La ONU lleva a su Asamblea General la disputa por quién gobierna la inteligencia artificial

La ONU lleva a su Asamblea General la disputa por quién gobierna la inteligencia artificial
FOTO | Centro de datos. Taylor Vick, Unsplash
La inteligencia artificial entra en la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas como una cuestión de poder, derechos y desigualdad. António Guterres reclama reglas comunes para evitar una “carrera hacia el abismo” y advierte de que una tecnología capaz de transformar el trabajo, la educación y las relaciones sociales no puede quedar sometida únicamente a la competencia entre grandes potencias y empresas

El Debate General de la 81ª Asamblea General de Naciones Unidas comienza este martes, 22 de septiembre, en Nueva York con la inteligencia artificial entre los asuntos que aspiran a abrirse paso en la agenda política internacional.

La ONU llega a esta cita después de meses tratando de construir mecanismos comunes de gobernanza ante el rápido desarrollo de sistemas cuyas capacidades avanzan con mayor velocidad que las normas destinadas a regularlos.

El secretario general, António Guterres, ha reclamado cooperación entre las principales potencias tecnológicas para evitar una “carrera hacia el abismo”. Su advertencia apunta directamente a uno de los problemas que plantea el actual desarrollo de la IA: los incentivos de Estados y empresas para avanzar antes que sus competidores pueden dificultar la adopción de límites y salvaguardias comunes.

La preocupación de Naciones Unidas no se limita a los escenarios de riesgo extremo. La desinformación, la discriminación algorítmica, la vigilancia o la falta de transparencia forman parte también de una discusión que la organización quiere situar en el terreno político: quién establece las reglas, quién controla su cumplimiento y quién participa en las decisiones.

El poder tecnológico, concentrado en pocas manos

Naciones Unidas advierte de que las capacidades y los beneficios de la inteligencia artificial están muy concentrados en un reducido número de países y empresas.

Ese desequilibrio condiciona también quién dispone de infraestructuras, capacidad de computación, datos y conocimientos para desarrollar los sistemas más avanzados. El riesgo es que la brecha tecnológica termine ampliando las diferencias económicas y sociales existentes.

Por eso, la ONU defiende una gobernanza internacional en la que puedan participar también los países que hoy tienen menor capacidad tecnológica. No se trata solo de extender el acceso a las herramientas, sino de intervenir en la definición de sus reglas.

El Pacto Digital Global ha dado lugar a dos de los principales instrumentos con los que Naciones Unidas intenta ordenar esta discusión: el Panel Científico Internacional Independiente sobre Inteligencia Artificial, encargado de evaluar oportunidades, riesgos e impactos, y el Diálogo Mundial sobre la Gobernanza de la IA, concebido como espacio de participación de los Estados junto a empresas, sociedad civil, comunidad científica y otros actores.

Su existencia marca un cambio relevante, pero también muestra los límites actuales. Estos mecanismos pueden generar conocimiento, acuerdos y principios comunes, aunque no sustituyen la capacidad de los Estados para aprobar obligaciones efectivas.

Una transformación que ya alcanza al trabajo

La ONU quiere además ampliar la discusión más allá de la seguridad y la regulación tecnológica.

Este miércoles, 23 de septiembre, la Semana de Alto Nivel acogerá un encuentro sobre “IA y desarrollo humano”, culminación de una serie de conversaciones impulsadas durante los últimos meses en distintas regiones del mundo.

El punto de partida es que la inteligencia artificial ya está transformando la manera en que las personas aprenden, trabajan, se relacionan y participan en sus comunidades.

También puedes leer —  El Gobierno propone un “nuevo contrato social” para afrontar el impacto de la inteligencia artificial

Eso lleva el debate directamente al mundo del trabajo. La cuestión no es solo cuántos puestos pueden desaparecer o transformarse, sino quién controla la automatización, cómo se reparten los aumentos de productividad, qué formación necesitan las personas trabajadoras y qué margen de decisión conservan frente a sistemas que intervienen cada vez más en la organización de la actividad laboral.

Naciones Unidas ha relacionado además esta transformación con la necesidad de mejorar las infraestructuras digitales, ampliar la transferencia tecnológica y evitar que los países con menos recursos queden relegados en una carrera dominada por quienes concentran capital, conocimiento y capacidad computacional.

La discusión sobre inteligencia artificial se convierte así también en una discusión sobre desigualdad.

De las advertencias a las reglas

El comienzo del Debate General permitirá comprobar ahora hasta qué punto esta preocupación entra en las intervenciones de los dirigentes mundiales.

La ONU ha logrado situar la gobernanza de la inteligencia artificial en la agenda internacional y ha creado espacios para debatirla, pero continúa abierta la cuestión central: cómo convertir los principios generales en reglas capaces de condicionar realmente el comportamiento de Estados y empresas.

Guterres plantea que las grandes potencias tecnológicas deben establecer mecanismos de contacto, compartir información y acordar salvaguardias comunes. La alternativa, advierte, es una competencia en la que el miedo a quedarse atrás termine imponiéndose sobre la seguridad, los derechos y el interés general.

El encuentro de este miércoles sobre IA y desarrollo humano añadirá otra pregunta a esa discusión. No solo qué riesgos deben contenerse, sino qué tipo de progreso se quiere promover y quién debe beneficiarse de él.

Esta Asamblea General abre así un debate que va mucho más allá de la tecnología. En juego está si la inteligencia artificial queda gobernada por la competencia entre quienes concentran mayor poder económico y tecnológico o si la comunidad internacional consigue someter su desarrollo a reglas comunes, derechos y objetivos de desarrollo humano.

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común