Clamor eclesial por un trabajo decente que abra la puerta a la vivienda digna

Clamor eclesial por un trabajo decente que abra la puerta a la vivienda digna
La iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) conmemoró este 7 de octubre la Jornada Mundial por el Trabajo Decente (JMTD) con actos, gestos públicos y celebraciones en toda España. La campaña centró sus reivindicaciones en el alto coste de la vivienda, que merma el salario de la población trabajadora, dificulta formar un hogar y perpetúa la exclusión.

Desde el 30 de septiembre, se están sucediendo  círculos de silencio, vigilias, mesas redondas y ecuaristas en en múltiples puntos de la geografía española para exigir condiciones laborales justas y un techo digno.

En esta edición, la preocupación por la emergencia habitacional ha ocupado un lugar destacado, coincidiendo con las movilizaciones provocadas por el dramático desahucio de Maricarmen y la insuficiente reacción del Parlamento.

Desde la iniciativa —formada por Cáritas, HOAC, Justicia y Paz, JEC y JOC— reclaman el desarrollo de políticas públicas que garanticen el derecho a una vivienda digna y asequible. Entre sus propuestas  destacan la ampliación del parque público, la regulación de los precios del alquiler y el cese de la especulación.

Todo ello, además, acompañado del impulso de contratos indefinidos y salarios acordes al coste de la vida para combatir la precariedad

Las movilizaciones arrancaron el 30 de septiembre en Granada, con una mesa redonda sobre el derecho a la vivienda. Vigo y Zaragoza tomaron el testigo los días 1 y 2 de octubre con sendos círculos de silencio y gestos públicos en sus calles.

El día 3, tomaron el relevo Alicante, La Vall d’Uixó y de nuevo Vigo, con eucaristías y la lectura del manifiesto en múltiples parroquias.

La actividad continuó el 4 de octubre con celebraciones y gestos públicos en Vigo y Castellón, y el día 5 en Granada.

El domingo 6 de octubre concentró una gran cantidad de convocatorias: Ciudad Real, Guadalajara, Huesca y Valencia organizaron círculos de silencio y gestos públicos; mientras que Toledo, Valencia y Ciudad Real celebraron la Eucaristía.

Además, Pamplona acogió una vigilia de oración, Huesca debatió sobre la exclusión residencial en una mesa coloquio y Soria presentó el informe FOESSA sobre la realidad social.

El grueso de las concentraciones tuvo lugar en la jornada central este 7 de octubre. Decenas de ciudades, como Almería, Barcelona, Burgos, Calahorra, Córdoba, Ferrol, Gáldar, Huelva, León, Madrid, Málaga, Murcia, Plasencia, Salamanca, Soria, Villagordo y Vitoria-Gasteiz, protagonizaron actos públicos, concentraciones y marchas.

Las celebraciones eucarísticas se multiplicaron en diócesis como Alcalá de Henares, Almassora o Guadalajara, entre otras, acompañadas de vigilias de oración en ciudades como Sevilla, Valladolid o Palencia.

La convocatorias en torno a la Jornada Mundial por el Trabajo Decente continúan. Hoy, día 8, ITD Getafe ha organizado un acto público en la calle Sancho Panza a las 18:30 horas, seguido de la Eucaristía en la parroquia Santa Maravillas de Jesús. De forma simultánea, la diócesis de Lugo acogerá una vigilia de oración en la parroquia de San Lorenzo de Albeiros bajo el lema “Trabajo decente, vidas dignas”.

Mañana, 9 de octubre, Miranda de Ebro (Burgos) protagonizará un gesto público y una eucaristía en los exteriores e interior de la parroquia del Buen Pastor. El día 10, la movilización se trasladará a Callosa de Segura (Alicante) y Gáldar (Las Palmas), con celebraciones religiosas y la lectura del manifiesto oficial de la campaña.

El calendario de la iniciativa continuará el 11 de octubre en San Fernando (Cádiz), donde la parroquia de El Buen Pastor acogerá una eucaristía comunitaria y la lectura del comunicado de ITD Cádiz-Ceuta.

Una semana después, el 18 de octubre, la diócesis de Segorbe-Castellón tomará el relevo con un gesto público bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”, acompañado de una celebración religiosa en la parroquia El Salvador.

Además de los actos públicos y litúrgicos, la formación ocupará un lugar destacado en la recta final del mes. Las ciudades de Bilbao y León acogerán la presentación del libro “Trabajo humano, el reto pendiente. Por una cultura del cuidado en el mundo del trabajo”.

