Los agentes sociales apuestan por un nuevo contrato social en el encuentro con el Papa León XIV

Representantes de la cultura, la universidad, la empresa, el trabajo y el deporte, presentes en el encuentro celebrado en el pabellón de la madrileña plaza de Goya, realizaron un ejercicio práctico de conversación pública y reforzaron el entramado de redes que amplían la mirada y esponjan el corazón gracias al arte, la belleza y el reconocimiento pleno de la creatividad humana, no exenta de desafíos.
En el bloque dedicado a la economía y el trabajo, los agentes sociales, que parten habitualmente de posturas contrapuestas no siempre saldadas con acuerdo, coincidieron en el escenario para compartir un diagnóstico común.
Antonio Garamendi (CEOE), Unai Sordo (CCOO), Pepe Álvarez (UGT) y Ángela de Miguel (CEPYME) coincidieron en la necesidad de un “nuevo contrato social” para afrontar la transformación tecnológica y humanizar las relaciones laborales.
Garamendi habló de un “cambio de época” marcado por la inteligencia artificial y defendió una visión humanista de la empresa como “comunidad de personas”.
“La inteligencia artificial, la automatización avanzada y la interconexión global están redefiniendo cómo producimos, cómo trabajamos y cómo competimos”, afirmó, para luego definir la empresa como “una comunidad humana donde las personas desarrollan su talento y construyen sus proyectos de vida” y señalar que “la competitividad no depende solo de tecnología o inversión, sino de confianza, compromiso y objetivos compartidos”.
Además, subrayó la voluntad coincidente de promover un modelo de “empresa que entiende que el trabajo sigue siendo una de las principales expresiones de dignidad, desarrollo integral y contribución al bien común”.
Por parte de CCOO, Sordo alertó del peligro de un mundo laboral que reduce el trabajo a un “mero input productivo” y reivindicó la formación como clave para “transiciones justas”.
“No nos resignamos a vivir en un mundo que consista en la pugna del último contra el penúltimo, en la metáfora cainita del bote salvavidas, en el nihilismo moral del individuo”, señaló, para recordar que “aspiramos a renovar un contrato social para el siglo XXI, a hacer renacer lo más noble de los Estados sociales, que es la solidaridad entre anónimos, ensanchando el espacio de los afectos y los vínculos”.
Así, planteó que el sindicalismo aspira a “impulsar principios universalistas” y que persigue una trascendencia que atiende a “quienes nos precedieron y quienes quedarán en un planeta que tiene que ser habitable”.
Su compañero Álvarez, desde UGT, insistió en que la IA debe ser “un proyecto colectivo” basado en transparencia y dignidad, en el que “el diálogo social es un instrumento democrático esencial”.
Partidario también de un “nuevo contrato social”, detalló que este consiste en que “el camino de progreso se haga desde la equidad y la justicia, que ayude a combatir la desigualdad, a crear más bienestar y cohesión social, dar voz a los sin voz y ofrecer una visión humana del planeta”.
Terminó agradeciendo al papa León XIV su valentía, el haber dado voz a los sin voz y su visión humanista del planeta.
Desde CEPYME, De Miguel reconoció que “la empresa del futuro no puede sostenerse solo en datos o predicciones: necesita confianza, sentido y vínculos humanos reales”, al tiempo que apostó por formar directivos, profesionales y representantes empresariales y sindicales con una mirada humanista que entiende que “la tecnología debe estar al servicio de las personas, no al revés”.
Tejer redes para construir juntos
Con un formato original, plagado de referencias públicas e intervenciones artísticas, cobró vida un debate multifacético bajo el lema “Alzad la mirada”, con el papa León XIV, ante unos 12.000 asistentes en representación de la sociedad civil y del compromiso misionero de la diócesis de Madrid, hasta convertir el recinto en un verdadero ágora contemporáneo.
Testimonios artísticos, intervenciones institucionales y voces del mundo laboral y educativo fueron tejiendo un relato común sobre la necesidad de recomponer vínculos en un tiempo de fragmentación.
El cardenal Cobo abrió el acto apelando a la necesidad de valorar todas las piezas de la vidriera que es la propia sociedad. A continuación, Antonio Banderas pronunció un sentido discurso en el que defendió el arte como puente entre fe y sociedad, pero también como impulsor de paz.
El bloque universitario contó con la intervención del vicerrector de la Universidad Complutense, José María Coello, quien habló en nombre de toda la comunidad educativa madrileña y planteó el reto de hacer de la educación un espacio de convivencia pacífica y referencia ética ante la revolución tecnológica actual, en línea con la encíclica Magnifica humanitas.
Por parte del ámbito deportivo, Carolina Marín y Teresa Perales aportaron su visión vitalista, caracterizando el deporte como espacio de superación, disciplina y construcción de comunidad.
Pero el momento central llegó con el mensaje del papa León XIV, que resonó como una invitación a recomponer la convivencia desde la escucha y la dignidad humana. Aunque el dossier no recoge el contenido íntegro del discurso, sí sitúa su intervención como eje articulador del encuentro: una llamada a “alzar la mirada” y a reconstruir vínculos en un tiempo marcado por la fragmentación.
Tras las palabras del Papa, la cantante Rozalén ofreció una actuación que funcionó como epílogo emocional. El Pontífice se despidió del público, tras impartir su bendición antes de bajar de la tarima, mientras una big band acompañaba su salida.

Redactor jefe de Noticias Obreras



