La cumbre del clima COP31 afronta el reto de financiar una transición justa

La COP31, en Antalya (Turquía), negociará cómo poner en marcha el mecanismo de transición justa que los gobiernos acordaron desarrollar en Belém. Los sindicatos reclaman participar en las decisiones y contar con financiación para proteger el empleo y los ingresos. Más de 80 organizaciones cristianas piden a la Unión Europea que respalde el mecanismo y dé prioridad a financiar la transición. En España, entidades católicas y ecologistas reclaman aliviar la deuda de los países más vulnerables
Las economías emergentes y en desarrollo, excluida China, recibieron en 2025 solo el 18% de la inversión mundial en energías limpias, pese a reunir a cerca de dos tercios de la población. Esa brecha llega a la cumbre del clima de Naciones Unidas, que se celebra del 9 al 20 de noviembre en Antalya (Turquía). Allí se negociará cómo funcionará el mecanismo de transición justa y qué apoyo podrá ofrecer a los países y territorios que deben transformar su economía con menos recursos.
La expansión de las renovables convive con una fuerte desigualdad en el acceso al crédito. Selwin Hart, asesor especial de Naciones Unidas sobre Acción Climática y Transición Justa, explica que dos proyectos renovables equivalentes pueden afrontar costes de financiación muy distintos según el país donde se construyan. Las economías más endeudadas disponen, además, de menos margen presupuestario para invertir en infraestructuras, sanidad, educación o protección frente a desastres. “Necesitamos soluciones de financiación que no aumenten la deuda”, afirma Hart, en una entrevista para Noticias ONU.
La falta de recursos se deja sentir también en la adaptación al cambio climático. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que los países en desarrollo necesitarán 305.000 millones de dólares anuales para ese fin en 2035. En 2024 recibieron entre 28.200 y 31.700 millones en financiación pública internacional. Según el informe, incluso si se cumple el llamamiento de Belém a triplicar esa financiación para 2035, se cubriría entre el 20% y el 29% de las necesidades estimadas.
Proteger a la población frente a las olas de calor, las sequías y las inundaciones exige inversiones distintas de las que permiten sustituir el carbón, el petróleo y el gas. Ambas tareas compiten por recursos escasos en los países más endeudados. Para Hart, el previsto sobrepasamiento del umbral de 1,5°C obliga a acelerar tanto la reducción de emisiones como la inversión para proteger a quienes ya sufren los efectos del calentamiento.
Qué se negocia después de Belém
La cumbre de Belém, la COP30, acordó en 2025 desarrollar un mecanismo de transición justa para reforzar la cooperación internacional, la asistencia técnica, el desarrollo de capacidades y el intercambio de conocimientos. La reunión preparatoria de Bonn, en junio, dejó un texto para continuar la negociación, aunque, como recogió este medio de comunicación, se debilitaron las referencias a los recursos para ponerlo en marcha. En Antalya se discutirán sus funciones y su estructura. De ese diseño dependerá en qué medida podrá ayudar a los países a ejecutar sus planes de transición.
Para la Confederación Sindical Internacional, la transición debe negociarse desde que se planifica la reconversión de una actividad. La organización pide que los sindicatos participen en la dirección del mecanismo y que la negociación colectiva permita acordar alternativas antes de los cierres. Entre ellas figuran la creación de trabajo decente, la formación para acceder a otros puestos, las garantías de empleo o de ingresos y la diversificación económica de las comarcas afectadas.

La organización sindical global reclama también financiación pública que llegue a las comunidades afectadas y pueda destinarse a la protección social, a la creación de empleo en sectores con menos emisiones y a combatir la pobreza energética. Pide que los planes abarquen a las personas que trabajan en la economía informal, con frecuencia fuera de los sistemas de protección social. Y reclama que los indicadores internacionales de adaptación midan cómo afecta el cambio climático al empleo y cómo se preparan los centros de trabajo para afrontarlo.
En paralelo a las negociaciones, la Organización Internacional del Trabajo y la Comisión Europea organizan un pabellón de transición justa en el que participarán sindicatos, empresas y gobiernos. Su programa aborda el empleo, la protección social y el diálogo social. Esas sesiones servirán para compartir experiencias. Las funciones del mecanismo y la participación en sus órganos forman parte de la negociación entre los gobiernos.
La deuda, también en el llamamiento de la Iglesia
En octubre, más de 80 organizaciones cristianas, encabezadas por la Alianza Europea Laudato si’, pidieron a la Unión Europea que impulsara un mecanismo sólido de transición justa en la COP31. También reclamaron que el próximo presupuesto europeo dé prioridad a financiar una transición socialmente justa, que se tripliquen los recursos para la adaptación de aquí a 2035 y que se reponga con financiación pública el Fondo de Pérdidas y Daños.
En España, el Departamento de Ecología Integral de la Conferencia Episcopal Española, Enlázate por la Justicia, el Movimiento Laudato si’, ECODES y Greenpeace España han pedido compromisos vinculantes para abandonar progresivamente los combustibles fósiles. Su declaración conjunta plantea también la condonación, el canje o la reestructuración de la deuda pública de los países más vulnerables, para que puedan dedicar más recursos a la acción climática. En Antalya, el alcance de los acuerdos se podrá medir por los recursos que movilicen, las condiciones en que lleguen y la capacidad de quienes trabajan en los sectores afectados para negociar los cambios.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



