Los más vulnerables en el centro de la acción política

Los más vulnerables en el centro de la acción política
Isabel Mateos es una veterana militante de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) que transmite una gran pasión por los compromisos vividos en la acción social, sindical y política. Jubilada de su trabajo como maestra en 2025, preside ahora la comisión diocesana de Jaén.

Era el año 1989 cuando Isabel, residente en el jienense Polígono del Valle conoció a militantes de la HOAC, que celebraban eucaristías y tenían sus reuniones de equipo en la parroquia salesiana del barrio. Aquellos militantes se implicaban en el movimiento vecinal y la acción política en favor de la gente que más sufría. «Esa experiencia marcó de manera profunda mi manera de entender el Evangelio. Comprendí que la fe no es solo algo íntimo, sino que se vive como compromiso con los más vulnerables, con las personas trabajadoras».

El contacto con los hoacistas fraguó, integrándose en un equipo donde hizo la iniciación coincidiendo con sus primeros cursos de trabajo en la educación pública. Se afilió a CCOO para comprometerse en el sindicalismo en la escuela y cuando conoció a su marido entró a colaborar en ASPRAMIF, una asociación que trabaja con discapacitados físicos en la que ya participaba él.

A principios de los años noventa su presencia en el movimiento social de los discapacitados interesó a Izquierda Unida (IU), formación política que la invitó a integrarse de una forma natural. «La HOAC ha estado siempre muy presente en Izquierda Unida de Jaén. Había hoacistas en la organización».

En aquella etapa de su vida, Isabel Mateos dedicó mucho tiempo y energías a la asociación ASPRAMIF, que había detectado que muchas personas con discapacidades eran invisibles en el barrio, incluso vivían recluidas en sus casas. Se organizó una campaña donde los asociados fueron casa por casa hablando con padres y madres de discapacitados, las familias se asociaron y se creó una actividad en común que dio lugar a vacaciones accesibles para los chavales y, entre otras cosas, clases especiales en los colegios para aquellos que habían finalizado la ESO y estaban en sus casas sin hacer nada. Hubo también una original campaña de familias y activistas que colocaban plantillas a la entrada de comercios, cines y otros establecimientos con el mensaje «inaccesible». «Organizamos la esperanza», resume Isabel evocando esa experiencia liberadora que emanaba de su participación en la parroquia y la asociación de vecinos.

Su actividad sindical en la educación se focalizó en animar a los claustros de profesores a pedir más recursos para la educación especial, anticipar proyectos de bilingüismo que luego se instauraron, «todo lo que era innovación pedagógica».

El siguiente compromiso que desarrolló fue en la política institucional como concejala de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Jaén, afrontando en la legislatura 2007-2011 las responsabilidades de las Áreas de Empleo, Juventud y Participación. Presidió el Instituto Municipal de Empleo y Formación Empresarial (IMEFE) y el Centro Especial de Empleo de Discapacitados. Una actividad ingente que «paso factura en mi familia porque había días en los que no veía a mis hijos y coincidió que mi marido se quedó en paro».

El trabajo material de preparar un pleno municipal que pudo llegar a los 50 puntos en el orden del día era enorme, contando solo con el apoyo de un técnico, pero recuerda que mereció la pena porque «aprendí muchísimo». La formación y vida en la HOAC y la Asamblea Local de IU le motivaron cada mes para ir pensando qué iniciativa llevar al siguiente pleno municipal en apoyo a personas desempleadas, desahuciadas y dispositivos de emergencia.

IU gobernando en coalición con el PSOE promovió unos presupuestos participativos en convocatoria pública a toda la ciudadanía. La entidad que ganó la convocatoria fue APROMPSI que recibió 20.000 euros para su proyecto específico de formación. Asimismo, el IMEFE abrió una línea de ayudas a la contratación temporal de trabajadores que hizo posible que las empresas contrataran a 40 personas. Fueron tiempos en los que la crisis financiera mundial golpeó a toda la sociedad, y también se distribuyeron pequeñas ayudas a comerciantes para cuestiones básicas como arreglar una puerta o instalar aire acondicionado en sus locales.

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La crisis llevo a los recortes en servicios públicos, incluidos entre ellos la supresión de una paga extraordinaria a los trabajadores de los ayuntamientos, pero no a los concejales y alcaldes. Los grupos municipales del PSOE, IU y PP decidieron solidarizarse con los empleados y dejaron de cobrar esa paga. Solo hubo una excepción, la de Isabel, que optó por cobrarla y destinarla íntegramente a Cáritas. Aunque explicó a que destinó el dinero, la oposición lo utilizó políticamente en su contra para decir «la de IU es la única que la ha cobrado». Antes de ese gesto, Isabel vivía del ingreso municipal equivalente a su salario de maestra y lo que superaba a este lo donaba mensualmente a IU.

La fe no es solo algo íntimo,
sino
que se vive como compromiso
con los más vulnerables,
con
las personas trabajadoras

En lo más crudo de la crisis económica y el desempleo de miles de personas, llegaron los desahucios de los que no podían pagar sus hipotecas y las víctimas tocaban a la puerta del ayuntamiento. «Creamos una Oficina Municipal para los Desahucios. Recibíamos a las familias los martes por la tarde y cada martes venían entre cinco y diez personas». Asegura que aprendió a luchar más, a poner a las personas en el centro, que «las instituciones tienen complejidades y límites» descubriendo «la dignidad y capacidad de resistencia de la gente más vulnerable, que además no llegan fácilmente a las instituciones».

Aquel embrión de lucha organizada contra los desahucios fraguó en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Cuando cerró su etapa de concejala ejerció de portavoz y trabajo junto a sus activistas. «Parábamos desahucios, intermediábamos con los bancos y buscábamos alternativas. Coincidió que IU estuvo en el Gobierno andaluz en coalición con el PSOE. Pusimos a todas las instituciones públicas al servicio de los desahuciados para que nadie se quedara sin alternativa». Vivir ese intenso compromiso le ayudó «a comprender que la política solo tiene sentido si es para defender la vida de los más vulnerables, si no, no tiene sentido».

Ya jubilada, Isabel Mateos es presidenta diocesana de HOAC Jaén, mantiene su compromiso en la PAH como portavoz, preside la asociación Amalthea de familias de personas con adicciones y participa en la Revuelta de Mujeres en la Iglesia. Su marido, Francisco Javier, trabaja en Cáritas en dos programas de atención a migrantes y presos.

«La HOAC para mi es un proyecto de felicidad. Siento mi colaboración humilde en la obra creadora de Dios construyendo espacios de apoyo mutuo, fraternidad y compromiso que se ha concretado en la HOAC de Jaén y Andalucía. Vivo una fe que no te aísla, te mete en la realidad, ayuda a transformarla y te hace la vida más plena, más consciente y más feliz en las dificultades». La HOAC siempre en su vida. También cuando al aparecen problemas familiares.

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