Los obispos europeos alertan de que la nueva política de retornos amenaza la dignidad de las personas migrantes

La Iglesia europea muestra su “profunda preocupación” tras la aprobación del nuevo Reglamento de Retorno de la UE y advierte de los riesgos de ampliar la detención de migrantes, limitar garantías y externalizar responsabilidades a terceros países. Para el organismo eclesial europeo, esta decisión plantea una cuestión de fondo sobre “qué tipo de Europa queremos construir”
La Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) ha advertido de que el nuevo Reglamento de Retorno –que complementa el mal Pacto Europeo sobre Migración y Asilo— aprobado este miércoles por el Parlamento Europeo, con 418 votos a favor, 218 en contra y 30 abstenciones, plantea “serias cuestiones éticas y humanitarias” y puede debilitar la protección efectiva de los derechos fundamentales de las personas migrantes.
En una declaración firmada por su presidente, monseñor Mariano Crociata, el organismo eclesial europeo reconoce “la legítima responsabilidad de las autoridades públicas de gestionar la migración, garantizar la integridad de las fronteras y combatir la trata de seres humanos”, pero expresa su “profunda preocupación” por aquellos aspectos del nuevo marco normativo que corren el riesgo de poner en segundo plano “la dignidad de las personas vulnerables”.
La entidad que agrupa a los episcopados de la Unión Europea señala especialmente tres cuestiones: “la ampliación de la detención, las limitaciones a los recursos efectivos y las apelaciones, y la creciente externalización de responsabilidades hacia terceros países”. Unas medidas que, a juicio de Crociata, obligan a plantear interrogantes desde una perspectiva ética y humanitaria.
La dignidad humana como centro de la política migratoria
Ante a una visión centrada únicamente en el control fronterizo, los obispos europeos recuerdan que “la migración no es simplemente una cuestión de procedimientos, estadísticas o gestión de fronteras”, sino que afecta a “seres humanos: mujeres, hombres y niños, cada uno de ellos poseedor de una dignidad inviolable que debe permanecer en el centro de toda decisión política”.
La declaración incorpora como referencia la reciente visita del papa León XIV a las Islas Canarias, donde el pontífice volvió a poner en el centro el drama humano de las rutas migratorias y pidió no permanecer indiferentes ante quienes “mueren en el mar, caen víctimas de la trata de personas o se ven obligados a huir de la guerra, la violencia, la persecución, el hambre o la degradación ambiental”.
En esa misma línea, Crociata recoge las palabras del Papa para recordar que las personas migrantes no son “una categoría o una estadística”, sino personas que “podrían formar parte de nuestra propia familia”. Estas palabras, subraya el presidente de la COMECE, “interpelan nuestra conciencia” y llaman a mirar más allá “del miedo y de la conveniencia política”.
La Iglesia europea recuerda que la UE nació sobre la convicción de que la dignidad humana es inviolable y que la solidaridad entre los pueblos “no es un ideal opcional, sino una responsabilidad fundamental”. Por ello, advierte de que Europa no puede afirmar que defiende esos valores mientras se acostumbra a que “el Mediterráneo y el Atlántico” se conviertan en “cementerios silenciosos” para quienes buscan seguridad y un futuro para sus familias.
Seguridad y solidaridad deben avanzar juntas
La representación de las conferencias episcopales ante las instituciones comunitarias reclama que las políticas de migración y asilo permanezcan “firmemente ancladas” en el respeto a la dignidad humana, los derechos fundamentales, el derecho a solicitar asilo, la protección de la unidad familiar y una atención especial a las personas más vulnerables.
“La seguridad y la solidaridad no son principios opuestos; deben avanzar juntas”, insiste el comunicado.
El texto también recupera una de las claves de la enseñanza social de la Iglesia sobre movilidad humana: la responsabilidad compartida de los países de origen, tránsito y destino para abordar las causas profundas que obligan a las personas a abandonar sus hogares.
En este sentido, los obispos europeos recuerdan que “toda persona tiene derecho a buscar protección cuando su vida está amenazada”, pero también “el derecho a no verse obligada a abandonar su tierra a causa de la guerra, la persecución, la pobreza, la corrupción o el colapso ambiental”.
Para la COMECE, la votación del Parlamento Europeo sobre el Reglamento de Retorno va más allá de una decisión concreta de política migratoria. En juego está una cuestión de mayor alcance sobre “qué tipo de Europa queremos construir”.
En este momento decisivo, concluye el organismo eclesial europeo, Europa está llamada a no alejarse de sus valores fundacionales, sino a reafirmarlos “con valentía, sabiduría y humanidad”.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)


