Una carta a los obispos urge a situar la no violencia en el centro de la acción pastoral

Una carta a los obispos urge a situar la no violencia en el centro de la acción pastoral
FOTO | Javi Martínez
Una carta abierta a los obispos y al conjunto del Pueblo de Dios reclama pasar de la denuncia a una práctica activa de la no violencia, con formación, compromiso pastoral y presencia pública

Un grupo de personas y organizaciones vinculadas a la Iglesia católica en España ha lanzado un llamamiento ante la escalada de guerras, violencias e injusticias estructurales, la comunidad cristiana no puede limitarse a denunciar. Debe dar un paso más y asumir la no violencia activa como una respuesta plenamente evangélica, concreta y transformadora.

La iniciativa se articula en una carta abierta dirigida a los obispos, a quienes ejercen responsabilidades pastorales y al conjunto del Pueblo de Dios. En ella se advierte de que el momento actual es “crucial” y exige una respuesta que no sea solo moral o retórica, sino práctica y organizada. “Ya no se trata solo de señalar y denunciar”, sostienen, sino de impulsar una “respuesta integral y plenamente evangélica”.

La propuesta se sitúa en continuidad con el magisterio reciente. El papa León XIV ha insistido en que “es necesario mostrar que la paz no es una utopía, mediante una creatividad pastoral atenta y generativa”, mientras que el papa Francisco recordaba que “ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia”.

En esta línea, los firmantes subrayan que la no violencia no es solo un ideal ético, sino una práctica histórica eficaz: “la experiencia del último siglo en muchos lugares del mundo demuestra que es la práctica social y política más eficaz y fraternal”.

La carta introduce, además, una lectura crítica de las causas profundas de la violencia contemporánea. Advierte de que “detrás de las guerras hay negocios y luchas por el control del mundo por parte de una minoría”, lo que sitúa la no violencia no solo como una actitud moral, sino como una respuesta frente a estructuras de poder que generan violencia y exclusión.

De la denuncia a la formación y la práctica

El texto plantea la necesidad de un cambio de enfoque dentro de la Iglesia española: pasar de una cultura centrada en la denuncia a una dinámica que forme, capacite y acompañe procesos de no violencia activa.

En este sentido, los firmantes apelan directamente a los obispos para que impulsen cartas pastorales específicas, promuevan planes de formación y desarrollen procesos de capacitación en no violencia en parroquias, escuelas, seminarios, institutos de ciencias religiosas y universidades católicas. También proponen visibilizar y celebrar fechas significativas como la Jornada Mundial de la Paz o las jornadas católicas dedicadas a la no violencia.

La no violencia del Evangelio, subrayan, “no es pasiva”, sino una fuerza transformadora que confronta la injusticia mediante acciones concretas. Por ello, reclaman generar espacios de aprendizaje práctico que permitan incorporarla de forma real en la vida comunitaria. “Es una tarea comunitaria que requiere pedagogía, encuentros, talleres, entrenamiento y mucha ‘caridad política’”, destacan.

Una llamada a toda la comunidad cristiana

La interpelación se extiende a toda la Iglesia. Movimientos, organizaciones y agentes de pastoral están llamados, según los promotores, a integrar de forma creativa la no violencia activa en sus programas y acciones, incorporándola como una dimensión transversal de la misión.

También puedes leer —  Más papistas que Trump

La propuesta apunta también a su encarnación en la vida cotidiana: familias, comunidades, lugares de trabajo y también en la vida política. Se trata, en definitiva, de construir una “paz desarmada y desarmante”, como señala León XIV, que sea visible en todos los ámbitos de la sociedad.

Además, la carta subraya la responsabilidad de la comunicación eclesial. En concreto, pide una implicación efectiva de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, en coordinación con la Comisión de Pastoral Social y Promoción Humana, para visibilizar experiencias de no violencia y difundir el potencial de la Doctrina Social de la Iglesia en este ámbito.

La iniciativa se inserta en un proceso más amplio dentro de la Iglesia, con experiencias impulsadas por organizaciones como Pax Christi, Justicia y Paz o la alianza Enlázate por la Justicia, que ya trabajan en la promoción de la paz y los derechos humanos desde claves de no violencia.

Los promotores expresan también un compromiso explícito de colaboración, ofreciendo materiales, formación y acompañamiento para concretar estas propuestas. La carta cuenta ya con el respaldo de centenares de personas y diversas organizaciones eclesiales interesadas en situar la no violencia en el centro de la acción pastoral.

En un contexto marcado por la normalización de la guerra y la violencia, la iniciativa plantea si la no violencia del Evangelio puede seguir siendo solo un principio inspirador o debe convertirse en una práctica visible, organizada y compartida en la Iglesia.

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común