Guerras, desigualdad y transición justa ponen a prueba a la ONU

Cerca de 130 jefes y jefas de Estado y de Gobierno se reúnen esta semana en Nueva York en una Asamblea General marcada por las guerras, el debilitamiento del multilateralismo y las dificultades para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La transición justa, el derecho al desarrollo, la gobernanza de la inteligencia artificial, el racismo y el desarme completan una agenda que coincide, además, con la recta final del relevo de António Guterres al frente de Naciones Unidas
La Asamblea General de Naciones Unidas entra este martes, 22 de septiembre, en su momento político central con el comienzo del debate general del 81º periodo de sesiones, que reunirá hasta el día 28 en Nueva York a cerca de 130 jefes y jefas de Estado y de Gobierno.
Lo hace en un escenario marcado por las guerras, las crisis humanitarias, la emergencia climática, el crecimiento de las desigualdades y las dificultades del propio sistema multilateral para responder a unos desafíos cada vez más interrelacionados.
El lema elegido para este 81º periodo de sesiones resume esa preocupación: “Restaurar la confianza, gestionar la transformación: unas Naciones Unidas que cumplan para todos”. La Asamblea está presidida por Khalilur Rahman, de Bangladesh.
Más allá de las intervenciones de los Estados, la Semana de Alto Nivel incorpora varias reuniones de especial interés desde la perspectiva del mundo del trabajo, la justicia social y los derechos humanos.
Transición justa: cómo repartir los costes de la transformación
Uno de los encuentros centrales tendrá lugar el miércoles 23 con la Reunión de Alto Nivel sobre Acción Climática y Transición Justa, convocada por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
La cita reunirá a dirigentes de grandes economías, países desarrollados y en desarrollo, Estados especialmente vulnerables y grandes productores y consumidores de energía para acelerar la transición energética, reforzar la seguridad energética, promover la justicia climática y proteger a la población frente a una crisis cada vez más grave.
La inclusión expresa de la transición justa introduce una cuestión decisiva para el mundo del trabajo: cómo transformar los sistemas productivos y energéticos sin trasladar sus costes a las personas trabajadoras y a las comunidades más vulnerables.
El debate afecta así no solo a los objetivos de reducción de emisiones, sino también al empleo, la protección social, la formación y recualificación profesional, la participación de las organizaciones sindicales y la distribución de los costes y beneficios de la transformación ecológica.
El desarrollo, planteado como un derecho
Ese mismo miércoles, Naciones Unidas conmemorará los 40 años de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, aprobada por la Asamblea General en 1986.
La declaración reclamó que todas las personas pudieran participar plena y libremente en las decisiones fundamentales y exigió tanto la igualdad de oportunidades como una distribución equitativa de los recursos económicos. Cuatro décadas después, Naciones Unidas reivindica ese marco para un desarrollo inclusivo, sostenible y participativo.
La conmemoración llega cuando el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible sigue afrontando importantes dificultades y numerosos países reclaman cambios en las reglas financieras internacionales, alivio de la deuda y mayores recursos para afrontar las transiciones climática, tecnológica y demográfica.
La financiación del desarrollo será, de hecho, uno de los asuntos transversales de una semana en la que volverá a plantearse hasta qué punto las actuales reglas económicas internacionales permiten avanzar realmente hacia una mayor igualdad.
La inteligencia artificial entra en la agenda global
La transformación tecnológica ocupará también un lugar destacado. Naciones Unidas señala expresamente la gobernanza de la inteligencia artificial entre las cuestiones de esta Semana de Alto Nivel, junto al clima, la salud, la paz y la seguridad.
La discusión llega en plena expansión de sistemas capaces de alterar procesos productivos, profesiones y relaciones laborales, mientras sigue abierta la disputa internacional sobre quién controla estas tecnologías, qué obligaciones deben asumir sus desarrolladores y cómo evitar que sus beneficios y riesgos se distribuyan de manera desigual.
La relación entre inteligencia artificial y desarrollo humano será así otro de los asuntos a seguir en una Asamblea que pretende situar las grandes transformaciones tecnológicas dentro de un debate más amplio sobre derechos, cooperación internacional y desigualdad.
Racismo, xenofobia y migraciones
La agenda de alto nivel culminará el lunes 28 con la conmemoración del 25.º aniversario de la Declaración y Programa de Acción de Durban, aprobados en 2001 como referencia internacional en la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas de intolerancia.
El aniversario adquiere especial actualidad en un contexto en el que las migraciones ocupan un espacio creciente en la disputa política y se extienden discursos que identifican movilidad humana, inseguridad y exclusión.
El debate permitirá volver a situar los derechos humanos, la igualdad y la convivencia frente a políticas y discursos que hacen de las personas migrantes uno de los principales campos de confrontación política.
Pandemias, subida del nivel del mar y desarme nuclear
La Semana de Alto Nivel abordará también las amenazas que plantea el aumento del nivel del mar, especialmente para Estados insulares y zonas costeras; la prevención, preparación y respuesta frente a futuras pandemias; y, el 29 de septiembre, la eliminación total de las armas nucleares.
Esta última cita llega en un escenario internacional marcado por las guerras, la confrontación entre potencias y la creciente preocupación por el rearme, mientras Naciones Unidas continúa defendiendo el desarme nuclear como uno de los grandes objetivos pendientes de la comunidad internacional.
La Asamblea General afronta así una semana en la que deberá medir algo más que la capacidad de los Estados para formular declaraciones y compromisos. En juego está también la posibilidad de que el multilateralismo ofrezca respuestas efectivas ante unas transformaciones económicas, tecnológicas, climáticas y geopolíticas cuyas consecuencias recaen de manera muy desigual sobre las poblaciones.
La propia formulación utilizada por António Guterres resume ese desafío. La Carta de Naciones Unidas, recordó recientemente, comienza con tres palabras: “Nosotros los pueblos”, no “nosotros los poderosos” ni “nosotros los victoriosos”.
La ONU prepara también el relevo de Guterres
A esa discusión sobre el futuro del multilateralismo se añade una circunstancia de especial relevancia: António Guterres concluirá su segundo mandato como secretario general el 31 de diciembre de 2026 y su sucesor o sucesora asumirá el cargo el 1 de enero de 2027.
El proceso de selección comenzó formalmente en noviembre de 2025 y durante este año ha incluido diálogos públicos con las candidaturas y deliberaciones del Consejo de Seguridad. Entre las personas oficialmente propuestas figuran Rafael Mariano Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica y candidato de Argentina; Rebeca Grynspan, secretaria general de la UNCTAD, propuesta por Costa Rica; Macky Sall, expresidente de Senegal, presentado por Burundi; María Fernanda Espinosa, expresidenta de la Asamblea General y excanciller de Ecuador; Carolyn Rodrigues Birkett, diplomática guyanesa y exministra de Exteriores; Olara Otunnu, exministro ugandés y antiguo representante especial de la ONU para los niños y los conflictos armados; e Ivonne A-Baki, diplomática ecuatoriana. Naciones Unidas mantiene publicada la documentación y los diálogos interactivos de las candidaturas.
Michelle Bachelet había sido propuesta en febrero por Chile, Brasil y México, pero Chile comunicó formalmente la retirada de su candidatura el 25 de marzo de 2026.
El Consejo de Seguridad debe recomendar una candidatura a la Asamblea General, que será la encargada de realizar el nombramiento. La elección de la décima persona que ocupará la Secretaría General añade así otra dimensión a este periodo de sesiones: la ONU debate cómo responder a un mundo más fragmentado al mismo tiempo que decide quién deberá conducir la organización en su próxima etapa.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



