León XIV sitúa la dignidad y el trabajo como medida de progreso humano

El Papa dedica la cuarta catequesis de su ciclo sobre Gaudium et spes al trabajo y al progreso técnico, social y científico, que reclama orientar hacia la dignidad y las condiciones de vida de todas las personas
León XIV ha situado el trabajo humano y los avances técnicos, científicos y sociales ante un criterio que permite juzgar su verdadero valor: solo constituyen un auténtico progreso cuando sirven para mejorar las condiciones de vida de todas las personas, “especialmente de los más desfavorecidos”.
El Papa ha dedicado a “la actividad humana en el mundo” la cuarta catequesis de su ciclo sobre la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II. Después de abordar en las semanas anteriores las contradicciones del mundo contemporáneo, la dignidad humana y la vida en comunidad, León XIV ha avanzado ahora hacia una cuestión especialmente relacionada con el mundo del trabajo: qué sentido tienen la actividad humana y el progreso y hacia dónde deben orientarse.
“¿Cuál es el valor de la actividad humana en el mundo, y, por lo tanto, del progreso técnico, social y científico?”, ha planteado al comienzo de la audiencia general celebrada este miércoles en la plaza de San Pedro.
La respuesta que desarrolla a partir del texto conciliar parte de una valoración positiva de la capacidad humana para transformar la realidad. El ser humano, ha explicado, es “agente del progreso” y, mediante su libertad e inteligencia, aumenta sus conocimientos y contribuye a que avance toda la sociedad.
Pero el progreso no queda legitimado simplemente porque aumente las capacidades científicas o tecnológicas. Necesita una orientación y una finalidad.
El trabajo cotidiano como actividad humana
La reflexión de León XIV concede al trabajo un lugar central y clave dentro de esa actividad transformadora.
El Papa ha reivindicado la capacidad de mujeres y hombres para participar activamente en la construcción del mundo. La humanidad y, con ella, “el trabajo, el progreso y la autonomía de las realidades creadas” no quedan anulados por la relación con Dios.
De ahí deriva una consideración particularmente significativa para la espiritualidad del trabajo: “para encontrar a Dios, el ser humano no debe abandonar las ocupaciones terrenas”, sino que puede vivir su vocación “haciendo bien su trabajo cotidiano y santificándolo”.
León XIV ha recordado además que en la propia celebración de la Eucaristía se presenta ante el altar “el fruto del trabajo humano”, representado por el pan y el vino.
La afirmación da recorrido a la atención que el pontífice viene prestando al trabajo durante este ciclo sobre Gaudium et spes. En la catequesis anterior, León XIV recuperó la denuncia conciliar de las “condiciones laborales degradantes”, aquellas que reducen a quien trabaja a un “mero instrumento de lucro”.
También advirtió entonces del riesgo de acostumbrarse a “delegar en los algoritmos decisiones que corresponden solo a la conciencia humana”, introduciendo la inteligencia artificial y la automatización dentro de la reflexión sobre dignidad, comunidad y trabajo.
La catequesis de esta semana da un paso más, ya que no se limita a preguntar por las condiciones en las que se desarrolla el trabajo o por quién controla la tecnología, sino por la finalidad misma del progreso que ambos contribuyen a producir.
Un progreso para toda la persona y para todas las personas
El Papa ha recuperado la valoración positiva que Gaudium et spes realiza de los esfuerzos desarrollados durante siglos para conseguir mejores condiciones de vida. Las conquistas humanas no son consideradas una amenaza, sino una expresión de la capacidad de las personas para desarrollar la creación y transformar el mundo.
Sin embargo, León XIV ha establecido una condición para poder hablar de “auténtico progreso humano”.
Debe ser, ha señalado, progreso de toda la persona y para todas las personas. Y el progreso técnico y científico necesita estar “animado y orientado por la caridad”.
Solo de esta manera, ha añadido, podrá utilizarse “para defender la dignidad del hombre y promover las condiciones de vida de todos, especialmente de los más desfavorecidos”.
La formulación introduce un criterio para valorar avances tecnológicos, científicos o económicos más allá de su capacidad para generar crecimiento, productividad o nuevas posibilidades técnicas: observar quién se beneficia efectivamente de ellos y quién permanece al margen y es excluido.
Esta perspectiva mantiene la continuidad con la primera catequesis del ciclo, celebrada el 2 de septiembre. Entonces, León XIV llamó a la Iglesia a “desenmascarar” las contradicciones de un mundo que nunca había dispuesto de tantas riquezas y posibilidades económicas mientras una parte considerable de la humanidad sigue padeciendo hambre y miseria.
La cuestión que atraviesa ambas intervenciones es, por tanto, similar: no basta con determinar cuánto progreso es capaz de producir una sociedad, sino cómo se distribuyen sus frutos y si alcanzan a quienes parten de posiciones más desfavorables.
Compartir también el conocimiento
León XIV ha incorporado otro elemento a esta concepción del progreso: el acceso al conocimiento.
El Concilio, ha explicado, invita a compartir “el pan del saber y del saber-hacer” para que todas las personas y todos los pueblos puedan desarrollar sus capacidades.
El conocimiento científico y técnico deja así de aparecer únicamente como una ventaja competitiva para convertirse también en un bien que debe contribuir al desarrollo humano.
La afirmación adquiere una particular actualidad ante tecnologías capaces de concentrar conocimientos, datos, capacidad de decisión y poder económico en un número reducido de empresas y países. Lo relevante no consiste solamente en desarrollar más tecnología, sino en determinar para quién se desarrolla, quién puede acceder a ella y qué consecuencias produce sobre la vida de las personas.
En todo el recorrido que León XIV está realizando por Gaudium et spes, el criterio claves es que la persona debe permanecer en el centro de las transformaciones sociales, económicas y tecnológicas.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



