Von der Leyen proyecta una Europa más autónoma, industrial y defensiva con la agenda social aún pendiente

Ursula von der Leyen ha proyectado una Europa más autónoma, tecnológica y defensiva ante un mundo que considera cada vez más hostil. La presidenta de la Comisión ha confirmado una Ley de Empleo de Calidad y ha reivindicado los cuidados y la vivienda como derechos, pero sin concretar recursos suficientes. La Confederación Europea de Sindicatos reclama salarios justos, control humano de la inteligencia artificial, contratos estables y un plan de empleo frente al coste de la vida. Para Ceuta, Bruselas compromete apoyo europeo, aunque vuelve a priorizar el control fronterizo y los retornos
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha presentado ante el Parlamento Europeo una Unión más autónoma, defensiva e intervencionista frente a las amenazas exteriores, la competencia industrial, la emergencia climática y la irrupción de la inteligencia artificial. Sin embargo, los instrumentos concretos se concentran principalmente en la competitividad, la energía, las materias primas, la seguridad y la defensa, mientras que la agenda social queda pendiente de futuras leyes, pactos y planes todavía sin desarrollar.
“En Europa, las personas siempre serán lo primero”, proclamó Von der Leyen durante el discurso sobre el estado de la Unión pronunciado este miércoles en Estrasburgo. La afirmación resume una intervención dominada por la construcción de una “Europa independiente”, capaz de reducir sus dependencias energéticas, tecnológicas, industriales y militares.
La presidenta defendió que “solo Europa puede ofrecer una verdadera soberanía a los europeos” ante un mundo que describió como “abiertamente hostil”. Esa autonomía exige, según su planteamiento, completar el mercado único, integrar los mercados de capitales, acelerar permisos e inversiones, ampliar las redes eléctricas, garantizar el suministro de materias primas, reforzar la defensa y proteger las fronteras exteriores.
Von der Leyen reconoció que las sucesivas crisis están afectando a las familias, especialmente por el coste de la vida y de la vivienda, mientras la velocidad del cambio tecnológico altera el empleo y los medios de subsistencia. No obstante, el discurso no incluyó medidas inmediatas para recuperar poder adquisitivo ni un plan específico de creación de puestos de trabajo.
La secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), Esther Lynch, considera que las personas trabajadoras viven con “una inseguridad sin precedentes” que amenaza las vidas que han construido. Esperaban, señaló, “un verdadero plan para su futuro”, respaldado por inversiones y acompañado de una explicación clara sobre los empleos que generará.
“No escucharon que la UE esté preparada para ofrecer una solución a la crisis del coste de la vida y a la creciente crisis del empleo”, lamentó la dirigente sindical.
Una Ley de Empleo de Calidad sometida a examen
El principal anuncio relacionado con el mundo del trabajo es la presentación de una Ley de Empleo de Calidad antes de que termine el año. Von der Leyen la vinculó a los efectos desiguales de la inteligencia artificial sobre capacidades, generaciones y regiones, así como a las dificultades de las personas jóvenes para acceder a un primer empleo.
“Desde la educación hasta el empleo, la IA debe ayudar a desarrollar capacidades, mejorar la calidad de los puestos de trabajo y ofrecer a los trabajadores una oportunidad justa”, afirmó.
La CES valora la confirmación como “un paso importante en la dirección correcta” y recuerda que el sindicalismo europeo ha presionado para que la Comisión impulse esta iniciativa. Pero Lynch advierte de que “una fecha no garantiza el contenido”.
Para superar esa prueba, la futura ley deberá garantizar, según la organización sindical, salarios justos, contratos estables, lugares de trabajo seguros y saludables, derecho a la desconexión, mayor negociación colectiva y una regulación efectiva de la subcontratación y de los intermediarios laborales. También deberá permitir anticipar y gestionar las consecuencias de las transiciones ecológica y digital.
La inteligencia artificial ocupa una parte sustancial del discurso. Von der Leyen defendió el Reglamento europeo, anunció mayor cooperación internacional para evaluar los modelos más avanzados y prometió ampliar la capacidad de computación de la Unión. La Comisión quiere extender la IA a la salud, el transporte, la agroalimentación, la fabricación avanzada, la defensa y el espacio.
