María Azargui Sánchez: “Ojalá el papa León XIV impulse el diálogo, sostenga la esperanza y el compromiso”

María Azargui Sánchez: “Ojalá el papa León XIV impulse el diálogo, sostenga la esperanza y el compromiso”
La militante de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) María Azargui Sánchez será una de las personas jóvenes que plantearán una pregunta directa al papa León XIV durante la vigilia de oración el próximo sábado por la noche en la plaza de Lima de la capital del país. Gallega y comprometida en la diócesis de Madrid sueña con abrir caminos de justicia a partir de la organización de la juventud en lo cotidiano y pequeño

¿Cómo te llegó la propuesta para intervenir en la vigilia de oración de jóvenes con el Papa?

La propuesta me llegó a través del Archidiócesis de Madrid, por medio de la Delegación de Juventud, en la que participo en diferentes actividades y propuestas que hacen. La idea que tenía la diócesis es que  los jóvenes tuvieran una participación, que de alguna manera representase la diversidad de la juventud madrileña. Consideraron que podía ser una de esas personas.

¿Qué ideas y sentimientos surgieron en ti al saber que estarías presente?

Lo primero fue incredibilidad, luego ilusión. No me había planteado en ningún momento la posibilidad de participar en un diálogo con el Papa en su visita a España y menos en un espacio de estas características. Después, también sentí responsabilidad, no tanto por lo personal, sino por lo que supone, compartir la realidad de tantos jóvenes en un tipo de espacio en el que por lo general no están tan presentes.

La juventud madrileña no es homogénea, claro, hay una gran parte de la juventud que se queda fuera de los cauces de representación habituales. Dentro de la diversidad  que hay en Madrid, en mi caso, voy a representar a jóvenes de clase obrera. Me tomo todo esto como parte de mi compromiso militante cristiano, un paso más en el compromiso que la Juventud Obrera Cristiana y sus militantes tenemos dentro de la Iglesia y la sociedad.

Entiendo que es una forma de hacer presente la vida de los jóvenes de clase obrera dentro de la Iglesia y además, en un espacio que va a tener muchísima repercusión social. De alguna manera, una parte de los jóvenes, esta vez, no solo van a estar presente como destinara, sino como sujetos activos, con un papel protagonista.

La visita del Papa tiene el lema “Alzad la mirada” y es una oportunidad precisamente para eso: para alzar la mirada, de verdad, para no quedarnos en lo inmediato, en nuestra propia realidad, en nuestro espacio seguro.

La intención es hacer presente
la vida de jóvenes de barrio,
de las periferias,
de los entornos laborales precarios,
pero también su capacidad de organización,
de compromiso, de búsqueda de dignidad
y de justicia social

Es una llamada a mirar también a quien más lo necesita, a las personas vulnerables, a las situaciones donde hay exclusión social, a donde no hay paz sino la guerra que causa gran sufrimiento a las personas, a la migración, a las situaciones precarias, al coste de la vivienda, a la degradación del trabajo. Son problemas que tienen una gran repercusión en las personas jóvenes.

Muchas veces nos cuesta sentirnos plenamente reconocidos como voz dentro de la Iglesia a pesar de sabernos a la perfección parte de ella. Pero, bueno, a veces ese reconocimiento, no siempre llega.

Así que contar con nuestra presencia en un espacio de este nivel, permite visibilizar realidades que muchas veces quedan fuera de los grandes espacios, no solo eclesiales, sino también sociales.

La intención es hacer presente la vida de jóvenes de barrio, de las periferias, de los entornos laborales precarios, pero también su capacidad de organización, de compromiso, de búsqueda de dignidad y de justicia social. También es importante que estas realidades no queden invisibilizadas.

¿Cuáles son tus principales preocupaciones en este momento? 

Como a cualquier persona joven, me preocupa mucho las dificultades de acceso a la vivienda. Justo, en la JOC estamos desarrollando la campaña “Defender nuestro derecho, todas bajo un techo“, además de la precariedad laboral, la estabilidad, la salud mental…

Todo esto dificulta planificar un futuro vital, que de vedad, nos permita construir un verdadero proyecto de vida. También pienso que falta comunidad, que es muy difícil construir espacios estables de relaciones, de pertenencia, de cuidados… Es algo que además tiene consecuencias a la hora de construir juntos y para el compromiso. Resulta cada vez más difícil sostener procesos largos, implicarse y acompañar y acompañarnos.

