La OIT adopta la primera norma internacional para garantizar trabajo decente en la economía de plataformas

La 114ª Conferencia Internacional del Trabajo aprueba un convenio histórico que reconoce derechos laborales en la economía digital: libertad sindical, negociación colectiva, protección social, transparencia algorítmica, intervención humana ante decisiones automatizadas y garantías frente a la desactivación injustificada de cuentas. “El futuro del trabajo debe basarse en los derechos democráticos de las personas trabajadoras y en el trabajo decente, no en la precariedad y la exclusión”, subraya la Confederación Sindical Internacional
La Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) de la OIT ha adoptado el primer convenio internacional destinado a garantizar el trabajo decente en la economía de plataformas digitales, una nueva norma laboral mundial que busca responder a una de las grandes transformaciones del siglo XXI: cómo asegurar derechos, protección y dignidad humana cuando el trabajo está organizado a través de aplicaciones, sistemas automatizados y algoritmos.
La aprobación del Convenio sobre el trabajo decente en la economía de plataformas, 2026 supone la incorporación de millones de personas trabajadoras de plataformas digitales al marco internacional de derechos laborales construido durante más de un siglo por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El texto reconoce que “la naturaleza y el crecimiento de la economía de plataformas, en particular de las plataformas digitales de trabajo, están transformando significativamente el mundo del trabajo”, pero también constata la existencia de “déficits de trabajo decente” que requieren nuevas respuestas globales.
La nueva norma internacional aborda una realidad laboral cada vez más extendida: repartidores, conductores, personas que realizan tareas digitales, servicios profesionales, cuidados u otras actividades mediadas por plataformas donde la organización del trabajo, la asignación de tareas o incluso la continuidad laboral pueden depender de sistemas automatizados.
El convenio define como trabajador o trabajadora de plataformas digitales a toda persona que realiza una actividad organizada o facilitada por estas empresas a cambio de una remuneración, “independientemente de la clasificación de su situación en el empleo”. Además, establece su aplicación tanto a quienes trabajan en la economía formal como en la informal.
Para Fernando Rocha, director de la Escuela del Trabajo de CCOO y participante en las negociaciones como delegado sindical integrado en el grupo de trabajadores coordinado por la Confederación Sindical Internacional (CSI), la adopción del convenio culmina “un proceso iniciado en 2022” y representa un momento histórico.
“Este Convenio constituye un hito, al tratarse de un instrumento normativo global que regula por primera vez derechos para las millones de personas que trabajan en el mundo a través de plataformas digitales de trabajo”, destaca Rocha.
Derechos laborales también detrás de un algoritmo
La nueva norma de la OIT establece que los principios fundamentales del trabajo también se aplican plenamente a la economía de plataformas: libertad sindical, reconocimiento efectivo de la negociación colectiva, eliminación de la discriminación, prohibición del trabajo forzoso e infantil, y derecho a un entorno laboral seguro y saludable.
Uno de los elementos más innovadores del convenio es la regulación del impacto de la gestión algorítmica, una de las principales preocupaciones expresadas durante los debates de la CIT sobre inteligencia artificial y futuro del trabajo.
Las plataformas deberán informar a las personas trabajadoras sobre “el uso de sistemas automatizados, basados en algoritmos o en métodos similares”, utilizados para supervisar, evaluar el trabajo o generar decisiones que afecten a sus condiciones laborales.
La norma también reconoce el derecho a recibir una explicación cuando una decisión automatizada tenga consecuencias negativas sobre el acceso al trabajo, la remuneración o la continuidad de la relación con la plataforma. Además, exige que exista una “intervención humana apropiada” en estos procesos.
De esta forma, la OIT entra por primera vez en una de las grandes cuestiones sociales abiertas por la revolución digital: quién controla la tecnología y cómo garantizar que la inteligencia artificial y los algoritmos estén al servicio de las personas trabajadoras.
El convenio incorpora también protección frente a la suspensión o desactivación injustificada de cuentas, una práctica denunciada por trabajadores y trabajadoras de plataformas que podían perder sus ingresos sin explicación suficiente ni mecanismos efectivos de reclamación.
Junto a ello, establece garantías sobre protección de datos personales, acceso a la seguridad social, remuneración, prevención de riesgos laborales y protección frente a la violencia y el acoso, incluido el acoso producido en línea o por parte de terceros, como clientes.
También recoge medidas específicas para prevenir abusos contra personas migrantes y refugiadas que trabajan a través de plataformas digitales, uno de los colectivos más expuestos a situaciones de precariedad.
“Nada sobre nosotras y nosotros, sin nosotras y nosotros”
La aprobación del convenio ha sido celebrada por la Confederación Sindical Internacional, que considera que la nueva norma representa una conquista del movimiento sindical mundial para evitar que la digitalización abra espacios laborales sin derechos.
La CSI destaca que el convenio reconoce la gestión algorítmica, mejora la transparencia y la rendición de cuentas, protege frente a clasificaciones laborales incorrectas y garantiza que las personas trabajadoras puedan organizarse colectivamente.
Su secretario general, Luc Triangle, ha pedido ahora avanzar hacia la ratificación y aplicación efectiva del nuevo instrumento internacional.
“Los gobiernos deben actuar ahora con rapidez para ratificar e implementar el Convenio. El futuro del trabajo debe basarse en los derechos democráticos de las personas trabajadoras y en el trabajo decente, no en la precariedad y la exclusión”, ha afirmado.
Para Triangle, esta norma abre una nueva etapa porque “las personas trabajadoras de plataformas digitales pueden utilizar este Convenio para organizarse sindicalmente, al igual que el resto de la fuerza laboral, y defender sus derechos e intereses”.
Durante la negociación, organizaciones internacionales de personas trabajadoras de la economía informal, de plataformas, cuidados, transporte y otros sectores (entre ellas WIEGO, StreetNet Internacional, HomeNet Internacional o el Proyecto Global de Solidaridad de Trabajadores y Trabajadoras de Plataformas) reclamaron que el convenio no dejara fuera a quienes históricamente han quedado más desprotegidos.
En su declaración conjunta defendieron que la norma debía aplicarse a “todas las personas trabajadoras de plataformas, independientemente de su situación en el empleo y de si su trabajo es formal o informal”, reclamando transparencia en la gobernanza de las plataformas y capacidad de negociación colectiva bajo una idea central: “Nada sobre nosotras y nosotros, sin nosotras y nosotros”.
Rocha ha reconocido el trabajo desarrollado durante las negociaciones por el grupo internacional de representantes sindicales que ha participado en la CIT y ha destacado la importancia de haber “dado la batalla para consolidar los derechos laborales de las personas que trabajan en las plataformas digitales de trabajo”.
Con la aprobación de esta nueva norma, la OIT abre una nueva fase: lograr que los Estados ratifiquen e incorporen el convenio a sus legislaciones nacionales para que la transformación digital avance acompañada de justicia social y trabajo decente.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



