Agradecimiento a los que siguen luchando

Vaya donde vaya percibo claramente el desánimo y la desesperanza que se traduce en la queja, en la mirada que refleja la tristeza porque ese otro mundo posible, urgente y cada vez más necesario se aleja y el reino de Dios se oscurece.
Escuchamos que nos sentimos perdidos, que no encontramos el camino que nos permita revertir a los que defienden las injusticias, la destrucción del planeta, el empobrecimiento, la violencia y la guerra. Estamos en conflicto con los enarbolan la bandera del egoísmo, del enfrentamiento, del odio contra los diferentes y los que defienden el mundo dividido y excluyente. Un conflicto que arranca de la defensa de la dignidad de cada persona como defendió el papa León en su viaje a España.
Una de las realidades que más nos preocupa y nos duele es el hecho que personas trabajadoras, muchas de ellas en una situación de precariedad, personas sencillas, personas que nos llegan a final de mes apoyen con el voto a los que atentan contra su bienestar y dejan sin futuro a sus propios hijos e hijas. Además del voto, son actores importantes para difundir ese mensaje, sobre todo, que criminaliza a los empobrecidos y a las personas que hacen de la vida una expresión de amor, fraternidad, comunión entre todos los seres sin excepción alguna y abrazo con la naturaleza.
Tenemos que reconocer que vivimos en un tiempo donde la maldad tiene una gran fuerza configurando nuestra forma de pensar, sentir y ver a los demás desde el binomio persona amiga o enemiga. Tenemos muchas dificultades para llegar a ellas y nos sentimos desconcertados y perdidos con las redes sociales.
Es una realidad que está ahí. No podemos negarla y los diagnósticos sociales así los reflejan. Por eso, algunos dicen que estamos en tiempos de resistencia. Comparto esta opinión.
Me surge un sentimiento importante, que a veces está regado con alguna lágrima, y es el de agradecimiento, un gran agradecimiento a todas aquellas personas, a todos los movimientos sociales, sindicales, políticos y religiosos que no han identificado el pesimismo con la esperanza. Agradecimiento porque siguen luchando cada día, porque siguen esbozando una sonrisa. Agradecimiento porque siguen intentado transformar los muros en puentes. Agradecimiento porque siguen esperando que esa gente buena, sencilla, trabajadora y pobre que se han dejado robar su corazón por las élites sociales, económicas y financieras, puedan un día recuperar su corazón solidario, fraterno y regado de humanidad.
Agradecimiento a esas personas que, a pesar de los momentos de desánimo y desesperanza, siguen caminando y siguen mirando el futuro con una mirada de utopía, aunque crean que no la verán.
Agradecimiento porque son la esperanza para la sociedad y para cada persona.
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Consiliario de la HOAC de Murcia. Militante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y de la Asociación Amigos de Ritsona de apoyo a personas refugiadas. Autor del blog Sembrando sueños, construyendo humanidad