Supongo que tiene también mucho que ver con el individualismo que nos lleva a no poder “alzar la mirada” hacia quienes sufren estas situaciones más precarias o luchan por derechos. Así que, bueno, no puedo decir exactamente qué me gustaría decir y qué voy a decir al final, pero ojalá pudiese decir algo así.

¿Qué se puede esperar del diálogo con la Iglesia local y con el resto de las sociedad?

Me imagino que hablará con palabras sencillas, nada abstractas que pueden ayudar a generar procesos concretos en la vida cotidiana, en los barrios, las parroquias, los movimientos, las familias, los grupos de amigos. Ojalá tenga mensajes que conecten con la realidad de la juventud, con palabras sencillas pero con contenido profundo y rotundo, un discurso que ahonde en la realidad, en la profundidad de la vida y la propuesta del Evangelio, para que todo el mundo pueda entender y llevar a su vida.

El individualismo nos lleva
a no poder “alzar la mirada”
hacia quienes sufren
situaciones más precarias
o luchan por derechos

También espero palabras que ayuden a cuestionarnos, que nos sirvan para que nos interpele a nosotras mismas, a cuestionarnos nuestras comodidades, a invitarnos a comprometernos, que acompañen y sostengan procesos y esfuerzos

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Necesitamos abrir caminos de esperanza en un contexto completamente alejado de la esperanza, marcado por el individualismo, la incertidumbre, los miedos…, que generen comunidad, que impulsen el acompañamiento entre quienes convivimos juntos pero también entre personas que piensan diferente y que no pertenecen al núcleo próximo

¿Qué eco intuyes que pueden llegar a tener los mensajes del Papa?

Al final, depende de cómo se reciban sus palabras y qué se puede generar después. Para la Iglesia es una oportunidad de escuchar a alguien que tiene mucho que decir desde la cercanía y que piensa en quienes más sufren las consecuencia de este sistema que, como dice Imanol Zubero, es capitalista, patriarcal y colonial.

Me encantaría que impulsara una Iglesia plenamente sinodal, corresponsable, que valore el papel de los laicos y las laicas, que escuche más el clamor de las mujeres, que avance hacia la igualdad, hacia una Iglesia más sinodal y misionera, y como decía Francisco, “pobre para los pobres”.

“que profundice en la necesidad de escuchar el clamor de las mujeres, nec

El papa León XIV continúa ese camino, iniciado por Francisco, así que ojalá ayude a ser cada vez más una Iglesia presente en la vida cotidiana, que no esté solo en los eventos o los acontecimientos, sino que sea capaz de acompañar, de generar procesos reales que atraviesen la vida de las personas y en este caso, de la juventud trabajadora.

¿Qué frutos podría tener la presencia de León XIV en nuestro país?

Puede ser un estímulo para abrir espacios de diálogo, algo que me consta ya se está haciendo. y para poner sobre la mesa cuestiones invisibilizadas. Me parece necesario centrar el discurso en las personas. Este Papa ha venido a conocer la realidad de la migración y acaba de sacar una encíclica sobre la dignidad humana y del trabajo y la inteligencia artificial.

Ojalá que la visita sirva para que todas esas cuestiones se transformen en un diálogo social comprometido, superar el individualismo, hacer políticas contra la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda, la soledad no deseada. Son fenómenos y situaciones que tienen un eco común en espacios públicos y eclesiales. No deberían ser tratados como problemas individuales, sino como lo que son, cuestiones estructurales que nos afectan colectivamente y que debemos afrontar juntas para darles una respuesta.

En los barrios, en los centros de trabajo,
en las universidades y en las periferias
también se construye Iglesia
y se sostiene la esperanza

Para la juventud trabajadora puede ser muy significativo sentir que somos reconocidos y tenidos en cuenta dentro de la iglesia.

Desde la JOC defendemos que los jóvenes trabajadores no somos receptores, sino que somos protagonistas, que somos capaces de organizarnos, de analizar la realidad, de acompañarnos, de comprometernos en la transformación del mundo del trabajo y del mundo juvenil, Y que esta experiencia pueda estar presente en este encuentro es importante y nos ayuda a visibilizar que en los barrios, en los centros de trabajo, en las universidades y en las periferias… se construye Iglesia y se sostiene esperanza.

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