Aunque es de noche: oración de acción de gracias por Goyo y por tantas vocaciones laicales y ministeriales

Señor Jesús,
Obrero de Nazaret,
compañero de camino,
presencia humilde en los talleres,
en las fábricas,
en las casas y en las calles de nuestros barrios:
Hoy venimos ante Ti
con el corazón agradecido y herido.
Agradecido por tanta vida entregada.
Herido por la ausencia de nuestro hermano Goyo,
que ha partido al encuentro definitivo contigo,
después de gastar su vida
evocando, provocando y sosteniendo
la vocación de tantas y tantos.
Hacemos memoria agradecida
de quienes nos precedieron:
Jesús Ramírez de la Piscina,
Román Bilbao Arrospide,
Goyo Burgos Contreras;
de tantos consiliarios,
animadoras y animadores de la fe,
militantes sencillos y perseverantes
que acompañaron la HOAC,
la Acción Católica
y la Pastoral Obrera de toda la Iglesia.
Hacemos memoria también
de Joseph Cardijn,
de Eugenio Merino,
de Tomás Malagón,
de Guillermo Rovirosa,
de Pilar Bellosillo,
y de tantas mujeres y hombres
que acercaron el Evangelio al mundo obrero
y acercaron el mundo obrero al corazón de la Iglesia.
Ellos y ellas
nos enseñaron a creer
cuando parecía que era de noche;
a esperar
cuando el cansancio se hacía dueño del alma;
a amar
cuando la injusticia hería la dignidad de las personas trabajadoras.
Hoy, Señor,
en esta sociedad del cansancio,
del descarte y de la indiferencia,
queremos acoger su luz.
Porque, aunque es de noche,
seguimos creyendo
que tu Reino germina
en el esfuerzo cotidiano,
en la solidaridad callada,
en la lucha por la justicia,
en la ternura que acompaña,
en la fe que sostiene.
Te damos gracias
por la vocación laical,
por la ministerialidad sencilla y fecunda
de tantas y tantos
que hacen Iglesia en el mundo obrero;
por quienes anuncian,
por quienes escuchan,
por quienes cuidan,
por quienes sostienen la esperanza
cuando parece apagarse.
Y te encomendamos especialmente a Goyo.
Él, nuestro compañero,
ha muerto en el campo de honor
del trabajo y de la lucha,
de la fe compartida,
del compromiso humilde,
de la fraternidad hecha vida.
Recíbelo en tu Reino,
donde ya no hay cansancio,
ni lágrimas,
ni derrotas.
Que encuentre allí
a quienes le precedieron,
y que desde tu Casa
siga alentándonos
a vivir con pasión el Evangelio
y a seguir siendo
Iglesia encarnada en el mundo obrero.
Señor Jesús,
te ofrecemos todo el día:
nuestro trabajo y nuestras luchas,
nuestras alegrías y nuestras penas.
Concédenos pensar como Tú,
trabajar contigo
y vivir en Ti.
Que tu Reino sea un hecho
en las fábricas y en los talleres,
en las minas y en los campos,
en la mar y en las escuelas,
en los despachos y en nuestras casas.
Que quienes sufren desaliento
permanezcan en tu Amor.
Y que los obreros y obreras muertos
en el campo de honor
del trabajo y de la lucha,
descansen en paz.
Madre de los pobres,
Madre del mundo obrero,
ruega por nosotros.
Amén.
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Consiliario de la HOAC de Bilbao



