León XIV reclama leyes que impidan subordinar la dignidad de los trabajadores a los algoritmos

El papa León XIV ha reclamado una legislación capaz de orientar el desarrollo de la inteligencia artificial hacia el bien común, proteger los derechos humanos y evitar que la eficiencia tecnológica termine imponiéndose sobre la dignidad de las personas, incluida la de los trabajadores
El Papa ha planteado estas exigencias durante un encuentro con participantes en la XVII reunión anual de la International Catholic Legislators Network, celebrada en Roma bajo el lema “Dignidad humana e inteligencia artificial: desafíos, oportunidades y control”.
Ante los legisladores católicos, León XIV ha defendido que la innovación tecnológica no debe ser obstaculizada, pero sí “guiada con sabiduría”. Para ello ha señalado como criterios la dignidad inviolable de cada persona, el bien común, la destinación universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad, principios centrales de la doctrina social de la Iglesia.
Una legislación adecuada, ha explicado, debería favorecer la creatividad científica y tecnológica al tiempo que protege los derechos y libertades, evita la explotación de los usuarios, garantiza la privacidad y la transparencia y contribuye a reforzar las instituciones democráticas.
La dignidad del trabajo frente a la optimización
León XIV ha advertido especialmente contra una tecnología que concentre poder y capacidad de decisión. Los algoritmos, ha señalado, no pueden determinar “quién es visto y quién permanece invisible” ni decidir si la dignidad de los trabajadores debe quedar subordinada a la optimización de los sistemas.
El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial puede reproducir además las desigualdades entre países. El pontífice ha pedido permanecer alerta para impedir que la innovación se convierta en “otro vehículo de colonialismo ideológico o económico”, generando nuevas dependencias de las naciones más pobres respecto de las más ricas.
Frente a estos riesgos, ha reclamado marcos jurídicos adecuados, mecanismos independientes de vigilancia y educación de los usuarios, además de una política que no renuncie a su responsabilidad de orientar el desarrollo tecnológico.
Una inteligencia al servicio del bien común
El Papa ha situado también a la familia como “primera escuela de humanidad” y ha pedido políticas que fortalezcan el matrimonio, apoyen a los padres en su tarea educativa y permitan a los jóvenes mirar al futuro con confianza.
“El mundo no necesita una inteligencia artificial que disminuya la humanidad”, ha afirmado León XIV. Lo que necesita, ha añadido, es “una inteligencia humana iluminada por la sabiduría”, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica orientada por la caridad.
Solo así, ha concluido, la inteligencia artificial podrá convertirse “no en un rival de la humanidad, sino en un servidor del bien común”.
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Redacción de Noticias Obreras.