Estos encuentros contarán con la participación de su autor, Paco Porcar, y servirán para profundizar en el impacto del sistema económico sobre las personas trabajadoras. Las citas tendrán lugar el 15 de octubre en el Edificio diocesano Barria de la capital vizcaína, y el 29 de octubre en el salón de la Fundación Sierra Pambley, en León, cerrando así un mes de intensa actividad reivindicativa y humanista.

La llave del trabajo digno

El gesto público central de esta fecha estaba planteado para denunciar la barrera de los alquileres y reclamar el empleo de calidad como llave para la inclusión social de modo visual y participativo.

Un muro de cajas de colores apagados formó puertas cerradas sobre las que quedaban reflejado el sufrimiento de muchas familias, con frases como “incertidumbre”, “no llego a fin de mes”, “contrato temporal”, “alquileres imposibles” o “miedo al desahucio”.

Personas vestidas de oscuro, cabizbajas y con las extremidades atadas, simbolizaban la parálisis, el aislamiento y la culpa que el sistema capitalista impone sobre quienes sufren la precariedad, dejándolos fuera de la sociedad.

La organización comunitaria debía romper esta dinámica. Desde el público, activistas con ropas de colores vivos irrumpieron reclamaban “trabajo decente para todas las personas”. Portando una gran llave de cartón, se sumaron a quienes sufrían la exclusión para desatar sus cuerdas, como expresión de la acción colectiva. Las llaves agitadas al aire por el público y los activistas acompañaba el momento de franquear la puerta a una “vida digna”.

Las cajas grises eran volteadas, dejando al descubierto un nuevo escenario ya con mensajes esperanzadores como “proyecto de vida”, “hogar”, “un techo seguro” y “una familia, una casa”.

Como recuerdo de este compromiso colectivo, quedaban los llaveros conmemorativos repartidos entre todos las personas asistentes.

En algunas diócesis, la representación teatral fue simplificada a través de la elaboración de grandes murales y una gran llave de atrezo simbolizando el trabajo decente, una de las 3 T, Tierra, Techo y Trabajo, como condición para la vida plena.

Una mirada cristiana contra la especulación

Desde el Movimiento de Trabajadores Cristianos de Europa (MTCE), su copresidenta Anna Luque, defiende que “la vivienda debe ser un bien común, fruto de un pacto social, que dignifique nuestras vidas, que nos proporcione cobijo y protección y que nos permita vivir con estabilidad”.

A su juicio, hace falta una respuesta ética y un compromiso con los grandes valores para responder al dilema entre “la libertad de unos para vender al precio que el mercado permite” y “el derecho de las personas a disponer de una vivienda digna donde vivir”. La dignidad humana no puede quedar supeditada a la avaricia y el beneficio económico, plantea.

“No podemos permitir que el derecho de unos pocos se convierta en la desolación de muchos”, afirma, De ahí, la necesidad de seguir luchando. “Por la vivienda digna. Por la dignidad de las personas. Por el bien común. Y, también, por el trabajo decente”.

Desde el movimiento mundial recuerdan que la vivienda “es un derecho ineludible y primordial que actualmente no está garantizado”, y critican la transformación del hogar en un bien de especulación turística o presa de los fondos buitre.

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“Corazones cerrados”

En su homilía con motivo de la Jornada Mundial por el Trabajo Decente,  el obispo de Almería, Antonio Gómez Cantero, puso rostro a la exclusión residencial. Relató el caso de un joven de 28 años que, pese a tener empleo, vive en una habitación mínima de 350 euros y se pregunta “¿cómo puedo construir una familia?”.

También el de una madre que trabaja de noche cuidando a una señora y comparte una única cama con su hijo de 17 años: él duerme por la noche y ella durante el día. Ambos testimonios evidenciaron cómo la falta de una vivienda digna compromete el descanso, la convivencia familiar y las posibilidades de construir un proyecto de vida.

Gómez Cantero interpeló asimismo a la comunidad cristiana ante estas situaciones. A partir de las puertas y ventanas tapiadas del cartel de la jornada, advirtió de que “lo primero que se cierra con llave es el corazón”, antes de dejar de mirar, escuchar y hablar sobre el sufrimiento ajeno.

El obispo reclamó una escucha que se traduzca en una respuesta efectiva y comprometida con las personas empobrecidas, y recordó que la Iglesia está llamada a ser “casa, pan y palabra del pobre”.

