El cambio climático como multiplicador de desigualdades

El cambio climático como multiplicador de desigualdades
Foto: Ferdy Ferdiyan (vecteezy)

El hecho

Cada verano se repite una realidad cada vez más dura: trabajar bajo temperaturas extremas. En el campo, en la construcción, en la limpieza viaria o en el reparto, miles de trabajadores y trabajadoras sacan adelante su jornada en condiciones que ponen en riesgo su salud. En los últimos años hemos conocido muertes por golpe de calor durante la jornada laboral, sobre todo en sectores marcados por la precariedad. No son casos aislados, sino la expresión de un problema de fondo. El cambio climático está entrando de lleno en el mundo del trabajo y lo hace empeorando las condiciones de quienes ya parten de situaciones más frágiles. El calor extremo no solo incomoda: enferma, desgasta y puede matar. Y, aun así, demasiadas veces se sigue trabajando como si nada pasara, como si la vida pudiera esperar.

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