Eustaquio el de la trompa pasa a la acción

La literatura a veces hermosea la realidad. Desde hace tiempo sospecho (lo he explicado aquí) que el canto de las sirenas que «hechizaba» –según Homero– a Ulises y sus secuaces tal vez no era tal; quizás las virtudes cantoras de los seres marinos eran más bien presuntas; quizás la teórica música era más bien ruido.
El Libro Verde de la Comisión Europea define el ruido como «el conjunto de sonidos no deseados, fuertes, desagradables o inesperados», tortura a la que estamos expuestos buena parte de los europeos y las europeas, en un grado «que los expertos consideran inaceptable». Según estos expertos la población de las zonas urbanas es la que más sufre esta molesta música (parece que no frecuentan el «apacible» medio rural en la época de las «entrañables» fiestas populares, cuyas delicias sonoras han inspirado a Forges ingeniosas viñetas que nos arrancan sonrisas de dolorida complicidad). El origen –que no siempre la causa–, «el tráfico y las actividades industriales y recreativas», señalan los expertos urbanitas.
Contenido exclusivo para personas y entidades que apoyan y cuidan nuestro trabajo mediante su suscripción a Noticias Obreras.
Si ya eres suscriptora o suscriptor, introduce tus datos para seguir leyendo. ¿No los recuerdas? Haz clic aquí.
¿Aún no formas parte de este proyecto de comunicación comprometida? Suscríbete aquí y acompáñanos. ¿Quieres hacer regalar una suscripción? Haz clic aquí
Apoya y cuida Noticias ObrerasTu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común

Periodista.
Autora del libro Maneras de vivir Mucha gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, está cambiando el mundo (Ediciones HOAC, 2024)