“Ni favor ni caridad”

Por su parte, el obispo de Tui-Vigo, Antonio Valí Valdés, al igual que con anterioridad habían hecho el obispo Prado, Carrasco y Mazuelos, publicó un mensaje centrado en la Jornada Mundial por el Trabajo Decente (JMTD) en el que advertía que el empleo ha dejado de ser una garantía automática para salir de la exclusión y de la pobreza. “Cuando flexibilizar el mercado significa precarizar la vida, lo que estamos haciendo es desgarrar hogares y el futuro de nuestro entorno”, denunciaba.

El obispo subrayaba que reclamar trabajo decente no es “pedir un favor ni hacer caridad”, por lo que pedía un salario justo que vaya más allá del mínimo legal y permita cubrir la cesta de la compra y el pago de una vivienda digna en un contexto de “gran especulación”.

El su mensaje interpelaba a las administraciones públicas para que protejan a los más vulnerables, atajen la precariedad encubierta y frenen la asfixiante especulación, a los empresarios cristianos para que demuestren que otra economía es posible, y a toda la ciudadanía para ejercer un consumo responsable.

“O apostamos decididamente por la dignidad en el empleo, o estaremos construyendo una sociedad de mentira”, concluye el obispo, urgiendo a pasar de la exclusión a la fraternidad.

El mundo sindical combate la precariedad

A nivel global, la Confederación Sindical Internacional (CSI) ha centrado su campaña en el derecho de los jóvenes a tener voz y voto en las decisiones que determinan su futuro, bajo el lema “Lucha por la Democracia”.

Luc Triangle, secretario general de la CSI, ha sido tajante: “Los trabajadores jóvenes nos están diciendo claramente que el statu quo no les ofrece el futuro que se merecen. Los empleos precarios, los salarios bajos y el aumento del coste de la vida no pueden convertirse en la norma”.

Para la CSI, la solución pasa irremediablemente por la organización colectiva. El sindicato mundial ha reivindicado la afiliación sindical como la herramienta de poder necesaria para que la juventud pueda transformar sus centros de trabajo, recordando que “su lucha por un trabajo decente es también una lucha por un futuro democrático”.

CCOO exige dignificar los cuidados

En España, Comisiones Obreras (CCOO) ha puesto el foco  en uno de los sectores más precarios y feminizados: el de la atención a domicilio y la dependencia. Bajo el lema “Cuidar tiene un precio”, el sindicato ha convocado más de una veintena de movilizaciones frente a delegaciones de Gobierno y sedes institucionales en capitales como Sevilla, Córdoba, Málaga, Zaragoza, Barcelona, Santander o Valladolid, entre otras.

El sindicato ha denunciado las “condiciones laborales precarias” que soportan estas profesionales pese a prestar un “servicio esencial”. El sindicato exige un salario mínimo sectorial que alcance los 1.800 euros en tres años, así como la erradicación de los contratos parciales y temporales, que precarizan especialmente a las mujeres. “Los cuidados deben constituir un nuevo pilar del Estado de bienestar”, han reclamado desde la organización confederal.

UGT reivindica salarios justos frente a la crisis de la vivienda

Por su parte, la Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) se ha sumado a la campaña internacional de la CSI con el lema “La juventud trabajadora se organiza para el futuro”. El sindicato ha vinculado directamente la calidad del empleo con la emergencia habitacional, denunciando que la crisis de acceso a la vivienda es “una de las expresiones más visibles de la dificultad que tienen muchos jóvenes para construir un proyecto de vida”.

“Tener un empleo no debería significar vivir permanentemente al límite o dedicar una parte desproporcionada del salario a pagar un alquiler”, señala UGT. La organización advierte de que el progreso de la digitalización y el cambio climático no pueden traducirse en “una carrera a la baja en salarios y derechos”, y exige políticas que sitúen a las personas en el centro.

USO pide protección social frente a las desigualdades

La Unión Sindical Obrera (USO) también ha secundado las movilizaciones incidiendo en la necesidad de garantizar salarios dignos, empleo estable y condiciones laborales justas que permitan la emancipación juvenil. El sindicato ha recordado las alarmantes cifras de paro entre los menores de 25 años, con una tasa en España del 22,7%, muy superior a la media europea del 15,4%.

USO ha advertido de que la creación de empleo debe ir acompañada de salarios suficientes, advirtiendo de que, en la actualidad, “trabajar sigue sin asegurar protección frente a la pobreza”. Por ello, el sindicato ha reclamado oportunidades reales para la juventud mediante formación, prácticas con derechos y una protección social adecuada que acompañe a los trabajadores durante toda su vida laboral.

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