Los líderes sindicales cargan contra el racismo de la derecha y denuncian la ola reaccionaria

Los secretarios generales de los mayores sindicatos del país, Unai Sordo y Pepe Álvarez, de CCOO y UGT, respectivamente, no se limitaron a presentar este Primero de Mayo, sino que, ya puestos, comentaron la actualidad nacional e internacional. Así, mostraron su apoyo sin fisuras al proceso de regularización de personas migrantes y cargaron contra la internacional del odio.
Especialmente llamativas fueron las respuestas de Sordo sobre el acuerdo entre PP y Vox en Extremadura para acabar con las subvenciones de entidades de atención a personas migrantes.
Los dirigentes sindicales habían justificado el proceso actual de reconocimiento de derechos de las personas extranjeras residentes en el país por razones de justicia, humanitarias y hasta de inteligencia económica.
Álvarez había condenado la actuación de las mafias que trafican con personas, aprovechándose de su vulnerabilidad durante la entrada en nuestro país y las que ahora se benefician de la venta de citas en las oficinas públicas de atención a migrantes.
Llegó a pedir la actuación de oficio de la fiscalía para investigar “quién y cómo secuestra las citas para luego venderlas”, mientras que Sordo llamó a la Inspección de Trabajo a perseguir la explotación laboral de personas migrantes y combatir la estrategia de algunas empresas que aprovechan la necesidad de estos trabajadores para rebajar las condiciones al resto.
Unai Sordo, al ser preguntado por el acuerdo en Extremadura, que dio por seguro en otros territorios, comentó que “no iba a decir nada”. Pero vaya si dijo.
Para empezar, confesó que estaba convencido de que era “una de las banderas que va a llevar la extrema derecha a todos los acuerdos autonómicos”.
“Creo que el Papa va a recordarles lo miserables que son”
Luego mostró su creencia en que el papa León XIV, en su visita a España, algo les diría a la extrema derecha y a la derecha que pacta con ella. “Creo que el Papa va a recordarles lo miserables que son”.
Por si no había quedado claro, añadió, “tenemos una extrema derecha que es un auténtico detritus moral, que son lo más antievangélico que existe en el mundo, son crueles, clasistas y racistas”. “Pero ya se lo recordará el papa santo de Roma. Con otras palabras, supongo”, terminó su intervención sobre el tema.
Desde el sindicalismo, además, afearon a los partidos de derecha que en cuestiones migratorias, no hagan caso a las organizaciones empresariales.
“Afortunadamente, los empresarios piensan en el sistema productivo, en las empresas y no piensan en las voces políticas ajenas”, dijo al respecto Álvarez.
Su homólogo de CCOO añadió: “Es la prueba evidente de que cuando se deja de hacer política y las patronales responden a los intereses de sus empresas, dicen cosas bien distintas de cuando se ejerce un papel más bien político”.
Y recalcó que “las patronales españolas son perfectamente conscientes de que van a tener, en los próximos años, un serio problema para encontrar trabajadores y trabajadoras, si no hay un flujo regular de personas migrantes”.
Además, apeló a que “la curva demográfica en España está escrita”, por lo que “el flujo de migración no es una opción, porque si no, el país se nos va a parar”.
“A partir de ahí, lo que hay que hacer es garantizar flujos ordenados de migración para que las personas tengan todos los derechos y vengan en condiciones de igualdad con las personas que estamos aquí, españolas o o venidas de otras de otras partes”, sentenció.
No es el único tema de confrontación con la derecha mundial. De hecho, hubo críticas al “imperialismo” de la Administración Trump, “el nuevo Nerón”, y a la actitud servil de la Unión Europea.
Aunque los puñales más afilados se dirigieron contra la oposición patria.
“Si alguien anda desnortado en el análisis geopolítico en el mundo en este momento son las distintas formas de la derecha española”, afirmó Unai Sordo, que les reprochó no entender que “esto ya no va de mantener el vínculo atlantista en las viejas formas, porque directamente Estados Unidos se está despidiendo”, porque lo que quiere es “fragmentar Europa”.
Una programa económico “decimonónico y cutre”
Además, criticó la visión económica a la que se aferra este espectro político en nuestro país, que, en su opinión, es “decimonónica” y “cutre”.
“Tienes un Gobierno que mal que bien está tratando de abrir los mercados españoles a China, de garantizar el aprovisionamiento de esas materias primas básicas y materiales críticos, tierras fundamentales para el desarrollo de la transición energética, y tienes a una derecha que dice que hay mucho papeleo en las empresas y que hay que bajar impuestos”.
El líder sindical lamentó que la única ambición económica de la derecha española sea “bajar impuestos, bajar salarios, quitar el papeleo y eliminar los comités de empresa” y alertó de que “el mayor riesgo que tiene España es que el negacionismo climático acceda al Gobierno y de marcha atrás”, incrementando “nuestra dependencia del gas y del petróleo norteamericano”.
El secretario general de UGT tampoco quiso que la CEOE se fuera de rositas. Es “presa de sus propias palabras”, indicó. Se opone a cualquier medida que suponga subir salarios, incluido el mínimo, o reducir la jornada, alegando que compete a la negociación colectiva, “pero luego se niegan a sentarse a la mesa de diálogo para acordar el Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva“.
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