La frontera sur que espera a León XIV: una Iglesia que acompaña, defiende derechos y denuncia el odio

Antes de pisar el muelle de Arguineguín, símbolo de la ruta atlántica hacia Europa, el papa León XIV recibió la mirada de una Iglesia canaria que acompaña una frontera atravesada por heridas, derechos vulnerados y redes de hospitalidad. Un informe remitido al Vaticano antes de la visita del pontífice subraya que la respuesta cristiana ante la migración pasa por reconocer a las personas migrantes como personas “con derechos y dignidad”
La llegada de León XIV a Canarias este jueves coloca de nuevo la frontera sur europea en el centro de la mirada internacional. El puerto de Arguineguín, donde el Papa mantendrá un encuentro con realidades de acogida a las personas migrantes, representa uno de los lugares donde Europa se pregunta qué sociedad quiere construir: una levantada sobre el miedo y la indiferencia o una capaz de reconocer la dignidad humana de quienes buscan un futuro.
Esa es precisamente la mirada que la diócesis de Canarias trasladó al Vaticano en un informe previo al viaje apostólico del santo padre a España. El documento ofrece una radiografía de la ruta atlántica, pero sobre todo recoge la experiencia de una Iglesia local que acompaña, acoge y defiende derechos en una de las fronteras migratorias más complejas del mundo.
La diócesis recuerda que Canarias es una sociedad construida también desde la movilidad humana: una cuarta parte de las personas residentes en las islas, el 24%, nació en el extranjero (545.225 personas sobre una población de 2.272.734 habitantes). Una realidad migrante formada mayoritariamente por personas procedentes de Venezuela, Cuba o Colombia, aunque el informe señala la necesidad de dirigir especialmente la mirada hacia quienes llegan después de sobrevivir a la ruta atlántica.
Durante 2025 se contabilizaron 17.788 entradas irregulares por esta vía, una reducción del 58,6% respecto al año anterior, aunque todavía en niveles medio-altos dentro de la serie histórica de las dos últimas décadas. El documento advierte además de los cambios provocados por las políticas de control fronterizo: el refuerzo de la vigilancia en Mauritania y Senegal ha desplazado progresivamente los puntos de salida hacia el sur, especialmente hacia Gambia, aumentando las distancias y los riesgos.
Una red de hospitalidad en las dos orillas
Ante esta realidad, la Iglesia canaria destaca la respuesta de una amplia red de comunidades, entidades sociales y congregaciones religiosas que acompañan desde la emergencia hasta la integración sociolaboral.
Cáritas Diocesana, la Delegación Diocesana de Migraciones, ECCA Social, la Fundación MAIN-Salesianas, las Hermanas Dominicas, la Fundación Cruz Blanca, Rehoyando de los Misioneros Claretianos, ADSIS, las Hijas de la Caridad, los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Acogida Digna de Arguineguín y otras realidades eclesiales forman parte de esta respuesta.
Su labor se concreta en la acogida y vivienda para jóvenes extutelados, mujeres y personas en situación de vulnerabilidad; la formación y orientación laboral; el acompañamiento sanitario; la orientación jurídica; y la sensibilización de las comunidades cristianas.
“En definitiva, la labor en la diócesis de Canarias es el reflejo de una Iglesia que trata a los migrantes como personas con derechos y dignidad, tejiendo lazos de solidaridad que marcan la continuidad de la misión a lo largo de toda la ruta atlántica”, recoge el informe remitido al Vaticano.
Esta respuesta se articula también a través de la Red Eclesial de Hospitalidad Atlántica (REHA), constituida formalmente en 2022 por impulso del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
La red conecta a 31 diócesis de países africanos noroccidentales (como Guinea, Senegal, Mauritania o Marruecos) y de España (Canarias, Tenerife, Cádiz-Ceuta, Asidonia-Jerez y Málaga) para compartir experiencias, coordinar la acogida y analizar las causas que empujan a miles de personas a emprender rutas cada vez más peligrosas.
