Léon XIV en el proyecto de los sintecho de Cáritas: “No podemos olvidar a los pobres si no queremos quedar fuera del torrente vital de la Iglesia”

Léon XIV en el proyecto de los sintecho de Cáritas: “No podemos olvidar a los pobres si no queremos quedar fuera del torrente vital de la Iglesia”
FOTO | J.J. Guillén/EFE
Cumplido esta mañana con el saludo a los altos representantes del Estado y la sociedad civil, León XIV acudió esta tarde al centro de información y acogida (CEDIA) de Cáritas en el madrileño barrio del Lucero donde ha dicho sentirse “en familia” y ha invitado a responder  a las “necesidades materiales y también espirituales” de los demás.

Tras agradecer al a cardenal Cobo la bienvenida, ha parafraseando el dicho de que “quien está en Madrid, es de Madrid”, para afirmar, más: “estoy entre vosotros como un madrileño más” y, dirigiéndose al público asistente, incluidos trabajadores y residentes del centro, ha confesado sentirse “parte de una gran y maravillosa familia en la que, como en todas las familias, ocurren milagros de amor. En particular en esta casa, donde nadie se queda solo”.

Las personas atendidas, junto con voluntarios y profesionales del centro e integrantes de la Pastoral Social de la Diócesis de Madrid y de la comunidad de la Parroquia de la Crucifixión que acoge este dispositivo diocesano, escuchaban con atención el discurso del santo padre, después de largas horas de espera y de haber podido comprobar la expectación del vecindario que con vítores, cánticos y aplausos se hacia notar en los alrededores, fuertemente custodiado por la Policía.

Ya esta mañana, ante los responsables públicos León XIV había señalado que la “seguridad”, no pasa tanto por los “muros y las armas”, como por “avanzar junto al otro, crecer juntos, codo con codo” y había invitado durante su discurso a las autoridades a “abandonar narrativas divisivas y polarizantes”.

León XIV, visiblemente complacido y cómodo, en este barrio de Lucero, próximo a Carabanchel, al sur de la ciudad, ha compartido un mensaje muy pastoral que ha iniciado con la referencia al lema de su viaje apostólico, “Alzad la mirada”, para plantear que “la caridad no admite demoras”.

“El trigo se recoge cuando está listo, y así es también nuestra responsabilidad hacia quienes esperan una mano tendida”, ha añadido, en clara alusión al funcionamiento de este centro donde todas las personas que llegan son escuchadas y atendidas, a pesar de que las plazas casi siempre están cubiertas.

El Papa ha querido resaltar la singular atención que la Iglesia debe a las personas empobrecidas, vulnerables y descartadas. “No podemos olvidar a los pobres si no queremos quedar fuera del torrente vital de la Iglesia, del soplo del Evangelio que fecunda cada momento histórico”, ha señalado.

Lejos de plantear la atención y promoción social como un añadido o misión secundaria de la comunidad cristian, Prevost ha enraizado esta mirada en el Evangelio. “Las palabras de Jesús son también una invitación a cultivar un corazón sensible ante las necesidades de los demás, manteniendo vivo en nosotros el deseo de bien que Dios ha sembrado en nuestra humanidad y que la fe libera y fortalece”.

Tomando la formulación del papa Francisco ha explicado que “ante el misterio de la vida personal y los desafíos de la sociedad, quien cree tiene una pasión cálida, un sueño que cultivar, un impulso que lo mueve a comprometerse en primera persona”, para luego advertir del “peligro de un corazón aburrido, frío, acomodado a una vida tranquila que se desliza hacia la indiferencia y se vuelve impermeable, endurecido”.

A Catholic cleric in white vestments speaks at a microphone, flanked by two other clergy in dark robes at an outdoor event behind a wooden fence.

