León XIV afianza un gobierno de la Iglesia basado en la comunión, la escucha y la corresponsabilidad

León XIV afianza un gobierno de la Iglesia basado en la comunión, la escucha y la corresponsabilidad
FOTO | El papa León XIV en el Consistorio Extraordinario del Colegio Cardenalicio, junio 2026. Vía Vatican Media
El Papa inaugura el segundo consistorio extraordinario de su pontificado invitando al Colegio Cardenalicio a reconocer la presencia de Cristo en la historia antes de discernir las prioridades de la Iglesia. El encuentro abordará la misión evangelizadora, la recepción de Magnifica humanitas, el ministerio petrino y la colegialidad, así como las prioridades pastorales para los próximos años

“Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios, habita los lugares de nuestra vida cotidiana. Él es el Dios cercano que camina con su pueblo, el Señor de la historia”. Con esta imagen, expresada en la homilía en la “Plaza de Cibeles” durante su visita a España, el papa León XIV abrió el segundo consistorio extraordinario de su pontificado y situó desde el primer momento el horizonte desde el que quiere orientar el gobierno de la Iglesia: antes de preguntarse qué hacer, la comunidad cristiana está llamada a reconocer que Cristo ya actúa en la historia y precede siempre su misión.

El discurso inaugural y la homilía pronunciada horas antes forman parte de un mismo planteamiento. Si la eucaristía celebrada junto a la tumba del apóstol Pedro responde a la pregunta de desde dónde quiere ejercer el ministerio petrino, el discurso explica cómo desea gobernar la Iglesia: desde la comunión, la escucha, la corresponsabilidad y un discernimiento compartido que fortalezca la misión evangelizadora en un mundo marcado por profundas transformaciones sociales, culturales y tecnológicas.

León XIV invitó a los cardenales reunidos en Roma a comenzar los trabajos contemplando el mundo con los ojos de la fe. La misión de la Iglesia, vino a decir, no parte de un análisis interno ni de una estrategia organizativa, sino de la certeza de que el Señor sigue presente en la vida cotidiana de las personas y continúa acompañando a la humanidad en medio de sus esperanzas y sufrimientos.

Desde esa convicción pidió mirar la realidad con humildad, escuchar la experiencia de las Iglesias particulares y reconocer los signos de la presencia de Dios antes de formular respuestas pastorales. La escucha, por tanto, no aparece como un simple método de trabajo, sino como la consecuencia de una Iglesia que sabe que Cristo siempre la precede.

Comunión para ejercer el ministerio petrino

Sobre este fundamento, el pontífice desarrolló la propuesta de gobierno que desea consolidar durante su pontificado. Pidió al Colegio Cardenalicio un apoyo “fuerte, explícito y público” y recordó que la comunión no es un patrimonio adquirido para siempre, sino una tarea que debe construirse cada día mediante la oración, la confianza mutua y la disponibilidad para escucharse unos a otros.

La sinodalidad ocupa un lugar central en este planteamiento, aunque el Papa quiso precisar que no puede reducirse a procedimientos o estructuras. Antes que un método organizativo, afirmó, es una actitud espiritual que exige apertura, capacidad de diálogo y discernimiento común. Desde esa perspectiva, rechazó implícitamente la idea de que la sinodalidad debilite la autoridad –aviso para navegantes–, recordando que el ministerio petrino está llamado a custodiar la comunión, favorecer la participación y orientar el camino compartido de la Iglesia.

Horas antes, en la homilía de la eucaristía que precedió a la apertura del consistorio, había expresado esa misma convicción con rotundidad: “La ayuda que puedan prestarme en el ejercicio del ministerio petrino encuentra en mí a quien pide, no a quien manda. La autoridad del primado, de hecho, es propia de quien escucha y solo por eso guía, de quien aprende y solo por eso enseña”.

Cardinals in red robes seated at round tables in a large banquet hall, with a clergy member speaking at a podium.
FOTO | Discurso del papa León XIV en el Consistorio Extraordinario del Colegio Cardenalicio, junio 2026. Vía Vatican Media

Cuatro grandes cuestiones para el discernimiento

El Papa propuso que el consistorio se convierta en un espacio de escucha y reflexión sobre cuatro grandes cuestiones que marcarán el camino de la Iglesia en los próximos años.

La primera es la misión evangelizadora en el mundo actual, inspirada en Evangelii gaudium del papa Francisco, que León XIV sigue considerando una referencia imprescindible para anunciar el Evangelio en este cambio de época.

