Díaz reclama acelerar la regulación de la IA en el trabajo frente al poder de las grandes tecnológicas

La vicepresidenta del Gobierno reclama acelerar la regulación de la inteligencia artificial en el trabajo, critica el retraso de la normativa europea sobre los algoritmos de alto riesgo y advierte de que 42 millones de personas trabajadoras siguen sometidas a la gestión algorítmica sin garantías suficientes.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha defendido la necesidad de regular el uso de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito laboral para garantizar los derechos de las personas trabajadoras y evitar que el desarrollo tecnológico quede exclusivamente en manos de las grandes empresas tecnológicas.
Durante su intervención en una jornada sobre el futuro del trabajo y la IA, organizada por la Universidad de Oxford, la vicepresidenta insistió en que la inteligencia artificial constituye un cambio de época que exige compatibilizar la innovación tecnológica con el respeto a los derechos humanos y las normas laborales.
A su juicio, el debate ya no consiste en aceptar o rechazar la IA, sino en establecer las reglas que deben gobernar su aplicación en el empleo. “La tecnología, la IA, los algoritmos y la robótica diseñan hoy el mundo del trabajo y la empresa a un ritmo acelerado”, señaló, por lo que el verdadero desafío consiste en determinar “cómo organizar esa nueva materia empresarial” sin debilitar la protección de las personas trabajadoras.
“Hoy todo lo que define las relaciones laborales, desde la entrada en el mercado de trabajo, los procesos de selección, la permanencia en el puesto, las modificaciones del contrato, los ascensos, las salidas o las pensiones, se hace a través de la IA y los algoritmos; por tanto, todo esto tenemos que regularlo”, afirmó.
Transparencia de los algoritmos
Díaz recordó que España fue pionera con la aprobación de la denominada Ley rider, que introdujo la obligación de informar a la representación sindical sobre los algoritmos que afectan a las condiciones de trabajo.
Defendió que toda la información relacionada con las decisiones automatizadas en las relaciones laborales debe ser “transparente y accesible a los sindicatos” para que puedan ejercer adecuadamente la defensa de los derechos de la población trabajadora.
A su juicio, el desarrollo tecnológico no debe contemplarse desde una perspectiva catastrofista, sino como una oportunidad para mejorar las condiciones de vida y de trabajo. “La IA lo puede destruir todo o lo puede cambiar todo”, afirmó, subrayando que la cuestión decisiva es “si ponemos la IA al servicio del bien común”.

Críticas al retraso de la regulación europea
La ministra de trabajo criticó el aplazamiento de la aplicación de las normas europeas sobre los sistemas de inteligencia artificial considerados de alto riesgo en el ámbito laboral.
La vicepresidenta recordó que el Reglamento europeo sobre IA entrará en vigor el próximo 2 de agosto, pero que las disposiciones relativas a los algoritmos utilizados para contratar personal, evaluar el rendimiento, asignar tareas, monitorizar la actividad o decidir despidos no serán plenamente aplicables hasta finales de 2027.
Según explicó, este retraso deja sin una protección específica a los 42 millones de personas que, en Europa, trabajan actualmente bajo sistemas de gestión algorítmica.
Díaz atribuyó este aplazamiento a la presión ejercida por un centenar de empresas europeas y advirtió de que la demora incentiva el despliegue acelerado de estos sistemas antes de que entren en vigor las obligaciones legales.
“Hay un incentivo explícito para que las empresas desplieguen ahora, rápido, antes de que la regulación entre en vigor. Esto es una estrategia deliberada para darle todo el poder a muy pocas tecnológicas que hoy gobiernan el mundo, concentran poder de manera cuestionable y no reparten la riqueza”, denunció.
Asimismo, criticó las propuestas de desregulación impulsadas desde Estados Unidos y cuestionó la actitud “pasiva” de la Comisión Europea en esta materia. “La propuesta de desregular la IA que hoy defiende Estados Unidos, y también la Comisión Europea de forma pasiva, es una propuesta política”, afirmó. Frente a ello, defendió una regulación que permita aprovechar el potencial de la inteligencia artificial sin renunciar a las garantías laborales.
Una transición con responsabilidad
La ministra reconoció que la inteligencia artificial ya está transformando el empleo y provocando la desaparición de determinados puestos de trabajo, aunque consideró que también puede eliminar tareas peligrosas, contaminantes o especialmente penosas.
“Es verdad que la IA está destruyendo puestos de trabajo, pero también es cierto que queremos aprovechar la IA para destruir puestos de trabajo que hoy son lesivos y nos enferman, que son contaminantes y que generan daños diversos”, señaló.
En ese sentido, defendió que el reto consiste en gestionar esta transición “con responsabilidad”, impulsando nuevos empleos de mayor valor añadido vinculados a la innovación y a la transición ecológica.
“Va a estar en nuestras manos la posibilidad de usar la IA para generar multitud de puestos de trabajo nuevos, que además tengan un valor añadido porque son ecológicos al ir de la mano de políticas públicas verdes”, afirmó.
Frente a las previsiones más pesimistas sobre el impacto de la IA generativa en el empleo, Díaz rechazó una visión determinista del futuro del trabajo y reivindicó la capacidad de las instituciones para orientar el cambio tecnológico hacia objetivos de justicia social.
“No comparto la visión distópica del FMI. Camino hacia las utopías sabiendo que no son un fin, sino un proceso”, concluyó.
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Director de Noticias Obreras.
Autor del libro No os dejéis robar la dignidad. El papa Francisco y el trabajo. (Ediciones HOAC, 2019). Coeditor del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo. Prólogo del papa Francisco (Ediciones HOAC, 2022)



