Movimientos juveniles de inspiración cristiana acampan en Sol en defensa de la vivienda digna

Personas vinculadas a los movimientos de Acción Católica especializada Juventud Obrera Cristiana (JOC) y Juventud Estudiante Católica (JEC) han plantado su tienda en el campamento levantado en la Puerta del Sol que reclama una política pública que garantice el ejercicio del derecho a la vivienda.
A Clara Rodríguez, presidenta de la JEC, y a Alex Bernet, del secretariado general de JOC, el inicio de la protesta ciudadana les pilló en Elche (Alicante) precisamente donde el movimiento de jóvenes trabajadores y trabajadoras cristianos estaba celebrando el acto central de su campaña “Defender nuestro derecho: todas bajo un techo”.
La movilización ante el desahucio de la anciana de 87 años tras habitar siete décadas su hogar en Madrid se extendían por el país coincidiendo con el gesto público de la JOC que, entre otras cosas, trataba de animar a la juventud a organizarse para defender sus derechos y perseguir sus sueños.
Al enterarse de lo que ocurría en Sol, Alex pensó de inmediato que quería “hacerse presente y participar justo como conclusión a la campaña”, como respuesta al “actuar colectivamente en la calle”.
“Estaba muy sensible y concienciado, lógicamente, sobre los problemas de la vivienda. Veía que más allá de las salidas individuales, se buscaba una salida colectiva”, resume Alex lo que más le atrajo de la acción del Sindicato de Inquilinas.
También Clara, de la JEC, comparte su preocupación por la emergencia habitacional, no solo porque la sufrió en primer persona mientras cursaba su carrera universitaria, sino porque representa “un obstáculo enorme para la emancipación juvenil”.
Ambos acudieron a la céntrica plaza madrileña, en la tarde del martes dispuestos a plantar su propia tienda, junto con militantes de ambas organizaciones. Los dos coinciden en que no puede separarse la vivencia cristiana de la realidad social, por lo que este paso les parece de lo más coherente.
“Nuestra fe nos mueve a no quedarnos quietos, a no ser simples espectadores y mojarnos y a actuar después de ver y juzgar la realidad que nos rodea”, sostiene Clara, en alusión al método propio de la Acción Católica.
“El seguimiento de Jesús no se entiende sin llevar la fe a la vida”, añade Alex.
Una noche tranquila
Aunque había inquietud ante la posibilidad de que grupos violentos trataran de reventar la protesta, han pasado una noche tranquila, sin sobresaltos.
“Había muy buen ambiente, un gran compañerismo, la gente compartía su comida, hacía hueco, ayudaba en lo que podía”, comenta Clara.
“Ha pasado alguien ofreciendo tapones para los oídos, para no sentir los ruidos y dormir algo. Las personas trabajadoras de los establecimientos cercanos no se han quejado de que la gente fuera a comprar o utiliza los baños”, completa Alex, quien destaca el sentimiento de “comunidad que quiere ser cada vez más amplia”.
Por su parte, Clara rescata una vivencia que le ha emocionado, la de un señor que antes de entrar en la boca del metro se paró a dar ánimos. “Nos ha dicho que participó en el 15M y que estaba muy contento porque veía que las nuevas generaciones habían cogido el relevo”.
Otros jóvenes vinculados a las dos organizaciones juveniles cristianas ya se han apuntado en los turnos para pasar por la tienda instalada en Sol, a pesar de la incertidumbre sobre cuánto durará la protesta.
Al llegar la mañana, antes de salir a sus empleos actuales, compañeros de sus organizaciones respectivas se acercan para llevarles un termo de café, interesarse por su descanso e intercambiar opiniones.
Otros muchos habitantes del poblado transitorio se desperezan, comparten desayuno y noticias. Algunas pesronas abren sus portátiles para teletrabajar.
“Espero que al final se aprueben el máximo de las reivindicaciones, aunque ya es una alegría que Maricarmen pueda regresar a su casa”, comenta Alex. “Esto puede ser un buen comienzo para que se atiendan las necesidades de la clases trabajadoras y desvaforecidas” afirma.
“Es un motivo de esperanza que haya gente dispuesta a moverse. También ellos tienen fe, aunque lo entiendan igual que nosotras”, comparte Clara.
Mercaderes del Templo
Después de todo, comenta, “Jesús se colocó al lado de las personas más desfavorecidas, siempre cerca de la gente a la que nadie se acercaba”.
Es más, razona, “cuesta pensar que no se acercaría a jóvenes sin acceso a la vivienda, mayores que pierden su hogar, familias sin posibilidad de plantearse un futuro”.
Alex comenta que “en el Evangelio, Jesús echa a los mercaderes del templo porque no se puede hacer negocio con lo más sagrado, la vida de las personas y su dignidad”. “Las empresas se quedan con las plusvalías del trabajo y ahora los caseros extraen las rentas de sus inquilinos al haber convertido la vivienda, algo esencial para llevar una vida digna, en un negocio”, completa.
“Supongo que Jesús trataría de mejorar la convivencia, promover la participación de las personas vulnerables, por hacer comunidad”, replica Clara y añade que “las personas cristianas estamos comprometidas con el Reino de Dios, otras se empeñan en el cambio social. Podemos partir de puntos diferentes para llegar a encontrarnos”.
“La JOC quiere estar presentes donde está en juego la dignidad y la vida de las personas jóvenes trabajadoras”, concluye Alex.
“Decía el papa Francisco que hay personas que no se dicen cristianas, pero que actúan como si lo fueran, porque tratan de transformar la realidad y mejorar la situación de las personas vulnerables y empobrecidas”, dice el militante de la JOC.
“Mucha gente comprometida lucha por un cambio social, por un mundo más justo y humano. De alguna manera es lo que llamamos Reino de Dios”, finaliza Clara.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