En esa misma línea, el jesuita Pep Buades, autor del informe Dos mares, un rumbo y vinculado al trabajo eclesial de acompañamiento en la frontera sur, considera que la presencia de León XIV en Canarias sitúa a la sociedad ante una decisión fundamental: desde dónde mirar la movilidad humana.
Para Buades, el Papa invita a elegir “en favor de la dignidad humana y no apelando a nuestros miedos”, una clave que conecta con la tarea desarrollada por las comunidades cristianas en las islas y con la llamada a no reducir la migración a una cuestión de control fronterizo.
El jesuita subraya que la realidad migratoria exige preguntarse qué tipo de sociedad se quiere construir y recuerda que la respuesta no puede basarse únicamente en la gestión de llegadas, sino en el reconocimiento de la humanidad compartida.
Defender derechos humanos, una exigencia evangélica
El informe diocesano insiste en que la presencia de la Iglesia en la frontera no responde únicamente a una tarea asistencial, sino también a una misión de defensa de derechos.
“Para la Iglesia católica, la observación de las garantías y posibles vulneraciones en la frontera sur no es una labor opcional, sino una exigencia de conciencia y un mandato evangélico”, señala el documento.
Esa mirada implica servir a quienes llegan “exhaustos, heridos o en duelo”, acompañar sus procesos, defender garantías legales como el acceso al asilo y la asistencia letrada, y “denunciar el odio” frente a los discursos que criminalizan especialmente a colectivos vulnerables como la infancia migrante.
La diócesis alerta también de realidades menos visibles, como la situación de algunos jóvenes encarcelados acusados de ser los “patrones” de las embarcaciones por haber llevado el timón durante la travesía.
A través del acompañamiento de la pastoral penitenciaria, la Iglesia constata que muchos de ellos son “pescadores empobrecidos o muchachos que aceptaron el mando para costearse el viaje”, convertidos en “chivos expiatorios de las mafias y de una política migratoria que prioriza la disuasión sobre la justicia”.
La plena aplicación del Pacto Europeo sobre Migración y Asilo a partir de este mismo viernes abre ahora nuevos desafíos para la Iglesia canaria, que considera prioritario observar las condiciones de acogida, el acceso a garantías jurídicas y sanitarias y el respeto a la dignidad humana en los nuevos procedimientos fronterizos.
Caminando Fronteras recuerda a quienes no llegaron: 1.317 vidas perdidas en cinco mesesMientras León XIV se encuentra en Canarias con las personas que lograron alcanzar tierra, el último informe del colectivo Caminando Fronteras pone nombre colectivo a quienes desaparecieron en el camino. El informe Monitoreo del Derecho a la Vida en la Frontera Occidental Euroafricana documenta 1.317 víctimas en las rutas migratorias hacia España durante los cinco primeros meses de 2026, entre ellas 142 mujeres y 129 niñas y niños. La organización humanitaria, que lleva 24 años documentando vulneraciones de derechos humanos en las fronteras, recuerda que su trabajo nace “del derecho de las familias a saber, del derecho de las víctimas a ser reconocidas, y de la convicción de que la memoria es también una forma de justicia”. La ruta atlántica hacia Canarias continúa siendo la más mortífera de la frontera occidental euroafricana, con 635 víctimas documentadas entre enero y mayo. Aunque las llegadas a las islas se han reducido, Caminando Fronteras advierte de que ese descenso no equivale necesariamente a mayor protección de la vida. Según sus datos, mientras las llegadas descendieron un 72,1%, las muertes lo hicieron un 57,2%, una diferencia que muestra que la ruta se ha vuelto proporcionalmente más peligrosa. “La reducción de llegadas que durante este año han anunciado las autoridades no puede interpretarse como un indicador de éxito en la protección de la vida humana”, señala el informe. |
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