Iglesia por el Trabajo Decente lleva a las calles la exigencia de unir empleo, vivienda y vida digna

La Jornada Mundial del 7 de octubre despliega actos en más de una veintena de diócesis para visibilizar que tener trabajo ya no basta para garantizar un techo ni un proyecto de vida autónomo
La Jornada Mundial por el Trabajo Decente del próximo miércoles 7 de octubre llega este año atravesada por una realidad que ha dejado de poder separarse del mundo del trabajo: la dificultad para acceder y mantener una vivienda digna incluso cuando se tiene empleo.
Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) llevará durante estos días esta denuncia a plazas, parroquias y calles de numerosas diócesis bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”, después de una semana en la que la crisis habitacional ha provocado movilizaciones en más de 50 ciudades, ha mantenido una acampada en la Puerta del Sol y en diversas ciudades y ha abierto una discusión sobre cómo trasladar también al mundo del trabajo una respuesta social al problema de la vivienda. La disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre cambia ahora el escenario político, pero no las causas sociales que han alimentado la protesta.
La iniciativa eclesial parte de constatar que “tener empleo ya no garantiza acceder a una vivienda digna”. Los alquileres y precios inasumibles están obligando a personas trabajadoras a compartir vivienda, endeudarse o aplazar indefinidamente su emancipación. “Cuando el derecho a la vivienda se subordina a la lógica especulativa, el trabajo pierde su capacidad de sostener una vida digna”, señala su manifiesto.
No se trata, por tanto, únicamente de reivindicar mejores condiciones dentro del empleo. ITD plantea si puede considerarse decente un trabajo si el salario que proporciona no permite pagar un techo, formar una familia o sostener un proyecto vital.
Cuando trabajar no permite construir una vida
Álex Bernet y Ángel Aguas, portavoces de Iglesia por el Trabajo Decente, profundizan en esa relación entre condiciones laborales y vivienda. A su juicio, la pérdida de capacidad del trabajo para sostener un proyecto autónomo supone “un desprecio a la dignidad de las personas”, porque la retribución debería permitir cubrir las necesidades presentes y futuras sin condicionar cuándo y cómo se desarrolla un proyecto familiar. La situación afecta especialmente a las personas jóvenes.
La vivienda aparece así como uno de los lugares donde se comprueba de manera más evidente hasta qué punto un salario es o no suficiente.
“La economía financiera no debe parasitar a la economía real”, sostienen Bernet y Aguas. Las familias, añaden, tienen derecho a una vivienda desde la que poder desarrollar también su proyecto laboral y vital, por lo que esta “no puede ser objeto de especulación financiera”.
El diagnóstico es especialmente grave para la juventud. Los portavoces de ITD describen una generación formada que, sin embargo, afronta dificultades para llegar a fin de mes y puede verse obligada a compartir piso “con desconocidos hasta los cuarenta años” ante unos alquileres inaccesibles y la imposibilidad de comprar una vivienda. “Los sueldos no suben, pero la vida sí”, resumen.
Frente a esta situación, la iniciativa reclama ampliar a perpetuidad el parque público de vivienda, movilizar las viviendas vacías con garantías para propietarios e inquilinos, limitar los precios del alquiler y frenar la especulación que expulsa a las familias de sus barrios.
A estas políticas habitacionales suma condiciones laborales capaces de sostener realmente una vida digna: contratos indefinidos a tiempo completo, salarios acordes con el coste de la vida y medidas de conciliación personal y familiar. El manifiesto lo sintetiza vinculando directamente ambos derechos: “El trabajo decente no puede desligarse del derecho a un techo digno”.
Una Iglesia que sale a las plazas
Ese planteamiento tendrá esta semana un recorrido territorial. La agenda de convocatorias se desarrollará en una veintena de diócesis, con gestos públicos, círculos de silencio, vigilias, mesas redondas y celebraciones. Entre el lunes y el jueves habrá actos, entre otros lugares, en Granada, Guadalajara, Soria, Ciudad Real, Valencia, Murcia, Toledo, Gáldar, Barcelona, Alcalá de Henares, Almería, Calahorra, Córdoba, Huelva, Palencia, Madrid, Salamanca, Jaén, Valladolid, Vigo y Getafe.
La propia propuesta elaborada para los gestos públicos intenta convertir en imagen la relación entre empleo, exclusión y vivienda. Personas atadas aparecen ante una puerta cerrada rodeadas de expresiones como “no llego a fin de mes”, “contrato temporal”, “alquileres imposibles” o “miedo al desahucio”. Después, el trabajo decente se representa mediante una gran llave capaz de abrir esa puerta. Al otro lado aparecen palabras como “proyecto de vida”, “hogar” o “un techo seguro”.
La imagen resume el fondo de la Jornada que expresa que el empleo no debería servir únicamente para sobrevivir, sino proporcionar las condiciones materiales necesarias para participar plenamente en la sociedad, teniendo una vida buena.
Del compromiso de ITD a la voz de los obispos
El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López, ha dedicado su carta pastoral de esta semana al trabajo decente y recuerda que detrás de cada contrato, jornada y salario hay una persona que aspira a vivir con dignidad y mirar al futuro con esperanza.
El obispo reconoce la persistencia de “empleos inestables, salarios insuficientes” y situaciones en las que “el trabajo no garantiza por sí mismo una vida digna”. Advierte además de que algunas formas de precariedad pueden agravarse con la automatización, la robótica y la inteligencia artificial. Con todo, reclama una economía al servicio de la persona y plantea que “defender el trabajo digno es defender a la persona y su dignidad”.
La pasada semana, el secretario general de la Conferencia Episcopal, Francisco César García Magán, sostuvo que la vivienda “no es un privilegio, sino un derecho” y reclamó respuestas estructurales capaces de superar las políticas “de parche”.
La Jornada del 7 de octubre llega en un momento en el que trabajo y vivienda confluyen en la movilización social. ITD subraya en ese debate que tener empleo no basta. Un trabajo será decente cuando permite vivir con dignidad, sostener una familia y disponer de un hogar desde el que construir el futuro.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)