 Salvaguardar la misión de la Iglesia de las ideologías

León XIV insistió en que cada encuentro con una persona vulnerable es “un kairós, un momento de gracia único e irrepetible que no se puede posponer”. Y advirtió del riesgo de que los cristianos se dejen arrastrar por discursos ideológicos que desfiguran la misión de la Iglesia:

“Cuando la caridad se ridiculiza o se considera asistencialismo, es señal de que debemos volver al Evangelio para no sustituirlo por la mentalidad mundana”.

En un centro donde cada día se atienden urgencias sociales, sanitarias y emocionales, el papa subrayó que olvidar a los pobres sería “salir del torrente vital de la Iglesia, del soplo del Evangelio que fecunda cada momento histórico”.

Durante su intervención, León XIV recuperó también una advertencia frecuente en su magisterio: la necesidad de mantener un corazón sensible. “Un corazón vivo es cálido y palpitante y da vida. El corazón frío está inmóvil y provoca la muerte interior de la persona”, afirmó ante un auditorio que lo escuchaba en silencio.

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Dejarse mirar por los ojos del Señor

Uno de los momentos más vibrantes de mensaje llegó cuando el pontífice habló de la relación directa con quienes sufren, recordando palabras del papa Francisco:

“Cuando das limosna, mira a los ojos del mendigo. Toca sus manos. La limosna no es una transacción: quien recibe más gracia es quien da, porque se deja mirar por los ojos del Señor”, señaló, ante la mirada entregada de técnicos y voluntarios del centro.

León XIV abogó por una caridad que escuche, que dialogue y que busque comprender las causas de la exclusión. “Quien ama de verdad no se limita a dar. Está atento a las necesidades materiales y también espirituales, buscando siempre la promoción integral de la persona”, ha señalado

La visita concluyó con una referencia a María, a quien confió el trabajo del CEDIA y de todas las personas que sostienen la red de atención social de la diócesis. “En ella, la caridad encuentra su cumplimiento. Que su maternidad universal anime vuestro servicio y mantenga vivo el testimonio de la fe”, dijo antes de despedirse.

Antes de que Robert Prevost tomara la palabra, el cardenal José Cobo, formado como sacerdote en este distrito de casas bajas, torres laberínticas y edificios humildes, había explicado que no era casual que la visita del obispo de Roma comenzara, tras concluir la parte más protocolaria de la mañana, en realidad en este lugar:

“Comenzar aquí no es solo una opción pastoral: es una confesión de fe”, afirmó, recordando que “el Evangelio se comprende mejor cuando la realidad se mira desde los últimos”, había afirmado Cobo.

Tras las palabras del arzobispo, tomó la palabra Luis Hernández Vozmediano, director de Cáritas Madrid, quien presentó al Papa el trabajo del centro y, sobre todo, a sus verdaderos protagonistas. “Las personas que acompañamos son los auténticos héroes de esta historia”, indicó

Como, Niurka, abogada cubana, quien relató cómo llegó sola y embarazada, y cómo la Iglesia la sostuvo hasta el nacimiento de sus hijos, Ares y Atenea o Khadry, senegalés, que arribó a España en plena pandemia para recorrer un largo camino hasta recuperar estabilidad y trabajo o Alicia, voluntaria, que entregó al Papa unas sandalias como signo del respeto y la delicadeza con que la Iglesia pisa la “tierra sagrada” de quienes sufren.

Antes de concluir el encuentro, en el que hubo tiempo para asistir a una interpretación musical a cargo de Niña Pastori, los organizadores entregaron al papa un Árbol de la Esperanza, una pieza tallada en madera por usuarios del Centro de Tratamiento de Adicciones de Cáritas Madrid.

El obsequio fue puesto en sus manos por Alba, educadora social del centro, que acompaña a diario a personas en procesos de recuperación e inclusión social, un gesto que subrayó el carácter comunitario y reparador de la visita.

La tarde acto se cerró con un breve recorrido por el templo parroquial de la Crucifixión del Señor, desde el santo padre impartió una bendición a las numerosas personas que se habían congregado en las inmediaciones para saludarle y seguir de cerca su paso por el barrio.

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