León XIV cuestiona una justicia basada solo en el mérito y el cálculo

El Papa recurre a la parábola de los trabajadores de la viña para reivindicar una justicia “más generosa” que no mida a las personas únicamente por lo que han conseguido o creen merecer
León XIV ha cuestionado una concepción de la justicia determinada exclusivamente por el mérito, el cálculo y los resultados alcanzados. Lo ha hecho este domingo durante el Ángelus, al comentar la parábola evangélica de los trabajadores de la viña, en la que quienes llegan al final de la jornada reciben del propietario la misma paga que quienes han trabajado desde primera hora.
La reflexión del Papa interpela una idea muy presente en las sociedades contemporáneas: que aquello que cada persona tiene depende fundamentalmente de lo que ha sido capaz de conseguir y, por tanto, de lo que merece.
León XIV se ha detenido precisamente en la reacción de quienes habían trabajado durante toda la jornada y contemplan cómo el propietario trata de la misma manera a los últimos. Esa reacción, ha explicado, podría haberse evitado fácilmente si el pago se hubiera realizado en otro orden. Pero el dueño manda expresamente comenzar “por los últimos y acabar por los primeros”.
Para el pontífice, ahí está una de las claves del relato: “la revelación de la bondad de Dios es para todos, no sólo para unos cuantos”.
Cuando el mérito no explica toda la vida
La reflexión adquiere una dimensión social cuando León XIV se refiere a quienes “se consideran los primeros y creen haberse ganado lo que son, haber merecido los resultados que han alcanzado”.
Ante esa lógica, el Papa sostiene que “la ley del amor interrumpe la del cálculo” y que “la experiencia de la misericordia extiende la del mérito”.
No es una negación del esfuerzo ni del trabajo realizado. En la propia parábola, quienes fueron contratados a primera hora reciben exactamente la cantidad que habían acordado. Lo que se cuestiona es que el mérito individual pueda convertirse en la única medida para determinar lo que corresponde a cada persona.
La parábola introduce así una planteamiento: qué ocurre con quienes, por las circunstancias de su vida, no consiguen incorporarse en igualdad de condiciones al trabajo, llegan más tarde, encadenan periodos de desempleo o simplemente no pueden responder a los criterios con los que una sociedad determina quién ha tenido éxito.
El mensaje cuestiona una mirada que atribuya exclusivamente al esfuerzo individual tanto el éxito como el fracaso y olvide las circunstancias sociales que condicionan las oportunidades de cada persona.
Los últimos también forman parte de la viña
La parábola resulta especialmente sugerente desde el mundo del trabajo porque sus protagonistas son personas que esperan ser contratadas. Unos encuentran trabajo al comienzo de la jornada; otros tienen que esperar hasta las últimas horas.
León XIV ya había comentado este mismo pasaje evangélico en junio. Entonces subrayó que el propietario de la viña no mira únicamente el mérito, sino también la necesidad de cada trabajador. La justicia que aparece en la parábola parte de que todos necesitan lo necesario para vivir y de que ninguno debe quedar definitivamente fuera.
El mensaje de este domingo vuelve sobre esa lógica desde otra perspectiva. Dios, sostiene el Papa, tiene “caminos diferentes y pensamientos nuevos” también para quienes creen que la posición alcanzada es exclusivamente fruto de sus propios méritos.
Es una afirmación que interpela particularmente a sociedades en las que tener empleo continúa siendo uno de los principales mecanismos de integración económica y social, mientras el desempleo, la precariedad, la enfermedad, los cuidados o la edad pueden expulsar temporal o definitivamente a muchas personas del mercado laboral.
Desde esta perspectiva, la pregunta que deja la parábola no es únicamente cuánto ha trabajado cada cual, sino qué sucede con quienes permanecen esperando una oportunidad.
Una justicia “más generosa”
León XIV ha situado su reflexión en la resistencia humana ante lo que ha denominado una “justicia más generosa y un amor más grande”. La igualdad de trato entre los trabajadores de la parábola provoca malestar precisamente entre quienes consideran que su mayor esfuerzo debería traducirse necesariamente en una diferencia respecto de los últimos.
El Papa no niega esa reacción. La utiliza para mostrar la distancia entre la lógica del cálculo y la lógica de una misericordia que no abandona a quien llega después.
La reflexión conecta con el ciclo de catequesis sobre Gaudium et spes que León XIV inició a comienzos de septiembre. En su primera intervención, el Papa denunció la contradicción entre una humanidad que nunca había dispuesto de tanta riqueza y capacidad económica y la persistencia del hambre y la miseria.
Días después, reclamó que el trabajo y la dignidad sean medidas del éxito económico y advirtió de que los acuerdos deben evaluarse también por sus consecuencias sobre quienes disponen de menos poder para defenderse.
Y esta misma semana ha recuperado la denuncia de Gaudium et spes contra las condiciones laborales degradantes, aquellas que reducen a la persona trabajadora a un “mero instrumento de lucro”.
El Ángelus de este domingo añade otro elemento a esa secuencia: una sociedad justa no puede contemplar a las personas únicamente desde lo que producen, consiguen o consideran haber merecido.
León XIV ha resumido esta lógica contraponiendo cálculo y amor, mérito y misericordia, rivalidad y paz. No para borrar las diferencias ni negar el esfuerzo, sino para recordar que la dignidad de una persona precede a cualquier balance sobre sus resultados.
Y en una sociedad que acostumbra a clasificar entre quienes triunfan y quienes fracasan, quienes producen y quienes dependen de otros, quienes llegaron primero y quienes siguen esperando, la parábola coloca deliberadamente a estos últimos delante.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



