La salud mental de los jóvenes entra en la agenda educativa del Vaticano y de Iberoamérica

La salud mental de los jóvenes entra en la agenda educativa del Vaticano y de Iberoamérica
El aumento del malestar emocional y de los suicidios entre menores ha llevado a ministros de Educación, expertos y organismos internacionales a reunirse en Roma para buscar respuestas comunes en una era marcada por las redes sociales, la inteligencia artificial y la transformación digital

La salud mental de la infancia y la adolescencia ha irrumpido con fuerza en la agenda educativa iberoamericana. Ministros y ministras de Educación de distintos países, responsables de la Santa Sede, universidades y organismos internacionales han comenzado en Roma un encuentro de alto nivel para debatir cómo responder a una realidad cada vez más preocupante: el deterioro del bienestar emocional de niños y jóvenes en un contexto de cambios tecnológicos acelerados.

La reunión, organizada por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, la Pontificia Comisión para América Latina y la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), parte de un diagnóstico compartido: la salud mental ya no puede considerarse una cuestión periférica de las políticas educativas.

Los participantes han puesto sobre la mesa una preocupación concreta. Según señalaron durante la apertura de los trabajos, la región afronta una situación marcada por el aumento del sufrimiento emocional y por unas tasas de suicidio infantojuvenil que alcanzan niveles sin precedentes.

Más allá de las competencias digitales

El encuentro no pretende centrarse únicamente en el acceso a las nuevas tecnologías o en la incorporación de la inteligencia artificial a las aulas. El debate gira sobre una cuestión más profunda: cómo educar en un mundo digital sin sacrificar la vida interior, los vínculos comunitarios ni la capacidad crítica de las nuevas generaciones.

En la apertura del encuentro, el cardenal Pietro Parolin defendió la importancia de las familias, la educación y la justicia social como elementos fundamentales para proteger la salud mental de niños y adolescentes.

Por su parte, el cardenal José Tolentino de Mendonça reclamó que las tecnologías digitales sean puestas al servicio de la solidaridad y del desarrollo humano, evitando que se conviertan en factores de aislamiento o exclusión.

Las investigaciones presentadas durante la jornada coincidieron en señalar que la escuela puede desempeñar un papel decisivo en el acompañamiento emocional, la búsqueda de sentido y la reconstrucción de relaciones sociales cada vez más debilitadas.

“Construir puentes” frente a la fragmentación

La iniciativa forma parte del proyecto “Construyendo Puentes”, promovido por la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL) y estrechamente vinculado al nuevo impulso que el pontificado de León XIV está dando a la educación como respuesta a los desafíos de la era digital.

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La secretaria de la PCAL, Emilce Cuda, resumió el objetivo del encuentro al afirmar que busca “construir puentes de cooperación para responder a los desafíos educativos contemporáneos y promover una educación que cuide la vida, fortalezca la convivencia y contribuya al desarrollo de los pueblos”.

En una línea similar, el secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, destacó la necesidad de proteger la salud mental de la infancia en medio de una transformación digital que avanza a gran velocidad y cuyo impacto educativo y social aún está lejos de comprenderse plenamente.

Las sesiones continuarán este sábado con el objetivo de acordar líneas de trabajo comunes para la región. La jornada concluirá con una audiencia de los participantes con León XIV, quien en su encíclica Magnifica humanitas ha reclamado una nueva alianza educativa capaz de “custodiar lo humano” frente a los riesgos de deshumanización asociados al poder tecnológico.

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