La presidenta sostuvo que Europa quiere “una IA con intervención humana” y utilizó como ejemplo la atención sanitaria: “La IA debe empoderar a nuestros médicos, no sustituirlos”.
La CES reclama que ese principio se aplique al conjunto del mundo del trabajo. A juicio de Lynch, la presidenta abordó los riesgos de la inteligencia artificial casi exclusivamente desde la seguridad y no desde sus consecuencias sobre el empleo y los ingresos.
“Si realmente quiere una ‘IA con intervención humana’, eso comienza con las personas trabajadoras que prestan nuestros servicios y hacen posibles nuestras noticias y nuestra cultura”, señaló. Para los sindicatos, la participación laboral no puede limitarse a recibir formación después de la implantación de la tecnología: las plantillas y sus representantes deben intervenir en las decisiones sobre su introducción y funcionamiento.
Vivienda y cuidados como derechos, todavía sin garantías
Von der Leyen recuperó el Pilar europeo de derechos sociales ante su décimo aniversario y anunció una cumbre junto con el presidente del Consejo Europeo, António Costa. También avanzó un Pacto Europeo de Cuidados, inversiones territoriales para garantizar el “derecho a permanecer” y la primera Ley europea de la Vivienda, orientada a intervenir sobre los alquileres de corta duración y la especulación.
“Permanecer en una región no es un privilegio. Los cuidados no son un privilegio. La vivienda no es un privilegio. Son derechos”, afirmó.
La declaración eleva políticamente tres problemas centrales para la vida de la ciudadanía europea, pero el discurso no precisó la financiación, las obligaciones públicas ni las garantías exigibles que convertirán esos principios en derechos efectivos.
El Pacto Europeo de Cuidados aparece principalmente como respuesta al cambio demográfico. Queda por determinar si incorporará la mejora de las condiciones laborales, la profesionalización del sector, la protección de las trabajadoras migrantes y una financiación pública suficiente. Tampoco se concretaron las herramientas con las que la futura legislación de vivienda afrontará los intereses financieros e inmobiliarios que impulsan los alquileres y dificultan la emancipación de las personas jóvenes.
La CES reclama que el aniversario del pilar social no quede en “buenas palabras”, sino que conduzca a un plan de acción con plazos, legislación y recursos. También valora el compromiso de obtener nuevos recursos propios para financiar el presupuesto comunitario de 2028-2034, aunque exige que se destinen a empleo, formación y cohesión social, y no solamente a competitividad y defensa.
El reparto presupuestario será una de las principales tensiones de la nueva etapa europea. La Comisión quiere financiar simultáneamente la reindustrialización, la autonomía energética, la adaptación climática, la capacidad tecnológica, la seguridad, el apoyo a Ucrania y el aumento de la defensa. Pero Von der Leyen también reclamó “claras decisiones de política fiscal” para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas.
La central sindical europea ha advertido igualmente contra el “pacto contra la sobrerregulación” propuesto por la presidenta. La simplificación administrativa, sostiene la CES, no puede convertir los derechos mínimos europeos en un límite que impida a los Estados o a la negociación colectiva aprobar condiciones más favorables.
“Los mejores estándares laborales se construyen desde abajo, no mediante un techo establecido en Bruselas”, defendió Lynch. Limitar las normas nacionales al mínimo europeo consolidaría, a su juicio, los bajos salarios y la inseguridad. “Las personas trabajadoras necesitan libertad para negociar más derechos, no menos”, concluyó.
Clima, defensa y una respuesta desigual ante las guerras
La emergencia climática ocupó otro de los grandes bloques de la intervención. Von der Leyen recordó que Europa se calienta dos veces más rápido que la media mundial y cifró en 660.000 las hectáreas quemadas durante el verano, en doce millones las toneladas de cultivos perdidas y en al menos 35.000 las muertes adicionales durante las olas de calor.
