La Juventud Estudiante Católica llama a vaciar las aulas el 11N: “Nuestra fe exige plantar cara a la injusticia”

La Juventud Estudiante Católica llama a vaciar las aulas el 11N: “Nuestra fe exige plantar cara a la injusticia”
La JEC respalda la huelga general del 11 de noviembre y anima al mundo estudiantil a movilizarse por una vivienda asequible, una educación pública de calidad y unas condiciones laborales dignas. El movimiento de Acción Católica reivindica el compromiso con la justicia social como una exigencia de la fe cristiana

La Juventud Estudiante Católica (JEC) ha anunciado su apoyo a la huelga general del próximo 11 de noviembre y ha llamado a estudiantes de Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional y Universidad, así como a las personas jóvenes trabajadoras, a secundar la jornada de movilización. El movimiento especializado de Acción Católica sitúa su posicionamiento en la defensa del derecho a la vivienda, la educación pública y unas condiciones de trabajo que permitan desarrollar un proyecto de vida digno.

“Ni la educación es una mercancía, ni la juventud mano de obra barata: nuestra fe exige plantar cara a la injusticia”, proclama la organización de jóvenes estudiantes católicos en el comunicado difundido en sus redes sociales.

La JEC considera que la juventud debe desempeñar un papel protagonista en la movilización frente a las dificultades que condicionan su presente. La imposibilidad de emanciparse, el encarecimiento de la vivienda, la precariedad de los primeros empleos y las desigualdades en el acceso a la educación constituyen, según el movimiento, razones para sumarse a las reivindicaciones de la huelga general.

“Como jóvenes estudiantes y trabajadoras creyentes, no podemos ser meras espectadoras de las situaciones que condicionan nuestro presente”, afirman, reivindicando una fe comprometida con la transformación de las estructuras sociales injustas.

El respaldo a la huelga da continuidad a la implicación de la JEC en las movilizaciones por el derecho a la vivienda. Militantes del movimiento participaron, junto a jóvenes de la Juventud Obrera Cristiana (JOC), en la acampada de la Puerta del Sol de Madrid, donde ambos colectivos hicieron visible su compromiso cristiano con las reivindicaciones sociales. Aquella presencia a finales de septiembre, anticipaba una movilización que ahora encuentra en el 11 de noviembre una nueva convocatoria de compromiso colectivo.

La precariedad también comienza en las aulas

El comunicado pone el foco en situaciones que la JEC asegura conocer directamente a través de sus grupos de Revisión de Vida, presentes en institutos, centros de Formación Profesional, universidades y espacios laborales.

Entre ellas, denuncia el deterioro de la enseñanza pública, el encarecimiento de las tasas académicas, la insuficiencia de las becas y la falta de recursos para atender la diversidad del alumnado. También cuestiona un modelo educativo que considera excesivamente orientado hacia la productividad económica, en detrimento de la formación integral de las personas.

La organización de jóvenes estudiantes católicos vincula estas dificultades con las condiciones de incorporación de la juventud al mercado laboral. Las prácticas formativas no remuneradas, la inestabilidad contractual y los salarios insuficientes aparecen como algunos de los problemas que impiden desarrollar proyectos de emancipación y afectan al bienestar físico y psicológico de las personas jóvenes.

Para responder a esta situación, la JEC reclama la intervención pública sobre los precios del alquiler y la ampliación del parque de vivienda pública. En el ámbito laboral, defiende la remuneración justa de todas las prácticas formativas, la erradicación del fraude laboral y la reducción de la jornada de trabajo sin pérdida salarial.

En materia educativa, propone reducir las tasas académicas, ampliar las becas y reforzar los servicios públicos de educación y sanidad, incluida la atención psicológica. También reclama recursos suficientes y profesionales de orientación que permitan atender adecuadamente la diversidad del estudiantado.

Estas demandas amplían, desde la experiencia juvenil y estudiantil, las reivindicaciones de salarios, vivienda y precios que articulan la convocatoria general. La JEC se suma así al llamamiento a vaciar las aulas durante la jornada del 11 de noviembre, respaldado también por el Sindicato de Estudiantes.

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Una fe que exige compromiso con la justicia social

Según señalan en su declaración, la JEC encuentra en el Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia las razones para participar en la movilización y defender los derechos de las personas más vulnerables.

En este sentido, recurre al magisterio de León XIV y a su carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza para reivindicar una educación que forme personas libres y críticas, frente a una concepción de la enseñanza subordinada a las necesidades del mercado. El movimiento eclesial recoge también la preocupación del pontífice por una formación integral que sitúe la dignidad humana y el bien común por encima de los intereses económicos.

La JEC recuerda igualmente el impulso del papa Francisco al Pacto Educativo Global y su encíclica Fratelli tutti, que sitúa la fraternidad y la responsabilidad compartida en el centro de la convivencia social.

En este sentido, subrayan que su decisión nace de un proceso de discernimiento comunitario y de la convicción de que la participación ciudadana y la movilización social constituyen cauces legítimos para la defensa de los derechos.

“Nuestra fe en el Evangelio no es un refugio privado ni una medida circunstancial, sino necesidad de transformación que nos impele a unirnos a las demandas del conjunto de la clase trabajadora y de la comunidad educativa”, sostienen en su texto.

La declaración se suma a otros posicionamientos de movimientos cristianos ante el 11N, entre ellos el de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), la Juventud Obrera Cristiana (JOC), Justicia y Paz y la Pastoral del Trabajo de Catalunya. Desde sus respectivas realidades, estas organizaciones vinculan la defensa de los derechos laborales y el acceso a la vivienda con su compromiso evangélico.

Además, la JEC anuncia su participación en las manifestaciones y acciones unitarias del 11 de noviembre desde una actitud pacífica, firme y comprometida. Asimismo, trasladará su reflexión a las parroquias y comunidades eclesiales para promover una mayor implicación en la defensa de la justicia social.

El movimiento recuerda que “no hay fe viva en Cristo sin un compromiso directo con la justicia social” y emplaza a que “no amemos de palabra ni de boca, sino con hechos y de verdad” (1 Jn 3, 18), concluyen.

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