Los grandes almacenes elevan un 33% sus ventas tras la pandemia con apenas un 5% más de plantilla

El comercio en grandes almacenes ha recuperado con fuerza su actividad tras el impacto de la pandemia, pero el crecimiento del negocio no se ha traducido en una mejora equivalente de las condiciones laborales.
CCOO denuncia un modelo precario en grandes almacenes y reclama subidas salariales y control de la jornada, ante la próxima renovación del convenio colectivo, que afecta a unas 240.000 personas trabajadoras en España.
El sincicato denuncia que las empresas de la gran distribución están consolidando un modelo basado en bajos salarios, elevada parcialidad y una organización del trabajo que dificulta la conciliación.
Según la central sindical, el sector –que incluye compañías como El Corte Inglés, Ikea, Alcampo, Carrefour o Leroy Merlin– presenta una tasa de parcialidad del 25%, muy por encima del 16% de media nacional.
A ello se suma una política salarial que ha mantenido los sueldos en niveles cercanos al salario mínimo interprofesional (SMI), con salarios de entrada apenas 149 euros por encima de este umbral.
Para CCOO, esta combinación de parcialidad y bajos salarios configura un “uso abusivo” de la contratación a tiempo parcial, que no responde únicamente a las necesidades productivas, sino a una estrategia empresarial orientada a reducir costes laborales.
Bajos salarios, parcialidad y rotación horaria
El análisis sindical apunta a que, aunque la tasa de temporalidad es relativamente baja (en torno al 9%), el sector recurre a otras fórmulas que generan inestabilidad, como la parcialidad o la flexibilidad horaria extrema.
En contraste, el empleo fijo-discontinuo apenas representa el 1% del total, muy por debajo del 4% del conjunto de la economía.
Esta estructura del empleo se traduce, según el sindicato, en una elevada rotación de horarios, falta de previsibilidad y dificultades para garantizar ingresos suficientes.
“Los bajos salarios y la parcialidad son una trampa difícil de escapar”, advierte el secretario general de CCOO Servicios, Ramón González, que reclama abrir un debate sobre una organización más racional del tiempo de trabajo.
En esta línea, la secretaria de Acción Sindical, Ángeles Rodríguez, vincula estas condiciones a las amplias franjas de apertura comercial y a la flexibilidad exigida a las plantillas, con un impacto directo en la conciliación.
“Las personas trabajadoras padecen falta de conciliación unida a bajos salarios”, subraya.
Además, el sindicato alerta de una creciente sobrecarga laboral, asociada a la falta de personal, y del rechazo mayoritario al trabajo en domingos y festivos cuando no existe una compensación adecuada.
El sindicato enmarca esta situación en un contexto de buenos resultados empresariales. En los últimos años, las principales compañías del sector han incrementado sus beneficios y su facturación, en paralelo a un proceso de concentración empresarial que ha reducido el número de operadores y ha aumentado la eficiencia.
Entre 2019 y 2024, la facturación del sector ha crecido más de un 30%, superando los 127.000 millones de euros, mientras que el empleo apenas ha aumentado entre un 5% y un 8%. Este desfase ha elevado de forma significativa la productividad por trabajador.
Para CCOO, este contraste evidencia que existe margen para mejorar las condiciones laborales, apostando por un reparto más equilibrado de los beneficios empresariales.
Reivindicaciones para el nuevo convenio
Con el actual convenio colectivo a punto de caducar el próximo 31 de diciembre, el sindicato ha presentado una batería de propuestas centradas en salarios, jornada y estabilidad en el empleo.
Entre las principales reivindicaciones figura una subida salarial del 7% en 2027 y aumentos mínimos del 4% anual a partir de 2028, además de garantizar un diferencial del 5% respecto al SMI. El objetivo es situar las retribuciones por encima de los niveles actuales y acercarlas a la media del conjunto de la economía.
En materia de tiempo de trabajo, la organización de trabajadoras y trabajadores propone reducir la jornada anual hasta las 1.712 horas, asegurar al menos 12 fines de semana completos de descanso al año y establecer que el trabajo en domingos y festivos sea voluntario y esté compensado económicamente.
El sindicato también plantea medidas para reducir la precariedad estructural del sector, como elevar el empleo estable hasta el 90% de las plantillas y fijar una jornada mínima de 28 horas semanales para los contratos a tiempo parcial, con el fin de limitar la infracontratación.
“Dignificar el sector”
Desde el sindicato insisten en que estas medidas buscan “dignificar el sector” y hacerlo más atractivo para las personas trabajadoras, en un contexto en el que muchas perciben su empleo como precario y con escasas perspectivas de desarrollo profesional.
La negociación del nuevo convenio se presenta así como una oportunidad clave para corregir las desigualdades existentes y reequilibrar un modelo laboral que, según el sindicato, ha evolucionado hacia una lógica de reducción de costes basada en la contención salarial, la parcialidad y la intensificación del trabajo.
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Redactor jefe de Noticias Obreras



