USO se manifiesta en Madrid este Primero de Mayo contra la asfixia económica

El sindicato ha presentado su manifestación central del Primero de Mayo , que vuelve a Madrid, con la intención de denunciar la asfixia del coste de vida
Tras una década de movilizaciones itinerantes, USO regresa este año a Madrid para su acto confederal del Primero de Mayo. La manifestación partirá a las 11:00 desde Delicias y concluirá en la plaza de Las Cortes, donde Joaquín Pérez ofrecerá el mitin final.
“Esperamos a unas 6.000 personas, con 5.000 ya confirmadas”, explica Sara García, secretaria de Acción Sindical y Empleo. Delegaciones de once comunidades autónomas se sumarán a lo que será, según el sindicato, su mayor movilización en solitario en décadas.
Desde USO-Madrid, su secretaria general, Conchi Iniesta, subraya que la Comunidad de Madrid agrava todas las tendencias nacionales: “Aquí la desigualdad salarial es mayor y los gastos, especialmente los de vivienda, son aún más desmedidos”.
El secretario general de USO, Joaquín Pérez, lleva tiempo insistiendo en que a pesar de que el empleo crece y baja el paro, las reformas laborales, tampoco la última, ha servido para acabar con la parcialidad, la temporalidad y la alta rotación.
“Estamos a las puertas de otro período hiperinflacionario”, ha advertido Pérez, recordando que las subidas de precio se producen sobre una cesta ya inflada tras los picos de 2022. Para quienes se incorporaron al mercado laboral en estos años, afirma, “la vida es directamente asfixiante”.
El 20% de los hogares con menos ingresos destina ya el 60% de su presupuesto únicamente a vivienda, suministros y alimentación, dos partidas ineludibles que se han disparado entre 2021 y 2025, según los datos del informe “La evolución de los salarios y el coste de vida en España”, elaborado por Syndex para USO, que dibuja un panorama “demoledor” sobre la pérdida de poder adquisitivo.
La organización de trabajadores ha reforzado a salir a las calles este Primero de Mayo con el fin de“Humanizar el empleo”, el lema elegido para este año.
“Las máquinas nos están sustituyendo y, al mismo tiempo, se trata a las personas también como máquinas: sin necesidades, sin ocio, viviendo solo para trabajar”, denuncia Pérez.
Entre 2008 y 2025, el IPC acumulado creció un 37,1%, frente al 31,6% de los salarios mensuales, lo que supone una pérdida de poder adquisitivo de 5,5 puntos.
Pero el golpe más duro se concentra en el último lustro: entre 2021 y 2025, los precios aumentaron un 18,4%, con la alimentación disparada un 45,3%, mientras los salarios solo avanzaron un 17,33%.
La alimentación se ha encarecido un 54,3% desde 2008; los suministros y combustibles, un 43,9%. Son gastos inevitables que estrechan el margen de maniobra de las familias, obligadas a recortar en vestido, calzado o mantenimiento del hogar.
El gasto medio por hogar alcanzó los 26.510 euros en 2024, un 18,7% más que en 2016. Pero este incremento no refleja una mejora del nivel de vida, sino un desplazamiento forzado hacia necesidades básicas. “Hoy vivimos peor que hace dos décadas y peor que hace cinco años”, resume Pérez, que alerta del aumento del riesgo de pobreza y desigualdad.
Los hogares unipersonales son los más vulnerables, incluso sin menores a cargo. Su gasto ha aumentado un 24,2% en la última década, y casi un 27% cuando hay hijos. La razón es simple: los costes fijos —especialmente vivienda— no se pueden compartir.
“Que una persona quiera o deba vivir sola no debe ser una condena”, afirma Pérez, que vincula esta situación con la “deshumanización del trabajo”.
La vivienda, epicentro de la desigualdad
El precio del alquiler ha pasado de 8 a 14,70 euros por metro cuadrado entre 2008 y 2025, un aumento del 83,7%. Si se toma solo 2015-2025, prácticamente se ha duplicado (98,6%). Con datos de febrero de 2026, el metro cuadrado ya alcanza los 15 euros. La compraventa también se ha disparado un 86,3% en la última década.
La vivienda nueva se ha encarecido un 106,4% desde 2015; la usada, un 75,8%. “Quien no tenía vivienda en propiedad llega a esta crisis sin ninguna posibilidad de acceder a ella”, lamenta Pérez. Los hogares que dependen del alquiler concentran mayor privación material y menor capacidad de ahorro.
USO vuelve a Madrid y aprovecha para subrayar que en es la comunidad autónoma con la mayor desigualdad salarial, que se explica por un pequeño porcentaje de altos salarios. “Nuestra base salarial es peor, y afronta gastos más desmedidos; especialmente, en lo que respecta a la vivienda”, matizó la representante de la organización en Madrid, Conchi Iniesta.

Redactor jefe de Noticias Obreras



