Pep Buades (SJM): “El Papa nos mueve a decidir en favor de la dignidad humana y no apelando a nuestros miedos”

El Servicio Jesuita a Migrantes y Fundación ECCA Social presentan en Canarias el informe Dos mares, un rumbo en vísperas de la llegada de León XIV, una llamada a acompañar, servir y defender a las personas migrantes en la Frontera Sur
Antes de encontrarse con la realidad migratoria de Canarias, León XIV ya ha dejado una llamada que resuena en la frontera sur: construir una sociedad capaz de decidir desde la dignidad humana y no desde el miedo. Esa es también la mirada que propone el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) en el informe Dos mares, un rumbo. Acompañar, servir y defender en la Frontera Sur: vocación y misión eclesial, presentado este martes, 9 de junio, en Las Palmas de Gran Canaria junto a Fundación ECCA Social, para comprender las migraciones, defender derechos y acompañar a quienes buscan un futuro con seguridad y esperanza.
Su autor, Josep Buades Fuster SJ, patrono de la Fundación y con más de dos décadas de experiencia acompañando la realidad migratoria, expresó su deseo de que el Papa “siga devolviendo esa palabra fuerte, éticamente bien fundada y una palabra de fe, que mueva a las autoridades, a los políticos, a decidir en favor de la dignidad humana y no apelando a nuestros miedos más profundos, que al final son divisivos”.
En la presentación del informe participaron también Ana Giménez, directora de la Fundación ECCA Social, y José Antonio Benítez CMF, miembro de la Delegación Diocesana de Migraciones de Canarias.

Buades explicó que la defensa de las personas migrantes pertenece al corazón de la tradición cristiana. “La posición de la Iglesia respecto de la migración no es fruto de una preferencia temporal, es algo que lleva dentro”, afirmó.
El jesuita situó esta convicción en la propia experiencia bíblica: “Somos de algún modo hijos de Israel cuya identidad es ser hijos de un arameo errante”.
Desde esta mirada, defendió que “no podemos hablar de otra preferencia nacional que no sea la de la humanidad, la de la dignidad humana, la de un mundo en el que las diferencias se reconcilian”.
“Esto es lo que proponemos, esto es a lo que nos empuja el Papa”, subrayó.
Preguntado por Noticias Obreras, en la comparecencia ante los medios de comunicación, sobre qué espera que vea y escuche León XIV en esta frontera sur, Buades señaló dos lugares especialmente significativos en la memoria migratoria reciente: “Espero que vea un espacio, el de Arguineguín, que queda en la memoria de todos; que vea otro espacio, Las Raíces, oculto a la mayoría de las miradas”.
El autor del informe expresó también el deseo de que el Papa pueda encontrarse con quienes sostienen diariamente esta presencia junto a las personas migrantes. “Espero que nos deje acercarnos a él a quienes participamos en esta labor de acogida, de acompañamiento, servicio y defensa”, subrayó.
Acompañar, servir y defender
El informe recoge la trayectoria del SJM en la frontera sur desde hace más de dos décadas, una presencia que ha combinado la acogida directa, la observación de vulneraciones de derechos humanos y el litigio estratégico.
Buades recordó la labor realizada en Melilla entre 2016 y 2022 a través de una oficina de orientación jurídica que permitió documentar situaciones relacionadas con el acceso al territorio, las devoluciones sumarias y las garantías de protección internacional.
El informe analiza dos líneas principales de litigio estratégico: la aplicación de las devoluciones sumarias fuera del perímetro fronterizo de Ceuta y Melilla, y la defensa de la infancia y adolescencia migrante frente a los discursos de odio.
En este último caso, recordó la sentencia del Tribunal Supremo sobre ataques dirigidos contra niños y adolescentes migrantes que vivían en la calle en Melilla. Según explicó, el alto tribunal reconoce que las incitaciones a la violencia contra este colectivo vulnerable “no son expresión o parte de la libertad de expresión”, sino conductas que pueden constituir delitos de odio.
Sobre por qué la defensa jurídica forma parte también de la misión de la Iglesia, Buades respondió: “No solamente ahora, siempre”. En este sentido, el jesuita explicó que la Iglesia no pretende sustituir a los profesionales del derecho, pero sí acompañar aquellas situaciones donde existe una profunda desigualdad entre las personas vulnerables y las instituciones.
“Hay una desproporción entre el poder de los Estados y el de las personas que tratan de salir adelante, que sí requiere ese gesto. Que es profético, místico, ético, profesional, intelectual y que necesita constante discernimiento ético”, señaló.
También reconoció la complejidad humana de estos procesos, especialmente cuando una resolución judicial llega demasiado tarde para reparar el daño sufrido por una persona concreta.
“Quizá tienen el consuelo de que otras personas se benefician, pero el dolor y la herida, esto nadie se lo quita”, afirmó.

“Recordemos el precio de nuestro alivio”
El informe Dos mares, un rumbo analiza también la evolución de las rutas migratorias durante 2025. Según los datos recogidos por el SJM, España registró 36.775 entradas irregulares, el segundo valor más bajo desde la reactivación de la ruta atlántica en 2020, aunque en perspectiva histórica continúa siendo una cifra significativa.
Buades explicó que la evolución de las llegadas está marcada por factores climáticos, situaciones políticas y económicas en los países de origen y tránsito, conflictos y también por el impacto de las políticas europeas de externalización de fronteras.
El jesuita señaló que el descenso de llegadas a Canarias está relacionado con un incremento del control migratorio en países como Marruecos, Mauritania, Senegal o Gambia, lo que ha provocado desplazamientos de las rutas.
“Como efecto de esas políticas de externalización, todo el estamento oficial y toda la población respira como diciendo: están disminuyendo las cifras (…). Pero recordemos el precio de nuestro alivio”, advirtió.
“¿Cuántas personas están muriendo? ¿Cuántas personas, al viajar, acaban sin combustible, se estropean los motores, son rescatadas, son interceptadas? ¿Cuántas personas son víctimas de los manejos de las mafias?”, planteó.
Para Buades, la respuesta no puede reducirse al cierre de fronteras. “El derecho a no tener que emigrar es importante, pero también el derecho a migrar y hacerlo con seguridad para sacar adelante a la familia, para buscar protección”.
El autor del informe mostró también preocupación por la orientación de la política europea migratoria en el contexto de aplicación del nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo.
“Estamos hablando de una política infame. La política europea de migraciones es infame”, afirmó, al advertir de un momento internacional marcado por el repliegue y el debilitamiento de la cooperación.
“Cuando renunciamos al multilateralismo, cuando renunciamos a un derecho internacional que se imponga en las relaciones entre los Estados, entre las naciones, nos encontramos con esas reacciones de repliegue”, señaló.
Ante esta realidad, el informe destaca la respuesta de la Red Eclesial de Hospitalidad Atlántica, integrada por diócesis africanas, canarias y peninsulares, para fortalecer la comunicación, compartir experiencias y acompañar a las personas en las distintas etapas de la ruta migratoria.
“La Iglesia está para acompañar (…), mirando bien las cosas, para defender”, resumió Buades.
“Un informe como este intenta comprender un poco mejor este fenómeno, alentar esa comunicación y, sí, defender algunos derechos”, concluyó.
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