En un mundo violentado, cuidémonos como pueblos y Tierra malheridos

En un mundo violentado, cuidémonos como pueblos y Tierra malheridos
Foto | Dominik Lückmann (unsplash)
Domina nuestro planeta una violencia estructural global. El poder militar, económico y financiero que asesina con total impunidad, es el mismo que contamina y esquilma territorios y los pueblos que los habitan. Y nos deja sin vivienda, precariza y maltrata nuestras vidas, nos llama a la insolidaridad, usa la inteligencia artificial para controlarnos… mientras socava la democracia y los derechos humanos

Este sombrío panorama no debe provocarnos «ecoansiedad», ni paralizarnos. Asumir la realidad es condición necesaria para transformarla. Las Iglesias de América Latina nos llevan ventaja. El clima asfixiante de violencia estructural antes descrito lo sufren desde siempre las comunidades afectadas por el extractivismo o el latifundismo. El Evangelio es su fuerza para vivir con alegría y sembrar vida. Optar por la ecología integral ha sido su respuesta valiente a la llamada del Espíritu en estos tiempos difíciles.

Como me piden propuestas concretas para vivir esta ecología integral, lanzo algunas ideas. Podéis recrearlas y reformularlas en vuestros contextos particulares. Eso sí: mejor, en comunidad.

Primero: tenemos el reto de crecer en una espiritualidad ecológica que nos sostenga, nos haga sentir en comunión con toda la Creación y conecte nuestras luchas por la paz y la justicia con la confianza, el asombro y el cuidado de la casa común.

Las comunidades cristianas estamos dando pasos para cuidarnos y cuidar. Cuidar el trabajo, cuidar la vida. Sigamos adelante: asumamos la vivencia radical y prioritaria de la ecología integral (todo está conectado) para que nuestra opción por los «vulnerabilizados» pueda ser real y efectiva.

Partamos de la visión «piensa globalmente, actúa localmente». En nuestros pueblos y ciudades existen variadas iniciativas de cuidado de la casa común y de los «vulnerabilizados». Participemos en ellas con una perspectiva quizá nueva: conectando y retroalimentando las luchas sociales con las ambientales.

La vivencia gozosa de la sobriedad feliz debe avanzar en nuestras familias y comunidades. ¿Hasta cuándo seguiremos justificando el uso de plásticos en nuestros encuentros?, ¿seremos capaces de disminuir el consumo de carne?, ¿existe alguna diócesis que, por coherencia evangélica, como ya ocurre en Italia, haya puesto placas solares en todas sus parroquias?

Animo a las personas participantes en organizaciones sociopolíticas a colaborar para que su comunidad se adapte y mitigue los efectos de la crisis ecosocial. Movilidad sostenible, refugios climáticos en barrios populares, descontaminación, renaturalización de espacios… existen multitud de aspectos que se pueden abordar.

Las pastorales deben avanzar en acoger la ecología integral. En América Latina, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) publica catequesis adaptadas a todos los niveles etarios para conocer y poner en práctica la encíclica Laudato si’. ¿Cuándo asumirá nuestra Iglesia que toda la iniciación cristiana debe incluir el conocimiento de la encíclica y la vivencia práctica de la ecología integral?, ¿serán pronto la espiritualidad y la praxis ecológicas aspecto aglutinador de la formación de los seminaristas?

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Centenas de diócesis de América Latina viven como un regalo del Espíritu su participación en el Movimiento Laudato si’. Miles de agentes de pastoral se forman cada año en ecología integral. En España, en cambio, el movimiento no termina de despegar del todo mientras el Departamento de Ecología Integral busca todavía acomodo dentro de la Pastoral Social.

Una de las llamadas de las iglesias del sur global en la COP30 fue que las instituciones religiosas optasen por inversiones socialmente responsables, incluyendo la desinversión en combustibles fósiles. ¿Dónde están nuestros ahorros? ¿Avanzaremos como Iglesia española en esta línea?

Para terminar: considero una obscenidad hablar de esperanza si no pasamos a la acción. Porque vamos muy tarde, y cada décima de grado cuenta; cada ecosistema cuenta; cada vida salvada cuenta. Lo que dependa de ti, hazlo.

Recursos para pasar a la acción

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