

La mejora del empleo que refleja la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre convive con una realidad menos visible del mundo del trabajo: millones de horas extraordinarias siguen realizándose sin retribución. El análisis elaborado por CCOO a partir de los microdatos de la encuesta cifra en 7,2 millones las horas extraordinarias realizadas cada semana, de las que 3,1 millones, el 43%, no se pagan.

El dato adquiere especial relevancia apenas unos días después de que el Gobierno decidiera aplazar hasta septiembre la aprobación de la reforma del registro horario, una de las medidas llamadas a reforzar el control efectivo de la jornada laboral y combatir las horas extraordinarias realizadas al margen de la legalidad.

El debate sobre el registro horario vuelve así a situarse en el terreno de los derechos laborales: garantizar que el tiempo efectivamente trabajado quede registrado, pueda ser verificado y, cuando corresponda, sea remunerado o compensado.

Una realidad persistente

Según el estudio sindical, el 62% de las horas extraordinarias no pagadas se concentra en solo seis ramas de actividad: educación (19%), hostelería (12%), industria manufacturera (9%), comercio (8%), actividades profesionales (8%) y administración pública (8%).

Estos datos proceden de la EPA, la estadística de referencia para conocer la evolución del empleo y del mundo del trabajo en España. A partir de sus microdatos, el sindicato concluye que la realización de horas extraordinarias no remuneradas continúa siendo un fenómeno estructural que afecta a distintos sectores de actividad y que sigue lastrando la calidad del empleo.

No es una preocupación nueva. En febrero otro análisis sindical que estimaba que acabar con las horas extraordinarias estructurales permitiría generar en torno a 160.000 empleos equivalentes a tiempo completo, además de aflorar millones de euros que actualmente no se abonan a las personas trabajadoras.

El registro horario, en el centro del debate

La persistencia de este volumen de horas extraordinarias sin pagar ayuda a explicar la importancia que las organizaciones de trabajadoras y trabajadores concede a la reforma del registro horario.

El acuerdo establecido entre el Gobierno, a través del Ministerio de Trabajo y Economía Social, y los sindicatos recuerda que la obligación de registrar la jornada, introducida en 2019, tenía como finalidad “avanzar en el control y vigilancia del cumplimiento de las obligaciones sobre jornada de trabajo y realización de horas extraordinarias” y “evitar la realización de un tiempo de trabajo superior a la jornada laboral máxima legal o convencionalmente establecida”.

El nuevo desarrollo reglamentario pretende reforzar ese objetivo estableciendo unos requisitos técnicos comunes para que los sistemas de registro sean objetivos, fiables, trazables y accesibles, impidan la manipulación de los datos y permitan un acceso más eficaz por parte de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social.

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El propio Ministerio sostiene que la nueva regulación resulta necesaria para “asegurar un control eficaz del tiempo de trabajo”, garantizar el respeto a los límites de jornada y descanso y “evitar la realización de horas extraordinarias ilegales”.

Una reforma pendiente

La aprobación del reglamento del registro horario estaba previsto para este verano, pero el Ejecutivo decidió retrasar su tramitación hasta septiembre, pese a que CCOO y UGT habían reclamado culminar la negociación antes del parón estival.

La EPA del segundo trimestre aporta ahora un nuevo contexto a ese debate. Mientras el empleo mantiene una evolución favorable, más de cuatro de cada diez horas extraordinarias siguen sin remunerarse, una realidad que pone de manifiesto que la creación de empleo no agota los desafíos del mundo del trabajo.

El volumen de horas extraordinarias no pagadas vuelve así a reforzar uno de los argumentos centrales de la negociación. Esto es, la necesidad de disponer de un registro de jornada que refleje el tiempo de trabajo realmente realizado, facilite la actuación inspectora y contribuya a garantizar el derecho de las personas trabajadoras a la limitación de la jornada, al descanso y a la retribución del trabajo extraordinario.

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