La segunda se centra en la recepción de la encíclica Magnifica humanitas. El pontífice invitó a los cardenales a compartir cómo está siendo acogida en las Iglesias locales y qué caminos pastorales abre para responder a los desafíos de la inteligencia artificial, el trabajo, la dignidad humana y las nuevas formas de exclusión. “Una encíclica continúa su camino cuando es acogida, interpretada e incarnada en la vida concreta de las Iglesias”, afirmó.

El tercer ámbito de reflexión aborda la relación entre el ministerio petrino y la colegialidad episcopal, profundizando en una forma de ejercer la autoridad sustentada en la corresponsabilidad y en el discernimiento comunitario.

Finalmente, el consistorio dialogará sobre las prioridades pastorales que deberán orientar la acción de la Iglesia en los próximos años, en un contexto internacional marcado por conflictos, desigualdades y rápidas transformaciones culturales y tecnológicas.

La Doctrina Social como inspiración del gobierno eclesial

Uno de los rasgos más significativos del discurso es la manera en que León XIV incorpora categorías propias de la Doctrina Social de la Iglesia al propio gobierno eclesial. El bien común y la justicia social, la corresponsabilidad, la participación, la transparencia y el discernimiento aparecen no solo como principios para la vida social y política, sino también como criterios para ejercer el ministerio petrino y fortalecer la comunión eclesial.

En este sentido, Magnifica humanitas deja de presentarse únicamente como una encíclica social para convertirse en un instrumento de discernimiento pastoral y de renovación eclesial, llamado a hacerse vida en las comunidades cristianas.

La homilía y el discurso tejen un mismo hilo conductor. La primera explica desde dónde quiere ejercer León XIV su pontificado: desde la comunión con Cristo, la fraternidad apostólica y la obediencia al Evangelio. El segundo desarrolla cómo quiere hacerlo: mediante una Iglesia que escucha, discierne y comparte la responsabilidad de la misión.

La “civilización del amor”, propuesta frente a la cultura de la fuerza

La homilía con la que León XIV abrió el este consistorio constituye el fundamento espiritual del discurso pronunciado unas horas después. Si en la apertura explicó cómo quiere ejercer el ministerio petrino, en la celebración eucarística respondió a una pregunta previa: desde dónde nace ese modo de gobernar. La respuesta fue clara: de la comunión con Cristo y de la convicción de que la Iglesia está llamada a construir una “civilización del amor” frente a la lógica de la fuerza, la violencia y la confrontación.

Durante la misa, el Papa presentó la comunión con Cristo como la fuente de toda fecundidad apostólica. A partir de la imagen evangélica de la vid y los sarmientos, recordó que la Iglesia solo puede cumplir su misión si permanece unida al Señor y deja que esa comunión transforme su manera de vivir, de anunciar el Evangelio y de ejercer la autoridad.

En este contexto, recuperó una de las grandes intuiciones de san Pablo VI, retomada también en su encíclica Magnifica humanitas: la necesidad de construir una “civilización del amor”. León XIV recordó que esa expresión nació en un tiempo marcado por la Guerra Fría, la carrera armamentística y las profundas desigualdades sociales, pero sostuvo que mantiene hoy toda su actualidad ante un mundo atravesado por nuevos conflictos, el aumento de las fracturas sociales, el desarrollo de la inteligencia artificial y una creciente cultura del descarte.

El Papa afirmó con contundencia que “la guerra nunca es digna del hombre y nunca será bendecida por Dios”, e invitó a recuperar la lógica del encuentro y del diálogo. “La paz es un deber de justicia porque somos una única familia humana”, afirmó, subrayando que la dignidad de cada persona constituye el fundamento de toda convivencia y que ninguna nación puede construir su futuro ignorando el destino de las demás.

A white-robed religious leader walks past a banquet-style hall filled with cardinals in black robes with red sashes at round tables, under a stained glass dome.
FOTO | El papa León XIV en el Consistorio Extraordinario del Colegio Cardenalicio, junio 2026. Vía Vatican Media

León XIV insistió también en que la Iglesia no está llamada a alinearse con intereses ideológicos o geopolíticos. Su misión consiste en anunciar el Evangelio a todos y ofrecer una palabra de conversión, reconciliación y esperanza capaz de transformar las relaciones humanas desde dentro.

En esa tarea, la “civilización del amor” no aparece como un ideal abstracto, sino como un proyecto histórico que comienza en la vida cotidiana de las comunidades cristianas y se expresa en la promoción de la paz, la justicia, la fraternidad y el cuidado de la dignidad humana.

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común