La Santa Sede en la OIT: “La inteligencia artificial debe estar al servicio de la persona humana, y no al contrario”

Riyyan Chaves, representante de la Santa Sede ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), reclama una gobernanza mundial coordinada de la inteligencia artificial (IA) basada en la dignidad humana, la justicia social y el diálogo social
La Santa Sede ha llevado a la 114 Conferencia Internacional del Trabajo (CIT) de la OIT una llamada a situar la dignidad humana en el centro de la revolución digital. Riyyan Chaves, representante vaticano como observador ante la organización tripartita, intervino este viernes en el debate abierto a partir de la memoria del director general de la OIT, Gilbert F. Houngbo, para defender que la inteligencia artificial debe desarrollarse desde una perspectiva ética, con participación social y garantizando los derechos de las trabajadoras y los trabajadores.
Su intervención estuvo marcada por la reciente encíclica del papa León XIV, Magnifica humanitas, dedicada a “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”, un documento con el que el pontífice aborda una de las grandes transformaciones sociales, económicas y laborales de nuestro tiempo.
“En un momento en el que la humanidad se encuentra en una encrucijada, haciendo frente a un potencial inmenso generado por la revolución de la inteligencia artificial”, recordó Chaves, la reflexión de la Iglesia parte de una convicción fundamental: “La IA debe seguir funcionando como una herramienta para el bien de los seres humanos, no para menoscabarlos ni para sustituirlos”.
El representante de la Santa Sede advirtió de que el mundo del trabajo “no es inmune a este cambio” y que las nuevas tecnologías pueden abrir posibilidades de desarrollo, pero también generar nuevas formas de exclusión si quedan subordinadas únicamente a criterios económicos.
Ante los riesgos de “nuevas formas de esclavitud deshumanizadora”, defendió que “es imperativo defender la dignidad humana y adoptar un enfoque centrado en la persona en todos los ámbitos del trabajo”. Por ello, reclamó que las garantías éticas no sean “una reflexión a posteriori”, sino que estén integradas “en cada proceso de implementación” de la inteligencia artificial.
Justicia social frente a una visión mercantilizada del trabajo
Chaves planteó cinco ámbitos prioritarios para orientar la transformación tecnológica desde una mirada centrada en la persona.
El primero es garantizar que los beneficios de la inteligencia artificial se distribuyan de manera equitativa. La Santa Sede alertó de una brecha digital que continúa aumentando, tanto en el acceso a las infraestructuras como en las capacidades necesarias para participar en esta nueva realidad.
En este sentido, recordó la llamada del papa León XIV a “formarnos y formar a los demás acerca de cómo utilizar de manera significativa la IA”, porque cerrar esa brecha “no es una preocupación secundaria, sino un requisito previo para un buen marco de gobernanza”.
El segundo elemento es analizar qué valores se incorporan al diseño y funcionamiento de los sistemas tecnológicos. Chaves alertó de que cuando la inteligencia artificial se mide exclusivamente “atendiendo únicamente a criterios de productividad y reducción de costos”, se acaba construyendo “una idea distorsionada y mercantilizada del trabajo”.
Ante esa lógica, defendió que los marcos éticos de la IA deben estar sometidos a “normas compartidas de justicia social”. De lo contrario, advirtió, “quienes controlan la IA impondrán su propia visión moral”, una situación que genera “preocupaciones éticas de primer orden”.
La tercera prioridad señalada por la Santa Sede es acompañar el desarrollo tecnológico con una protección efectiva de los derechos laborales. “La precariedad laboral, los itinerarios profesionales fragmentados y la automatización no deben evaluarse únicamente en términos de eficiencia”, señaló Chaves, sino desde su impacto en “la dignidad del trabajador y el derecho a una remuneración suficiente y a la participación en la sociedad”.
“El hecho de que las personas trabajadoras se vean con frecuencia forzadas a adoptar el ritmo de las máquinas, y no al contrario, es algo que debe subsanarse”, afirmó.
Proteger a las personas trabajadoras más vulnerables
La Santa Sede dedicó una atención especial a quienes pueden quedar más expuestos en la nueva economía digital, entre ellos “más de 150 millones de jornaleros de datos en el mundo”, personas que realizan tareas fundamentales para entrenar y alimentar sistemas de inteligencia artificial, muchas veces en condiciones precarias e invisibilizadas.
En este marco, Chaves destacó la importancia del debate que desarrolla la Conferencia Internacional del Trabajo sobre una nueva norma internacional para garantizar el trabajo decente en la economía de plataformas digitales, un proceso que, afirmó, “debe consolidarse”.
El quinto ámbito señalado fue aprovechar las oportunidades positivas de la inteligencia artificial, especialmente su capacidad para reducir la exposición humana a trabajos “peligrosos, degradantes o monótonos” y mejorar la seguridad y la salud laboral.
Sin embargo, la Santa Sede insistió en que la tecnología nunca es ajena a las decisiones humanas. “Los sistemas de IA no son completamente neutros: tienen la capacidad de alentar la participación y promover la justicia, pero existe también el riesgo de que intensifiquen la desigualdad, el control y la exclusión”, señaló.
Por este motivo, Chaves defendió la necesidad de sistemas adecuados de protección social, así como procesos de formación, actualización y reconversión profesional que acompañen los cambios tecnológicos.
“Estamos en un momento decisivo, un momento de gran responsabilidad: la responsabilidad de garantizar que el trabajo está al servicio de la persona humana, y no al contrario”, destacó.
El representante vaticano trasladó finalmente la llamada del papa León XIV a una “gobernanza mundial coordinada de la IA”, basada en “el reconocimiento compartido de la dignidad inherente y los derechos fundamentales de la persona humana”.
Una gobernanza que, según defendió ante la OIT, solo será posible mediante un auténtico diálogo social y tomando decisiones sobre la inteligencia artificial que miren más allá de los beneficios inmediatos para orientarse hacia “el bien de toda la familia humana”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



