Ante la visita del Papa León XIV a Canarias la Iglesia refuerza su compromiso con la hospitalidad atlántica

 Ante la visita del Papa León XIV a Canarias la Iglesia refuerza su compromiso con la hospitalidad atlántica
La Red Eclesial de Hospitalidad Atlántico promovida por la Pastoral de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española ha presentado un manifiesto en el que que reclama hospitalidad, cooperación y vías seguras de para personas en tránsito.

La iniciativa de Pastoral de Migraciones  ha hecho público un manifiesto que sitúa la Ruta Atlántica en el centro de la agenda social y eclesial, coincidiendo con la inminente visita del Papa León XIV a las Islas Canarias.

El texto, difundido al poco de su viaje a esta parte de la frontera sur de Europa, subraya que “no podemos acostumbrarnos al sufrimiento” y llama a reforzar el compromiso con las personas migrantes que atraviesan una de las fronteras “más mortíferas” del mundo.

Conscientes de que la llegada del Robert Prevost, cumpliendo así el deseo que no pudo cumplir su predecesor el papa Francisco, constituye “una oportunidad histórica para visibilizar una realidad que interpela profundamente a nuestras sociedades”, como es la movilidad humana en la ruta atlántica, el área de atención a migrantes ha querido compartir la labor que viene realizando y su visión sobre la movilidad humana.

En los últimos años, miles de personas han alcanzado Canarias tras un recorrido marcado por “la incertidumbre, la violencia, la pobreza, los conflictos, los efectos del cambio climático y la falta de oportunidades”. Otras muchas han perdido la vida en el océano, recuerda el documento.

Frente a esta realidad, desde Pastoral de Migraciones recuerdan que la Iglesia “está presente y actúa cada día a lo largo de toda la ruta migratoria”, acompañando a las personas en origen, tránsito, destino y retorno.

Esa presencia se concreta en parroquias, diócesis, congregaciones religiosas, organizaciones eclesiales y voluntariado que ofrecen “acogida, escucha, orientación, protección, asistencia humanitaria, acompañamiento espiritual, apoyo a la integración y construcción de comunidad”.

La hospitalidad como eje pastoral

El manifiesto insiste en que la movilidad humana “no es una emergencia pasajera ni una cuestión exclusivamente fronteriza”, sino uno de los grandes desafíos sociales y pastorales del presente. Por ello, reclama políticas que impulsen “procesos de acogida integral, inclusión, convivencia y desarrollo humano”.

En este marco se consolida la Red Eclesial de Hospitalidad Atlántica (REHA), que articula la colaboración entre más de treinta diócesis y organizaciones presentes en la ruta. Su misión es coordinar la acogida, la protección y el acompañamiento de personas migrantes, refugiadas y víctimas de trata.

El obispo de Nouakchott, Mons. Victor Ndione, afirma en el texto que “la migración nos interpela a todos como Iglesia y nos invita a caminar junto a las personas más vulnerables, allí donde se encuentren”.

También puedes leer —  León XIV y las migraciones, de personas y religiosas

Por su parte, Mario Almeida, del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recuerda que “la hospitalidad no consiste únicamente en responder a necesidades inmediatas, sino en reconocer la dignidad de cada persona y construir relaciones que transforman tanto a quienes llegan como a quienes acogen”.

Cooperación internacional y mirada de futuro

La REHA participará en los espacios de reflexión del Simposio Internacional sobre Migraciones que se celebrará en Tenerife durante la visita papal. Estos encuentros permitirán “visibilizar el trabajo realizado por las Iglesias a lo largo de la ruta atlántica, compartir experiencias pastorales y fortalecer la cooperación entre territorios de origen, tránsito y destino”.

El manifiesto recoge también los frutos de la reunión internacional celebrada en mayo de 2026, donde se reafirmó el compromiso de “seguir fortaleciendo esta red de hospitalidad, coordinación pastoral y solidaridad entre Iglesias”.

Pastoral de Migraciones subraya la urgencia de “promover vías seguras y legales para la movilidad humana”, reforzar la protección de los derechos fundamentales y apoyar las iniciativas comunitarias que sostienen la acogida y la integración.

Al mismo tiempo, recuerda la necesidad de actuar sobre las causas que obligan a millones de personas a migrar, promoviendo condiciones que hagan efectivo “el derecho a no emigrar”.

Canarias, señala el texto, ocupa una posición singular como frontera y como puente entre continentes. Desde esa realidad, la Iglesia reafirma su compromiso de “seguir construyendo espacios de hospitalidad, encuentro y esperanza”.

El manifiesto concluye que la Ruta Atlántica “no puede ser conocida únicamente por el sufrimiento que alberga”. También puede convertirse en un espacio de solidaridad y fraternidad si se refuerzan las redes de cooperación y se reconoce la dignidad de cada persona.

La REHA ha querido hacer público su compromiso renovado de “seguir tejiendo puentes entre territorios, comunidades y personas”, convencida de que la hospitalidad es una expresión concreta de la fraternidad universal.