David Macián: “El trabajo de cuidar es uno de los más esenciales que existen y, sin embargo, continúa siendo uno de los más invisibles”

David Macián: “El trabajo de cuidar es uno de los más esenciales que existen y, sin embargo, continúa siendo uno de los más invisibles”
Diez años después de La mano invisible, el cineasta David Macián vuelve a poner la mirada en el mundo del trabajo. Su nuevo proyecto documental, Carmen, aún en fase de financiación, quiere acercarse a una de las realidades más invisibilizadas de nuestra sociedad: el trabajo de las mujeres migrantes que cuidan de personas mayores mientras mantienen a miles de kilómetros a sus propias familias

A través de la historia de una cuidadora hondureña afincada en Valencia, el documental plantea preguntarse “¿quién cuida a quien cuida?”. En esta entrevista, Macián explica por qué considera necesario contar esta historia y qué conversación espera abrir sobre el cuidado, la migración y el valor del trabajo que sostiene la vida.

Después de La mano invisible vuelves a poner el foco en el mundo del trabajo. ¿Por qué sentiste la necesidad de contar ahora la historia de Carmen?

Siempre me ha interesado mirar aquellos trabajos que sostienen nuestra sociedad pero que rara vez ocupan el centro del relato. El trabajo de cuidar es uno de los trabajos más esenciales que existen y, sin embargo, continúa siendo uno de los más invisibles y menos reconocidos. Cuando conocí la historia de Carmen entendí que, a través de ella, podía hablar no solo de una persona, sino de una experiencia compartida por miles de mujeres.

¿Qué te hizo pensar que su historia merecía convertirse en un documental?

Lo que me impresionó fue que su vida cotidiana ya contenía una enorme fuerza narrativa. No hacía falta buscar un gran acontecimiento. Bastaba con acompañarla durante un par de días para descubrir la complejidad de todo lo que sostiene: tres personas dependientes, horas de desplazamientos entre una casa y otra y, al mismo tiempo, una familia que permanece al otro lado del océano. En esa rutina aparentemente sencilla aparecen preguntas muy profundas sobre el cuidado, la distancia, la responsabilidad y el afecto.

El proyecto se pregunta “¿quién cuida a quien cuida?”. ¿Por qué esa pregunta te parece hoy tan necesaria para comprender nuestra sociedad?

Porque hemos construido una sociedad que depende enormemente de los cuidados, pero apenas piensa en quienes los realizan. Hablamos mucho del envejecimiento de la población, de la dependencia o de la conciliación, pero pocas veces ponemos el foco en las personas que hacen posible que todo eso funcione.

Carmen pone rostro a las llamadas “cadenas globales de cuidados”. ¿Qué te gustaría que el documental ayudara a descubrir sobre esta realidad todavía tan desconocida para muchas personas?

Me gustaría que dejara de ser una idea abstracta. Cuando hablamos de las cadenas globales de cuidados parece que hablamos de un concepto sociológico, pero realmente estamos hablando de mujeres que vienen aquí a cuidar de nuestros mayores mientras dejan atrás a sus padres, hijos y nietos, que pasan a ser cuidados por otras personas. Es una cadena que se sostiene a costa de una ausencia. La historia de Carmen permite entender esa dimensión humana y emocional de una forma muy concreta.

En la historia confluyen el trabajo de cuidados, la migración, el envejecimiento y la soledad. ¿Qué te interesa explorar en la relación entre estas realidades?

Me interesa cómo todas esas cuestiones se cruzan en la vida de una sola persona. A veces tratamos estos temas por separado, cuando realmente forman parte de un mismo fenómeno. El envejecimiento genera una necesidad creciente de cuidados; la migración cubre muchas veces esa necesidad; y tanto las personas cuidadas como quienes cuidan experimentan distintas formas de soledad. El documental intenta mostrar cómo esos elementos dialogan entre sí a través de la experiencia cotidiana.

¿Qué tipo de documental imaginas? Más allá de denunciar una situación, ¿qué conversación te gustaría abrir cuando Carmen llegue al público?

No me interesa hacer un documental que explique una realidad desde fuera o que acumule datos para convencer al espectador. Prefiero que invite a compartir el tiempo de Carmen y que, a partir de esa experiencia, cada persona se haga preguntas. Ojalá la conversación no sea solo sobre las condiciones laborales de las cuidadoras, sino también sobre cómo entendemos el cuidado, qué lugar ocupa en nuestras vidas y qué responsabilidades colectivas tenemos respecto a él.

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El proyecto está dando ahora sus primeros pasos y necesita apoyos para hacerse realidad. ¿Qué les dirías a las personas y organizaciones que están valorando colaborar para que esta historia pueda llegar a la pantalla?

Les diría que están ayudando a sacar adelante un proyecto que pone el foco en una realidad que afecta cada vez a más personas y de la que todavía hablamos muy poco. Carmen quiere dar visibilidad a un trabajo esencial desde la cercanía y el respeto, alejándose del sensacionalismo. Creo que el cine documental puede generar espacios de reflexión y de empatía que hoy necesitamos especialmente. Ojalá quienes se sumen al proyecto sientan que también forman parte de esa conversación.

En una sociedad donde solemos valorar más los trabajos que generan riqueza económica que aquellos que sostienen la vida cotidiana, ¿puede un documental como Carmen ayudarnos a mirar el trabajo de cuidar con otros ojos?

Eso espero. El cine no cambia la realidad por sí solo, pero sí puede cambiar la forma en que la miramos. Si durante un rato acompañamos a Carmen en su jornada, quizá dejemos de pensar en el cuidado como algo que simplemente ocurre y empecemos a verlo como un trabajo que exige una enorme responsabilidad, una gran capacidad de entrega y un esfuerzo constante. Solo con provocar ese pequeño cambio de mirada, el documental ya habrá cumplido una parte importante de su propósito.

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Nota | Carmen se encuentra actualmente en fase de financiación. La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), movimiento que edita Noticias Obreras, ha decidido promover una aportación colectiva de las diócesis para contribuir a que este documental pueda hacerse realidad, por su sintonía con la campaña “Cuidar el trabajo, cuidar la vida“. La historia de Carmen da voz a una realidad que este movimiento de trabajadoras y trabajadores cristianos viene acompañando desde hace años: la dignidad del trabajo doméstico y de cuidados, desempeñado en gran medida por mujeres migrantes que sostienen la vida de tantas personas y familias desde la discreción y, con frecuencia, desde la precariedad. Más allá de hacer posible su producción, este apoyo permitirá disponer posteriormente de una herramienta de sensibilización y diálogo para comunidades cristianas, organizaciones sociales y espacios ciudadanos comprometidos con el reconocimiento del trabajo de cuidar.

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