León XIV alerta de una nueva pobreza entre los jóvenes: la pérdida de las “constelaciones interiores”

León XIV alerta de una nueva pobreza entre los jóvenes: la pérdida de las “constelaciones interiores”
FOTO | Halfpoint, vía Shutterstock
El Papa vincula la creciente crisis de salud mental de los jóvenes con la pérdida de sentido vital, la presión por el rendimiento y una cultura digital que conecta a las personas a las redes, pero las desconecta de sí mismas

La crisis de salud mental que afecta a las nuevas generaciones no puede abordarse únicamente desde la psicología o la medicina. Detrás de muchas situaciones de ansiedad, soledad, fragilidad emocional o desesperanza se encuentra una cuestión más profunda: la pérdida de sentido.

Esta es la reflexión que planteó el papa León XIV durante la audiencia en el encuentro internacional Mapas de esperanza para una agenda educativa regional: salud mental, tecnologías digitales y educación, celebrado en el Vaticano con ministros y ministras de Educación de Iberoamérica, responsables de organismos internacionales y especialistas.

En un discurso marcado por un fuerte tono antropológico y educativo, el pontífice advirtió de que una de las mayores pobrezas de nuestro tiempo es “la pérdida de las constelaciones interiores”, una imagen con la que describió la dificultad de muchos jóvenes para encontrar orientación en sus vidas pese a disponer de herramientas tecnológicas cada vez más avanzadas.

“Muchos jóvenes poseen instrumentos tecnológicos cada vez más sofisticados, pero les cuesta encontrar un sentido por el que vivir, esperar, amar e incluso sufrir”, afirmó.

La intervención se produjo en la clausura del encuentro promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, la Pontificia Comisión para América Latina y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), centrado en la relación entre educación, salud mental y tecnologías digitales.

FOTO | Vatican Media

“Somos un deseo, no un algoritmo”

León XIV insistió en que el sufrimiento emocional que afecta a numerosos jóvenes no puede explicarse únicamente mediante factores clínicos o técnicos. A su juicio, existe una dimensión existencial que resulta decisiva para comprender el malestar creciente que atraviesa una parte de las nuevas generaciones.

“Somos un deseo, no un algoritmo”, dijo el Papa reivindicando la dignidad humana y citando su carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza.

Según explicó, cuando la persona se reduce a criterios de rendimiento, consumo o productividad, aparece un profundo sufrimiento interior. “Muchos jóvenes viven hoy bajo el yugo de las expectativas y el rendimiento, inmersos en una competitividad exasperada que genera ansiedad, miedo de no estar a la altura y desorientación”, señaló.

Para el pontífice, la pregunta que se esconde detrás de muchas situaciones de fragilidad psicológica es sencilla y al mismo tiempo radical: “¿Tiene mi vida algún sentido? ¿Existe una esperanza fiable para el futuro?”.

León XIV sostuvo que la esperanza no puede entenderse como una ilusión o un sentimiento pasajero, sino como una fuerza capaz de sostener la vida incluso en medio de las dificultades. “Cuando una persona descubre que su vida tiene valor, que es amada, esperada y llamada a una tarea en el mundo, entonces nace la esperanza”, subrayó.

Una educación que enseñe también “por qué vivir”

El Papa defendió que la respuesta educativa a la crisis actual no puede limitarse a la transmisión de conocimientos o competencias técnicas. La escuela, la universidad, las familias y el conjunto de la sociedad están llamados, dijo, a ayudar a las nuevas generaciones a descubrir el sentido de la existencia y a cultivar su mundo interior.

También puedes leer —  “Magnifica humanitas”: una vista panorámica

“Si la tecnología nos conecta, la educación nos forma”, resumió.

En uno de los pasajes centrales del discurso, reclamó que el cuidado de la vida interior forme parte de los objetivos del Pacto Educativo Global impulsado por la Santa Sede.

“No basta con conectar a los jóvenes a las redes digitales, si luego permanecen desconectados de sí mismos, de los demás y de su propia interioridad”, advirtió.

Por ello, defendió una educación capaz de enseñar el valor del silencio, la reflexión, las preguntas fundamentales, la profundidad de las relaciones humanas y la apertura a la trascendencia. “Para escuchar el alma, es necesario agudizar el oído, porque su voz no es un grito, sino un susurro”, destacó.

A lo largo de su intervención, León XIV recurrió a dos imágenes que ya forman parte del núcleo simbólico de su pontificado: los tejidos, cuyos hilos entrelazados representan la comunión entre pueblos y culturas, y las constelaciones, que durante siglos sirvieron para orientar la vida humana. Del mismo modo, sostuvo, la educación está llamada hoy a convertirse en un “arte de tejer comunión” y en una brújula capaz de orientar a las nuevas generaciones en medio de una época de profundas transformaciones tecnológicas y culturales.

El Papa animó a reforzar las redes de cooperación entre gobiernos, instituciones educativas, comunidades religiosas y organismos internacionales para ofrecer a los jóvenes “puntos de referencia fiables y mapas capaces de orientar el camino de la vida”, concluyó.

Apoya y cuida Noticias Obreras
Tu aportación hace posible un periodismo comprometido con la dignidad del trabajo, la justicia social y la esperanza. Puedes colaborar también a través de Bizum al 13744. Cualquier aportación, por pequeña que sea, suma y nos ayuda a seguir construyendo, día a día, esta mirada compartida al servicio del bien común