La Iglesia se suma al Día Mundial contra la Trata de Personas y reitera su compromiso en el acompañamiento a las víctimas

La Iglesia católica se ha sumado a la conmemoración del Día Mundial contra la Trata de Personas, que se celebra este 30 de julio bajo el lema “Atrapados detrás de la estafa”, impulsado por Naciones Unidas
En un comunicado difundido con motivo de la jornada, el Departamento de Trata de Personas de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social y Promoción Humana llama a reforzar la acción y a la colaboración de toda la sociedad, administraciones públicas, organismos internacionales, fuerzas de seguridad y entidades sociales, para combatir un fenómeno que califican como una realidad “cambiante” y en constante adaptación a los nuevos contextos sociales y tecnológicos.
Ya el papa León, en Magnifica humanitas, dedica un espacio titulado Romper las cadenas de las nuevas esclavitudes”, en el capítulo IV, a la trata de personas y la esclavitud.
Así, en el número 174 expresa con claridad y contundencia el compromiso de la Iglesia frente a la trata de personas: “La Iglesia renueva su firme condena de toda forma de esclavitud, trata y mercantilización de la persona, y recuerda la urgencia de un amplio movimiento de reflexión y acción que sitúe en el centro la dignidad inalienable de todo ser humano y el bien común, como fines de la sociedad y como criterios de toda decisión personal, social y política”.
La campaña de este año pone el foco en la trata con fines delictivos o de criminalidad forzada, una modalidad de explotación hasta ahora poco visible y que se desarrolla principalmente a través de fraudes y estafas en línea. A través de anuncios de empleo falsos, las víctimas quedan atrapadas en las redes delictivas, obligadas a participar en estafas online.
La expansión de las plataformas digitales ha abierto nuevas vías de captación para las redes criminales, lo que obliga a reforzar la prevención, la sensibilización y la detección temprana de posibles víctimas, especialmente entre jóvenes y personas en situación de vulnerabilidad.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica que la esclavitud laboral, dirigida en ocasiones por entramados criminales, permanece en gran medida oculta, favorecida por la precariedad, la economía informal y el temor de las víctimas a denunciar. Más de 27 millones de personas, según sus estimaciones, se encuentran actualmente atrapadas en situaciones de esclavitud moderna en todo el mundo.
La explotación laboral
La explotación laboral suele ser también el destino de las personas sometidas por las redes de trata, como recuerda el director de Pastoral del Trabajo, Antonio J. Aranda, quien advierte que se trata de un fenómeno presente también en nuestro país.
Personas migrantes en situación de vulnerabilidad, soportan jornadas interminables, salarios de miseria o inexistentes, alojamiento indigno, amenazas, retención de documentación y una dependencia absoluta de quienes se lucran con su trabajo, en sectores como la agricultura, la ganadería, la hostelería, la industria o el servicio doméstico.
El Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), en su último Balance Estadístico sobre Trata y Explotación de Seres Humanos, señala que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad identificaron en España centenares de víctimas de trata y de explotación laboral y detectaron a miles de personas en situación de riesgo.
Durante 2025 fueron identificadas 1.869 víctimas de trata y explotación de seres humanos, incluidas 28 menores de edad, en el marco de 413 atestados policiales. Las investigaciones concluyeron con 1.056 personas detenidas y el desmantelamiento de 112 grupos u organizaciones criminales
La explotación laboral y la trata con fines laborales concentraron buena parte de los casos detectados. Las fuerzas de seguridad identificaron 390 víctimas de trata laboral y 618 de explotación laboral, mientras que en el ámbito sexual se contabilizaron 374 víctimas de trata sexual y 397 de explotación sexual.
Además, las autoridades realizaron 6.775 inspecciones administrativas en lugares de ejercicio de la prostitución y centros de actividad laboral, identificando a más de 25.000 personas en situación de riesgo o potencial vulnerabilidad
Las investigaciones policiales identificaron en 2025 un total de 92 víctimas de trata para actividades delictivas, frente a las tres detectadas el año anterior. También se registraron seis atestados policiales y 18 personas detenidas por este tipo de delito
El informe atribuye la mayor parte de estos casos a una operación contra redes que captaban principalmente a mujeres ucranianas para participar en estafas vinculadas a plataformas de apuestas y juego en línea.
La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) calculan que solo las pérdidas anuales combinadas por delitos de estafa en Asia Oriental, el Sudeste Asiático, Australia y Nueva Zelanda oscilan entre 88.300 y 114.100 millones de dólares estadounidenses solo para 2025.
Gran parte de esta actividad está vinculada al crimen organizado, y se cree que los centros de detención para estafadores en toda la región albergan a cientos de miles de personas víctimas de trata.
La red Talitha Kum aumenta el apoyo a las víctimas
En ese contexto, entidades católicas han reiterado su compromiso de acompañar a las víctimas. Una de ellas es la red internacional contra la trata de personas, fundada por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) e integrada principalmente por congregaciones religiosas femeninas, Talitha Kum.
En 2025 atendió a 1,21 millones de personas en todo el mundo, lo que representa un aumento cercano al 30% respecto al año anterior, según recoge su informe anual. La organización atribuye este crecimiento a la ampliación de sus acciones de prevención, protección y acompañamiento de víctimas y supervivientes, así como a iniciativas de formación, fortalecimiento de capacidades, acceso a la justicia e incidencia política.
Además, Talitha Kum acompañó a más de 27.000 supervivientes y registró un incremento del 72,4% en las acciones dirigidas a facilitar el acceso a la justicia.
Para la hermana Carmen Ugarte García, de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor y miembro del equipo internacional de animación de Talitha Kum, los resultados reflejan el alcance creciente del trabajo de la organización.
“Es un logro, una alegría, una satisfacción”, afirmó, aunque recordó que detrás de las cifras hay historias personales de sufrimiento y superación.
La religiosa advirtió de que el entorno digital se ha convertido en uno de los principales desafíos para combatir esta forma de explotación. “El uso de la tecnología se ha convertido en una herramienta principal de reclutamiento, de engaño en línea, de control de las víctimas”, explicó.
“Hay que sospechar”, aconsejó Ugarte García al dirigirse a los jóvenes, a quienes recomendó contrastar la información y desconfiar de oportunidades que parezcan “demasiado buenas para ser verdad”.
También resulta fundamental el apoyo prestado a las víctimas para acceder a la justicia. “El acompañamiento busca recuperar la dignidad de las personas supervivientes y ofrecerles herramientas para reconstruir sus vidas”, señaló.
A pesar de la expansión de la red, que reúne ya a cerca de 900 congregaciones religiosas y cuenta también con la participación creciente de congregaciones masculinas, Ugarte García alertó de que la respuesta sigue siendo insuficiente frente a la dimensión del fenómeno.
La religiosa hace un llamamiento a reforzar la cooperación entre organizaciones sociales, instituciones públicas, comunidades religiosas y organismos internacionales para combatir una realidad que, según recordó, adopta múltiples formas, desde la explotación sexual y laboral hasta la mendicidad forzada, los matrimonios serviles o la captación de menores para actividades criminales.
“Todos podemos hacer algo”. “Si no somos nosotros, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”, concluyó.
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