El obispo de Málaga alerta de la explotación de personas trabajadoras migrantes en un contexto de crecimiento económico

El obispo de Málaga alerta de la explotación de personas trabajadoras migrantes en un contexto de crecimiento económico
“Para la Iglesia, el emigrante […] es una persona con la misma dignidad y derechos fundamentales que los demás”. El obispo de Málaga, José Antonio Satué, advierte de que el dinamismo económico convive con desigualdad, salarios insuficientes y riesgo de explotación laboral

La carta pastoral del obispo de Málaga, José Antonio Satué, con motivo del 1º de Mayo, sitúa de forma explícita la situación de las personas migrantes como una de sus cuatro grandes insistencias. Una llamada específica a afrontar una de las formas más graves de vulnerabilidad en el mundo del trabajo.

Satué pide “evitar toda forma de explotación” y recuerda un principio central de la doctrina eclesial: “el emigrante […] es una persona con la misma dignidad y derechos fundamentales que los demás”, independientemente de su situación legal o laboral.

Esta advertencia adquiere especial relevancia en el debate público actual, con un proceso de regularización extraordinario de personas migrantes en marcha, con la promoción de un discurso excluyente en la agenda política por parte de todas las derechas, y un contexto de crecimiento económico que, como señala el propio obispo, no está beneficiando por igual a toda la población.

Cuatro insistencias para orientar el compromiso

La carta se estructura en cuatro claves que buscan orientar el compromiso social y cristiano en el ámbito laboral.

La primera insiste en el sentido del trabajo. Frente a sus deformaciones actuales, el obispo recuerda que “no es una mercancía” ni puede convertirse en un “ídolo”. Reivindica así su valor como derecho fundamental y como dimensión esencial para el desarrollo personal y el bien común.

La segunda pone el foco en los salarios insuficientes, una realidad creciente que dificulta “llegar a fin de mes y, más aún, acceder a una vivienda”. Ante ello, reclama políticas que garanticen un salario justo, en línea con la tradición social de la Iglesia, citando la encíclica Rerum novarum.

La tercera insistencia se centra en la seguridad y la salud laboral. El obispo advierte de que no se puede “bajar la guardia” y subraya que “la falta de salud laboral tiene que ver mucho con la calidad del puesto de trabajo”, señalando la necesidad de mejorar las condiciones en las que se desarrolla la actividad laboral.

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La cuarta insistencia, dedicada a las personas migrantes, pone de relieve su especial vulnerabilidad ante situaciones de explotación y precariedad, reclamando una respuesta ética y social que garantice sus derechos.

Crecimiento económico con desigualdad persistente

El texto parte del reconocimiento del dinamismo económico de Málaga, impulsado por sectores como el turismo, los servicios, la construcción o la tecnología. Este crecimiento ha permitido alcanzar cifras récord de afiliación, con cerca de 739.000 personas, y reducir el desempleo hasta unas 110.000.

Sin embargo, el obispo advierte de que estos datos “conviven con problemas estructurales del mercado laboral” que afectan especialmente a jóvenes, mujeres, migrantes y personas con menor cualificación, consolidando situaciones de desigualdad.

El obispo apela al compromiso de todos los actores implicados en el mundo del trabajo. Satué agradece el esfuerzo de quienes contribuyen a crear empleo digno (trabajadores, empresarios, responsables públicos y sindicales) e invita a reforzar este camino.

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