Trabajo decente, mente sana

El dato
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, desarrollar todas sus habilidades, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad.
Entiende que no es simplemente la ausencia de afecciones o enfermedades, sino un componente fundamental de la salud y el bienestar general. Es un derecho humano fundamental y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico de cualquier sociedad.
Según los datos del informe PRESME de la Comisión de Expertos sobre Precariedad Laboral y Salud Mental, si se eliminara la precariedad laboral en España, se podrían evitar más de 170.000 casos de depresión entre la población trabajadora.
El hecho
El informe identifica que no es solo el trabajo lo que enferma, sino las condiciones específicas de precariedad. Apunta a la inestabilidad, la incertidumbre de no saber si se renovará el contrato genera ansiedad crónica, la insuficiencia de ingresos, que es causa directa de estrés persistente, la falta de control que hace imposible planificar la vida personal debido a horarios cambiantes o jornadas parciales involuntarias, y el «desempoderamiento», es decir, la pérdida de capacidad de negociación frente al empleador por miedo al despido.
Según el sindicato CCOO, uno de cada cinco problemas de salud mental en el entorno laboral es evitables mediante la implementación de planes de prevención de riesgos psicosociales.
La Reflexión
A través de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) e Iglesia por el Trabajo Decente (ITD), la comunidad cristiana actúa en dos frentes ante la precariedad laboral.
Por un lado, ofrece apoyo emocional a quienes ya sufren sus consecuencias, mediante centros de escucha y espacios comunitarios donde las personas trabajadoras encuentran orientación, acompañamiento y vínculos que alivian el aislamiento.
Este enfoque pastoral, inspirado en el modelo de Jesús de Nazaret, pone el acento en escuchar, acoger y ayudar a recuperar la esperanza y el sentido de la vida más allá del empleo.
Al mismo tiempo, la HOAC denuncia las raíces de la precariedad con campañas como «Cuidar el trabajo es cuidar la vida», que advierten sobre el impacto de la temporalidad y la siniestralidad en la vida de las personas trabajadoras.
La Iglesia defiende que la dignidad humana sea el criterio central de las políticas económicas y laborales, promoviendo leyes que combatan la pobreza laboral y la incertidumbre. •
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Militante de la HOAC de Málaga