“Estos han sido los meses de verano más cálidos de la historia, pero probablemente los más fríos de los años venideros”, advirtió.
La Comisión presentará un marco de resiliencia climática, identificará los cien territorios europeos más vulnerables, creará una alianza de seguros climáticos y propondrá un plan contra las olas de calor. También prepara una iniciativa sobre el agua y estudiará una futura flota europea de extinción de incendios.
Aunque Von der Leyen aseguró que la Unión mantendrá sus objetivos climáticos, los anuncios se concentran en la adaptación y la gestión de los daños. El discurso apenas desarrolla la transición justa para las personas trabajadoras y los territorios afectados por la transformación productiva.
La defensa europea, en cambio, aparece acompañada de instrumentos precisos. La presidenta recordó que el gasto militar ha aumentado cerca de un 80% en cinco años y anunció una nueva estrategia de seguridad, un posible protocolo europeo de emergencia, un Consejo Europeo de Seguridad y un instrumento común para capacidades estratégicas.
También confirmó más apoyo militar y energético a Ucrania, la adquisición de misiles Patriot, el desarrollo conjunto de un sistema antimisiles y una aplicación más intensa de las sanciones contra Rusia.
Ante Gaza, Von der Leyen denunció el “profundo sufrimiento” de la población palestina, la violencia de los colonos en Cisjordania y el proyecto “ilegal” de asentamiento E1. Admitió que la división de los Estados miembros ha impedido a Europa cambiar el curso de los acontecimientos, pero no anunció nuevas medidas de presión sobre el Gobierno israelí.
El contraste resulta evidente. Ante Rusia, la Comisión detalla sanciones, compras militares y proyectos defensivos. Ante la actuación israelí, concentra su respuesta en la ayuda humanitaria, la reconstrucción y la defensa de una solución de dos Estados.
Ceuta es Europa, pero la respuesta vuelve a centrarse en las fronterasLa crisis de Ceuta entró de manera expresa en el discurso sobre el estado de la Unión. Ursula von der Leyen se dirigió directamente a la población española para comprometer el respaldo comunitario: “La frontera de Ceuta es una frontera europea. Porque Ceuta es España. Ceuta es Europa. Y Europa estará ahí para ayudaros”. La presidenta relacionó lo sucedido durante el verano con otros episodios registrados en las fronteras orientales y mediterráneas de la Unión. Aunque reconoció que son acontecimientos de distinta naturaleza, sostuvo que comparten la explotación de personas vulnerables por traficantes, redes criminales o actores que utilizan los movimientos migratorios como instrumento de presión. La Comisión propondrá un nuevo marco europeo de respuesta a emergencias. Se activará, según Von der Leyen, bajo criterios “estrictamente definidos” y permitirá flexibilizar temporalmente los procedimientos ordinarios. El alcance de esas excepciones, su duración y las garantías jurídicas aplicables serán determinantes para evitar que la emergencia reduzca los derechos de las personas migrantes y solicitantes de asilo. Von der Leyen anunció igualmente el refuerzo de Frontex, la aceleración de los retornos, mejores sistemas de alerta y una mayor cooperación con terceros países. “Somos nosotros, los europeos, quienes decidimos quién viene a nuestra Unión y en qué circunstancias. Y no los tratantes ni los traficantes”, afirmó. El enfoque vuelve a situar en primer plano la seguridad y el control de las fronteras. La presidenta aseguró que la Unión respetará sus valores y los derechos fundamentales, protegerá a quienes buscan protección y facilitará vías seguras y regulares mediante nuevas oficinas en los países socios. También anunció una iniciativa mediterránea de competencias y empleo juvenil para actuar sobre algunas de las causas de la migración. Sin embargo, no concretó medidas adicionales de acogida, asistencia humanitaria, protección de menores o garantía del derecho de asilo. El respaldo europeo a Ceuta deberá medirse no solo por la capacidad para controlar su frontera, sino también por la respuesta ofrecida a las personas atrapadas en una crisis humanitaria. Ceuta es Europa también cuando se trata de proteger la dignidad y los derechos humanos. |
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



