El laberinto de Ceuta sigue sin solución entre la bronca política y judicial

El laberinto de Ceuta sigue sin solución entre la bronca política y judicial
Foto | Congreso.es
La sesión del Congreso confirmó el bloqueo partidista de la crisis de Ceuta y el acoso sin tregua que le espera a un Gobierno, acorralado también por el poder judicial, de aquí a las elecciones generales.

Si la población ceutí tiene razones para sentirse desamparada por el Estado español, los habitantes a un lado y otro del Estrecho de Gibraltar acumulan motivos para considerar que están siendo utilizados en la confrontación partidista por la oposición en su camino a La Moncloa.

Al Gobierno de coalición, enredado en el laberinto creado por sus propios errores de cálculo y su ensimismamiento, le están cegando las salidas el poder territorial del PP-Vox y ahora también la Justicia.

La Audiencia Nacional ha creído conveniente entorpecer una de las medidas contempladas para aliviar la presión demográfica en la ciudad, al suspender de manera cautelar la utilización del puerto para instalar el campamento que debía acoger a quienes cruzaron masivamente la frontera.

El Partido Popular se encargó en la sesión de control de dejar clara su posición. Solo apoyará la devolución colectiva de personas migrantes, y nada más.

Esta es una posibilidad apuntada en el Pacto Europeo de Asilo y Refugio, pero de difícil aplicación, salvo interpretación más que relajada de las garantías legales existentes, que no es una práctia que desconozca.

Gracias a una oportuna lectura selectiva de la legislación vigente,  las Comunidades Autónomas que controla el PP, en muchos casos, con el apoyo de Vox, se niegan a acoger a personas migrantes, sean menores con derecho a protección internacional, solicitantes de asilo y refugio o mujeres en situación de vulnerabilidad, mientras la administración de la ciudad autónoma se desentiende de sus obligaciones hacia la infancia desprotegida.

El grupo parlamentario que dirige Feijóo había apoyado la propuesta de la ultra derecha para desplegar de forma permanente al Ejército para combatir la inmigración irregular y no dudó en respaldar otra contra la distribución por el resto de España de las personas menores de edad de origen extranjero que habitan la ciudad autónoma.

“Nos negamos a que los españoles se tengan que acostumbrar al caos”, en referencia a la situación que vive Ceuta, argumentó la diputada de Vox, Blanca Armario, como si negarse redujera en algo la agitación en que está sumida la ciudad. “Los menores, con sus padres y los mayores, a sus países de origen”, proclamó sin entrar en detalles

Ana Alós, del PP, alegó que atender a la infancia desatendida sería avalar que “los menores puedan instrumentalizarse como arma de presión en las fronteras” -de la utilización partidista, en cambio, no dijo nada- y apeló al cumplimiento del acuerdo de retorno suscrito en 2007 con Marruecos, al que su partido acusa de haber reditado una nueva marcha verde para conquistar la ciudad.

Convalidado el decreto de ayudas a Ceuta

El Ejecutivo de Sánchez, que parece fiarlo todo al esfuerzo presupuestario para poder devolver la normalidad a una ciudad que lleva mes y medio en vilo, tuvo el respiro de ver convalidado el real decreto ley de medidas urgentes de apoyo a Ceuta. Con los votos a favor del PP, finalmente, además de los grupos que habitualmente apoyan al Ejecutivo. Vox fue la única formación que lo rechazó, mientras que los siete diputados de Junts optaron por la abstención.

Antes, el presidente Sánchez aguantó como pudo las embestidas de la oposición política, abonada a los relatos hiperbólicos y graves acusaciones, cuanto menos prematuras.

Núñez Feijóo reprochó a Pedro Sánchez el “preferir cronificar el problema”, incompetencia o falsedad, sin descartar las tres cosas a la vez, a lo que el aludido replicó con la misma dialéctica ofensiva.

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“¿Ustedes quieren cronificar el problema o resolverlo?”, repreguntó Sánchez, que acusó al PP de no hacer otra cosa que “poner palos en la rueda”.

La trifulca parlamentaria continúo con un Gobierno, “donde quería” el PP, y un presidente acusando a los demás de patriotismo de “pura fachada”.

El mutismo, casi una inmolación voluntaria, de Sánchez al ser preguntado por sus relaciones con el rey marroquí y sus ministros, permitió a Feijóo hablar de “vergüenza”, aunque reservó a sus subordinados de partido los dardos más hirientes y la semántica cercana a la que emplea el portavoz de Vox, Santiago Abascal, quien desde hace legislaturas considera “usurpador” y “criminal” al actual presidente, sin necesidad de esperar a juicio alguno.

Deportaciones masivas o colaboración de Marruecos

Sin más solución que las inmediatas “deportaciones masivas”, de dudosa legalidad y ninguna fraternidad, que defienden los unos, o la deseada colaboración, nunca desinteresada, del vecino marroquí, ahora aliado de EEUU e Israel, que esperan los otros, la crisis de todo tipo (humanitaria, fronteriza, soberana, diplomática, económica, social…) se “cronifica” y “enquista”.

La bronca política continúa para delicia de los responsables de las campañas electorales venideras y los medios de comunicación entregados con ardor y fervor a agitar el ambiente, mientras caen en el olvido las más de 140 personas que murieron al intentar llegar a suelo europeo y crece la tensión en este singular enclave de soberanía española y raíces europeas en continente africano.

El poder judicial en España ha abierto una causa en la Audiencia Nacional para tratar de identificar a los responsables últimos de la entrada masiva de personas en territorio español y del ataque híbrido a la soberanía nacional. Con gran velocidad, trata de hacer cumplir la normativa sobre prevención de incendios y seguridad laboral en el puerto de Ceuta, justo cuando estaba a punto de abrirse el campamento para atender a las personas migrantes que vagan por las playas y calles de Ceuta.

Se ve que el cumplimiento de los derechos fundamentales contemplados en la Constitución, el sometimiento a la legislación universal humanitaria que el Estado español ha suscrito y la seguridad y estabilidad que necesitan todas las personas, también las caballas, deberán esperar a que termine esta batalla política que se está librando en múltiples frentes.

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