La desinformación convierte la crisis humanitaria de Ceuta en combustible para el miedo y la xenofobia

La desinformación convierte la crisis humanitaria de Ceuta en combustible para el miedo y la xenofobia
FOTO | RTVE
Vídeos antiguos presentados como actuales, imágenes manipuladas con inteligencia artificial y escenas ocurridas a miles de kilómetros alimentan en las redes sociales un relato que vincula migración, violencia e inseguridad. Tras la entrada masiva de finales de julio, el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia ha contabilizado más de 40.000 mensajes racistas y xenófobos en apenas diez días

La crisis migratoria de Ceuta no se está librando únicamente en la frontera, en las calles de la ciudad autónoma o en las negociaciones entre administraciones para atender a los miles de menores que permanecen en condiciones de extrema vulnerabilidad. También se libra en las redes sociales, donde imágenes verdaderas utilizadas fuera de contexto, vídeos antiguos y contenidos falsos están contribuyendo a construir un relato de amenaza alrededor de las personas migrantes.

El trabajo realizado por Carmen Hernaiz para VerificaRTVE ha documentado varios de esos contenidos durante los últimos días. Uno de los más difundidos muestra a varias personas apedreando un furgón de la Policía Nacional mientras un mensaje asegura: “Así tratan los niños de Sánchez en Ceuta a las furgonetas de la policía”. Las imágenes son reales y fueron grabadas en Ceuta, pero no corresponden a la actual crisis migratoria: datan del 24 de mayo de 2021 y fueron registradas durante los disturbios producidos con motivo de la visita a la ciudad de Santiago Abascal.

Otro vídeo muestra a una multitud en Castillejos, la localidad marroquí fronteriza con Ceuta. “Miles de marroquíes se agrupan en la frontera con Ceuta. Espero lo peor”, aseguraba el 11 de agosto una publicación compartida más de 2.000 veces. Tampoco mostraba una nueva concentración ante la frontera: las imágenes circulaban al menos desde el 30 de julio y correspondían a la entrada masiva de aquellos días.

La operación se repite con imágenes de naturaleza muy diferente: materiales auténticos a los que se cambia la fecha, el lugar o el significado para insertarlos en un relato de amenaza permanente.

De la imagen verdadera al relato falso

VerificaRTVE, la unidad del ente público especializada en detectar, investigar y combatir la desinformación y promover la alfabetización mediática, ha comprobado también cómo una concentración multitudinaria en Tetuán era presentada en las redes como una protesta contra la supuesta “ocupación española” de Ceuta y Melilla. En realidad, las imágenes correspondían a una celebración de aficionados marroquíes tras una victoria de su selección de fútbol en el Mundial.

La desinformación ha alcanzado igualmente a uno de los colectivos más vulnerables de esta crisis: los menores migrantes. Una grabación de personas haciendo cola junto a voluntarios de Cruz Roja se difundió como supuesta prueba de que menores no acompañados estaban siendo trasladados clandestinamente desde Ceuta a la península. La organización humanitaria confirmó a VerificaRTVE que las imágenes mostraban, en realidad, uno de los repartos cotidianos de alimentos que realiza en la playa del Trampolín. (RTVE.es)

El patrón ha continuado. El 13 de agosto, el equipo de verificación de RTVE desmontaba otro vídeo en el que aparecen jóvenes encapuchados asaltando una tienda. Se difundía con el rótulo “Centro comercial de Ceuta hoy” y se atribuía el robo a personas migrantes. La grabación tampoco tenía relación alguna con Ceuta: corresponde a un establecimiento de Londres y circula en internet desde el pasado mes de mayo.

A estos materiales se añaden otros contenidos detectados desde el inicio de la crisis: vídeos de embarcaciones de 2023 presentados como llegadas actuales o una imagen de zapatos flotando en el mar creada mediante inteligencia artificial a partir de una escena real.

La desinformación adquiere así formas diferentes, pero apunta en una misma dirección. Unas imágenes presentan a las personas migrantes como violentas; otras anuncian nuevas entradas masivas que no se están produciendo; otras las relacionan con robos o delincuencia; y algunas introducen la sospecha de que las administraciones ocultan sus actuaciones con los menores.

El resultado es un relato reconocible: migración asociada a inseguridad, violencia y pérdida de control.

Más de 40.000 mensajes racistas y xenófobos

El fenómeno tiene ya una dimensión cuantificable. El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ha registrado más de 40.800 mensajes racistas y xenófobos en las redes sociales durante los diez días posteriores a la entrada masiva en Ceuta, según los datos facilitados por su director, Tomás Fernández Villazala, a la Cadena SER.

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Es una cantidad que el organismo suele contabilizar durante todo un mes. El mayor pico se produjo el 1 de agosto, con cerca de 6.500 mensajes, y volvió a registrarse un repunte el día 6. El Observatorio advierte de que el anonimato y la capacidad de viralización de las plataformas favorecen una difusión que puede terminar trascendiendo el espacio digital y afectando a la convivencia.

La sucesión de falsedades muestra, además, una característica particularmente eficaz de la desinformación contemporánea. No siempre necesita inventar una realidad. Con frecuencia basta con utilizar una imagen verdadera y atribuirle otro contexto. Un disturbio sucedido cinco años antes, una celebración deportiva en Marruecos o un robo ocurrido en Londres pueden convertirse, con una frase y miles de comparticiones, en supuestas pruebas de lo que está ocurriendo en Ceuta.

La inteligencia artificial incorpora una dificultad adicional al permitir fabricar imágenes plausibles que se mezclan con fotografías y vídeos auténticos. La frontera entre el documento real, el contenido manipulado y la creación artificial resulta así cada vez más difícil de distinguir para quien recibe el mensaje rápidamente a través de una red social o de un grupo de mensajería.

Cuando el miedo condiciona la convivencia

Las consecuencias van más allá de determinar si un vídeo es verdadero o falso. Lo que está en juego es el relato social que permanecerá después de la emergencia.

El obispo de Mondoñedo-Ferrol y responsable de la Pastoral con Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, Fernando García Cadiñanos, advertía precisamente sobre este riesgo.

“Los discursos no son inocuos”, denunciaba el obispo, preocupado por las consecuencias sociales y culturales de lo sucedido y por la utilización política y electoral de la migración. García Cadiñanos alertaba de la proliferación de “relatos interesados que pueden generar miedo y rechazo, enfrentamiento y división”.

Los contenidos desmontados estos días ofrecen ejemplos concretos de esa advertencia. La emergencia humanitaria deja así paso a otra disputa, menos visible pero decisiva: la construcción de la mirada social sobre quienes han llegado.

Frente a una realidad compleja –con personas fallecidas, miles de menores necesitados de protección, una ciudad sometida a una presión extraordinaria y administraciones obligadas a buscar respuestas–, la desinformación ofrece explicaciones simples y emocionalmente poderosas. Convierte personas en amenaza y episodios aislados, antiguos o directamente ajenos a Ceuta en pruebas de una supuesta realidad colectiva.

Desmontar los bulos es, por eso, una tarea periodística imprescindible. Pero no suficiente. Tan importante como demostrar que una imagen no corresponde a Ceuta es preguntarse por qué se utiliza precisamente esa imagen, qué asociación pretende provocar y qué relato sobre las personas migrantes contribuye a extender.

Porque cuando una falsedad logra convertir una celebración deportiva en una protesta contra España, un robo en Londres en delincuencia migrante en Ceuta o unos disturbios de 2021 en violencia actual, la desinformación deja de ser solamente un problema de verdad o mentira. Se convierte en combustible para el miedo, el rechazo y la xenofobia.

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